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¿Quién hace las cuentas del Tribunal de Cuentas?

El Tribunal de Cuentas aclara que no quiere fiscalizar a los familiares de políticos

El presidente del Tribunal de Cuentas

Corren tiempos de desánimo y desconfianza en nuestro país, no solo por la crisis económica que nos azota sino por la gestión de la misma por parte de los responsables que no ven otra salida que el desmantelamiento del bienestar social  y, más aún, si me apuran, por los escándalos de corrupción que se están descubriendo a todos los niveles. Pero una siempre confía, o espera poder confiar, en los que están haciendo las cuentas de todo esto. Eso es fácil, no hay más que sumar, multiplicar y dividir. Y eso lo hace un niño de primaria, ¿no?

Ay, pero, a veces llevar los ojos (y las orejas) puestos tiene algunos inconvenientes...

Hace unos días, mi amigo y colega Luis Rull me puso sobre la pista de un artículo que se hace eco de un informe sobre las universidades españolas por parte del Tribunal de Cuentas que no tiene ni pies ni cabeza. Concretamente el artículo es este, y su titular dice, nada más y nada menos, que esto: “Los profesores universitarios imparten de media menos de los 24 créditos anuales exigidos por ley”.

¡Anda que no! ¡Esto apesta a anumerismo (falta de conocimientos básicos de matemáticas) que tira de espaldas! La primera reacción es un lógico cabreo contra el periodista en cuestión por no saber de qué está hablando.

Primero: ninguna ley exige impartir esos 24 créditos. Lo que marca la ley es el número máximo de créditos que puede impartir un profesor, y el informe abarca los años 2008 y 2009 (el límite máximo en esos años era de 24 créditos). No es fundamental, pero 1 crédito viene a suponer 10 horas de clase presencial, por tanto, las tutorías, preparación de clases, de exámenes, así como las labores de investigación (que han de constituir aproximadamente el 50% de la dedicación del profesor) y de gestión no están contabilizadas.

Segundo:  si lo máximo que un profesor puede dar son 24 créditos, es imposible que la media (entre miles de profesores) sea de 24 créditos. Es como si viéramos un titular que dijera: “La media de piernas en la población española es inferior a las dos piernas que marca la naturaleza”. Este titular sí sería cierto, basta con que una persona no disponga de sus dos piernas para que la media de piernas de la población española no sea de 2. En fin...

El problema es que al seguir leyendo el artículo, mi opinión sobre él no mejoraba, sino que iba a peor. Por ejemplo, hablando de la Universidad de Extremadura se afirma que "la media de créditos anuales impartidos por profesor osciló entre 8,09 y 23,98". Pero, por Gauss, ¿¿qué significa esto?? Una media es un número, no puede oscilar entre dos valores. Pero no importa, si es que nos gusta tanto sacar conclusiones a partir de una media... Nuestro refranero popular debería incluir el de “Dame la media y dime tonto”.

Todo esto me recordó a algo que escribí, no hace mucho, sobre el peligro de sacar conclusiones a partir de algunas medidas de tendencia central y de ir con medias y a lo loco...

Como el resto de los datos del artículo no tenía tampoco ningún sentido, decidí buscar el propio informe del Tribunal de Cuentas, para detectar así los fallos cometidos por el periodista "y ya tal". Cuál no sería mi sorpresa al ver que el propio informe está plagado de errores y que el periodista, en buena medida, se había limitado a cortar y pegar (empeorando en algo, eso sí, ya que se inventa datos sobre el número de universidades examinadas, por ejemplo, o no copia bien algunos otros) el informe original.

La parte de dicho informe que habla de Universidades abarca desde las páginas 132 hasta la 159 y si el resto del informe (que no he leído completo, en buena medida porque trata sobre temas que no conozco bien) está tan plagado de inexactitudes como dicha sección, madre mía, hemos de dudar muy seriamente de la labor y eficacia del Tribunal de Cuentas. Por si alguien no lo sabe, el Tribunal de Cuentas es el órgano fiscalizador de las cuentas y de la gestión económica del Estado y del sector público. Casi ná.

Sin hacer un análisis exhaustivo de todos los datos que pecan de anumerismo porque necesitaríamos demasiadas líneas, déjenme que les muestre algunas perlas del mismo.

Sobre la Universidad de Cantabria: “En todas las ramas de enseñanza, excepto en Ciencias de la Salud, en los cinco últimos cursos analizados, la media de créditos impartidos por profesor equivalente es inferior a los 24 créditos anuales exigidos legalmente. Esta dedicación en docencia del profesorado, unida a que la media de alumnos equivalentes por profesor equivalente es de 11 alumnos por profesor, refleja un sobredimensionamiento de dicho profesorado en relación con el número de alumnos existentes.”

¡Ole ahí! Evidentemente el que redactó este párrafo ignora por completo de lo que está hablando ya que está minado de errores. Como ya he dicho antes, es falso que a los profesores se les exija legalmente impartir 24 créditos. Como también he dicho, es prácticamente imposible que la media dé 24 créditos; si en Ciencias de la Salud sí se da es que se estaba incumpliendo la ley: alguien estaba dando créditos de más, eso sí es ilegal. Por lo tanto es absurdo hablar de que esta dedicación del profesorado unida a nada refleje nada de nada salvo la ignorancia del que elabora el informe.

Pero, ahora me pregunto: según el Tribunal de Cuentas, ¿cuál es el ratio alumno/profesor para garantizar una buena calidad universitaria? ¿En qué se basa para decir que el ratio de la Universidad de Cantabria refleja un sobredimensionamiento del profesorado? La Universidad número 1 según el muy discutible, pero muy citado,  ranking es Harvard que cuenta con 2.107 profesores para 21.225 alumnos dando un ratio muy inadecuado, según nuestro sabio Tribunal de Cuentas, de 10 alumnos por profesor (por cierto: el presupuesto de Harvard es de 30.400 milones de dolares, igual eso explica también muchas cosas).

Errores de este tipo nos los encontramos en la Universidad de Zaragoza, La Rioja, Cartagena, Extremadura... Esperad, que en Extremadura hay otra cosa muy graciosa, ya veréis: dice que “el número de alumnos matriculados en el curso 09/10 asciende a 23.222y que en 2009 el personal docente e investigador está integrado por 2.037 profesores (con la media esa que se mueve como gelatina que hemos dicho antes) y concluye (no tiene desperdicio): "Esta dedicación en docencia del profesorado, unida a que la media de alumnos equivalentes por profesor equivalente es de 13 alumnos por profesor, refleja un sobredimensionamiento de dicho profesorado en relación al número de alumnos existentes.” Sí, efectivamente, si hay 23.222 alumnos y 2.037 profesores, resulta que el número de alumnos por profesor es 23222/2037=11,4 y no 13 como dice el informe. Señores del Tribunal de Cuentas: me produce pavor comprobar que no sois capaces ni de hacer bien una simple división. Ya, es posible que la ratio la hayan calculado con otros datos, pero han de aportar esos otros datos, que en el informe no aparecen.

Puede que alguien esté pensando que, con lo que está cayendo, esto no sea tan grave. Puede que tenga razón. O no. El anumerismo en las administraciones públicas es sumamente peligroso en tanto, y en cuanto, se pueden extraer conclusiones erróneas y tomar decisiones nefastas para el sistema, como despedir a personal docente e investigador, a maestros, a médicos... O, incluso, diseñar sorteos injustos para adjudicar colegios, casas de protección oficial o puestos de trabajo.

La duda está en si ese anumerismo de los que nos gobiernan es real o malintencionado. Me explico, ¿cuenta nuestro Gobierno con que no nos demos cuenta de que las tasas de abandono con nueva reforma van a mejorar porque, entre otras cosas, dejarán de computarse los abandonos de la nueva FP?

Posiblemente, sí, cuentan con ello, saben que nos tienen mareaos perdíos...

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