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Empresarios bajo sospecha

CEA ve con preocupación el riesgo de recesión en Europa pero cree que España "ha ganado galones para pensar en positivo"

Javier González de Lara, presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA)

Mientras el común digiere con hastío el enésimo escándalo de las tarjetas de Caja Madrid–Bankia, o el del privilegiado y elitista Jaime Botín, todopoderoso dueño de Bankinter, que nos sermonea desde El País mientras se oculta de Hacienda tras sofisticados entramados financieros, el 'sencillo' y 'llano' nuevo presidente de la patronal andaluza, Javier González de Lara, asegura que los empresarios sufren una excesiva presión fiscal.

Y no se refiere sólo a que, a su juicio, los frían a impuestos, no. Se refiere también a que "el empresario está siempre bajo sospecha de la Administración tributaria. Lo digo así de claro, estamos permanentemente bajo sospecha".

Y le duele especialmente a González de Lara ya que, sostiene, los empresarios no sólo son colaboradores, "sino los sostenedores del sistema".

Frases que suelta, además, inmediatamente después de quejarse de que desde diciembre pasado "pasan a cotizar determinados complementos anteriormente extra salariales, como son los planes de pensiones, los pluses de transporte, los seguros médicos, los vales de comida …"

Es decir, la mutua, el bonobus y el menú diario de dos platos y bebida o postre en el bar de abajo. Complementos que para los altos ejecutivos y empresarios benefactores se traducen en coche con chofer, primera clase, cinco tenedores y otros 'gastos de representación', que, por supuesto, sí que son extra salariales, se paguen con tarjeta de la empresa o en efectivo previo paso por el cajero.

Cuando se le hace ver el contexto de sus palabras, González de Lara reacciona con vehemencia contenida: "No entro ni a valorar el asunto de las tarjetas negras, son asuntos distintos", dice, para añadir a continuación que la suya es una valoración "general y universal con respecto a la problemática no solo impositiva, sino sectorial. De sectores concretos que están sufriendo la presión" de los impuestos y los inspectores de Hacienda.

Y pone un ejemplo de sector que se ha dirigido a él con sus cuitas pidiendo exenciones fiscales, el del Turismo Residencial. González de Lara propone "permitir que los llamados 'residentes no domiciliados' tengan una fiscalidad más favorable, para atraer así inversiones".

Y dale. Ahora que el mundo occidental anda lamiéndose las heridas causadas por la guerra fiscal entre países, e intentando dar marcha atrás en las normas que permiten que, a cambio de sus fábricas, grandes multinacionales no paguen impuestos allí donde generan sus beneficios, sino en paraísos fiscales como Luxemburgo o Irlanda; ahora que tan denostadas están prácticas como las SICAV, que permiten a los más ricos evadir el pago de impuestos a cambio de que no se lleven su patrimonio a Suiza (Por cierto, la patronal que él preside promovió la creación de alguna de ellas entre sus socios), llega la CEA y propone más de lo mismo, que los extranjeros no paguen impuestos con tal de que nos quiten tanto piso vacío de encima.

Así pues, la acalorada defensa de la unidad de mercado a través de la homogeneización fiscal de la que tanto gusta el presidente de los empresarios andaluces, para evitar que unas comunidades autónomas saquen ventaja sobre otras, se queda olvidada al fondo del cajón si de lo que se trata es de deslocalizar inversiones del norte de Europa hacia el ladrillo de la costa andaluza.

La nueva Confederación de Empresarios de Andalucía es mucho más pobre que la vieja, (ya ni tan siquiera tiene SICAV), pero sigue tan llena de contradicciones como siempre.

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