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Emmanuel, el rey Baltasar que llegó en patera a Coria del Río

Llegó a España en 2005 y desde entonces se ha buscado la vida en distintos trabajos en Sevilla

Un amigo coriano le propuso ser Rey Mago y lo aceptó para ponerse a disposición del Ayuntamiento

Ya ha compartido algunos actos con los niños del pueblo y afirma que se ha divertido más que ellos

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El Rey Baltasar de Coria del Río, en la calle donde vive.

El Rey Baltasar de Coria del Río, en la calle donde vive.

Un inmigrante nigeriano de 38 años que llegó a España en patera en 2005, Emmanuel Gbenoba, será el rey Baltasar en la cabalgata de Coria del Río (Sevilla), gracias a la generosidad de un amigo, Juan Francisco Japón, que ha sufragado todos los gastos para ello.

Y no es algo baladí. Ser Rey Mago en una cabalgata puede suponer todo un dispendio económico para la persona que protagoniza la carroza, y es inalcanzable para alguien que no tiene ingresos económicos fijos o depende incluso de la ayuda de terceras personas para salir adelante en su día a día.

Gbenoba recibe a eldiario.es/andalucia en su casa de La Puebla del Río, la localidad en la que vive desde hace algún tiempo. Su amigo Juan Francisco le ayudó a encontrar la vivienda.

Cuando llegó a la costa de Cádiz en la patera en la que alcanzó una vida mejor tardó dos días en llegar a Sevilla. Se instaló inicialmente en Bormujos, para luego vivir en distintos barrios de la capital hispalense, y definitivamente mudarse a La Puebla. Allí, mientras está contando su vida, un vecino interrumpe a gestos la entrevistas: “Tiene un gran corazón, muy grande”.

Una propuesta inesperada

Hace unos días le propusieron esta idea, con el fin de que el Rey Baltasar de Coria del Río fuese una persona de raza negra, y aceptó tras contar con la ayuda de Japón, uno de los amigos que ha tenido desde que llegó a este municipio sevillano. Durante la conversación cita a varias personas que le han echado una mano, y saca la conclusión de que son muchas más las personas buenas que malas las que se ha encontrado por el camino.

Y una vez pasado el schock inicial, decidió aceptar. Se puso a disposición de la comisión organizadora de la cabalgata para llevar a cabo todos los trámites necesarios, y ya ha participado en actividades como la entrega de las cartas de los niños del pueblo, donde, confiesa, “lo he pasado mejor incluso que los niños”.

“En mi país también hay Reyes Magos, aunque con menos regalos”, explica, sorprendido todavía con el paso de los años de la gran cantidad de regalos que reciben los niños en estos días, “como si nunca fuesen suficientes”. Con todo, "nunca pensé que podría ser yo el Rey Baltasar en un pueblo de España”.

Una vida tranquila

Emmanuel trabaja vendiendo a diario pañuelos y ambientadores en un semáforo de la carretera que une Coria del Río con Gelves. Se organiza cada día junto a otro hombre y una mujer para repartirse los semáforos estratégicos de la zona para que haya lo suficiente para que cada uno aproveche el día lo más posible.

Explica que lo suficiente para vivir dignamente, tras pasar los primeros años de su estancia en España trabajando como peón de albañil. “Se ganaba dinero entonces, pero llegó la crisis, y hubo que buscarse la vida en otras cosas”. Para eso, no hay razas.

Afirma que espera volver algún día a su casa en Nigeria, pero es realista al recordar que la situación actual sólo le permite vivir el día a día, mientras recuerda que conserva en su casa a hermanos y su madre, a los que no ve desde que él tenía 25 años.

Con todo, salir en la cabalgata de Reyes será un bálsamo para un hombre que lleva una vida tranquila, que se ha encontrado un inesperado y adelantado regalo de Reyes este año.

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