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Colectivos cristianos piden al arzobispo de Sevilla que abra iglesias 24 horas para acoger a las personas sin hogar

Una persona sin hogar duerme entre mantas en la calle.

“Protestamos por cosas en las que la Iglesia no hace nada, como los bienes públicos inmatriculados, que Queipo de Llano siga en la Macarena y ahora por las personas sin hogar”. La reflexión la hace Antonio Moreno de la Fuente, de la Comunidad Cristiana Popular-Fuente Verde, uno de los ocho colectivos cristianos que este jueves entregaban una carta en el Arzobispado de Sevilla reclamando una mayor implicación con los sin techo, para lo que por ejemplo proponen abrir las 24 horas una iglesia con sus dependencias parroquiales en cada barrio para atender a estas personas.

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En la carta se dice que un templo por barrio, aunque a la hora de la verdad se reconoce que uno por distrito ya sería todo un avance; de hecho con que solo hubiese una iglesia en toda la ciudad que abriese las 24 horas este sería un avance enorme. Una propuesta en esta línea, apunta la misiva, está en sintonía con “recomendaciones reiteradas del papa Francisco”, que por cierto “tiene abierta en Roma una iglesia las 24 horas para los sin techo”.

Pero tampoco hay que irse tan lejos, porque “en Cádiz se ha hecho”. Así que ahora se propone implantar en Sevilla este modelo, una propuesta que hacen por la “indignación” que les produce la situación de estas personas. “Como cristianos de base esto supone una gran preocupación para nosotros”, subraya Moreno de la Fuente.

“Un mayor esfuerzo de colaboración”

En la carta se reconoce que hablamos de una cuestión cuya solución corresponde básicamente a las administraciones, e incluso se incide en los “esfuerzos diocesanos actuales”, sobre todo a través de Cáritas. Eso no quita para que se inste al arzobispo, José Ángel Saiz Meneses, a “hacer un mayor esfuerzo de colaboración con las autoridades públicas en la resolución de este espinoso problema”. “Sería al mismo tiempo un gesto muy evangélico”, se apostilla.

“Estamos en las instancias sociales trabajando, no tenemos poder ninguno”, admite Mercedes López, de Mujeres y Teología de Sevilla, otro de los grupos que rubrica el documento. “Somos la iglesia sin templo”, explica, como las otras entidades que apoyan la iniciativa: Mujeres Cristianas en la Revuelta en la Iglesia, el Colectivo Convocatoria de Iguales, la Comunidad Cristiana de Base-Antioquía, el Colectivo de Jóvenes Tzadik y las comunidades cristianas populares Palmete y Palmeras.

“No es normal que la Iglesia oficial no toque la campana para ver cómo podemos resolver este problema”, lamenta López; de ahí el paso al frente que han dado aportando sugerencias como que zonas del seminario que puedan estar sin uso se destinen a que estas personas “al menos puedan guarecerse del frío de la noche”. Y también se anima al arzobispo a que invite a las órdenes y congregaciones religiosas y a asociaciones de fieles a seguir socorriendo “con mayor empeño” a los sin techo.

Ceder bienes inmatriculados

De paso, y ante los problemas que está teniendo el Ayuntamiento hispalense para trasladar a otra zona de la ciudad el Centro de Alta Tolerancia de la Macarena, se insta al Arzobispado a colaborar con el Gobierno local para buscar una nueva ubicación. La idea sería ofrecer para este fin “alguno de los inmuebles inmatriculados en la Archidiócesis por el anterior arzobispo”, con lo que de paso aprovechan para poner el foco en otra cuestión que también les preocupa.

Los colectivos que respaldan estas peticiones recuerdan que la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (Apdha) denunció en noviembre que en Sevilla hay unas mil personas sin hogar, aunque el último censo municipal –que se remonta a 2016 y está pendiente de actualización– reduce esta cifra a 444. “El sinhogarismo es una de las formas más extremas de exclusión social”, apuntan citando a Apdha, ya que “menoscaba profundamente la dignidad de la persona”. “Por eso hemos presentado esta carta, porque queremos que haya una respuesta ante la escasa reacción social que hay”, lamenta Moreno de la Fuente.

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