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El Gobierno de Aragón arrastra un año de retraso en la tramitación de quejas del Ingreso Aragonés de Inserción

El gerente del Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS), Joaquín Santos.

Marta Salguero

Zaragoza —

“Al mismo tiempo que vemos cómo el Ingreso Aragonés de Inserción (IAI) se concede más rápido y no hay lista de espera, estamos detectando un aumento de las denegaciones por cuestiones un tanto peregrinas que no acabamos de entender”.

Así lo afirma Rosa Sánchez, una de las trabajadoras sociales del Espacio de Información, Promoción y Defensa de los Derechos Sociales de Marea Naranja. Desde este colectivo aseguran que en el último año han llegado hasta su sede, en la Asociación de Vecinos Lanuza Casco Viejo, más casos de personas a las que no se les concede la ayuda por no quedar justificada su situación de necesidad. Muchos de ellos acaban en la Comisión de Reclamaciones, una especie de limbo temporal, ya que este organismo lleva un año de retraso. Está resolviendo las quejas presentadas en junio de 2015.

Los casos de denegaciones que llegan a este Espacio de Derechos Sociales, que se reúne todos los miércoles, suelen ser expedientes que los trabajados sociales de los centros cívicos remiten al Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS) con toda la documentación solicitada, al entender que cumplen con los requisitos establecidos en el decreto. Sin embargo, se encuentran con que esta solicitud es denegada por el IASS, dependiente del Gobierno de Aragón, por cuestiones un tanto “peregrinas” o que les reclaman una documentación difícil de aportar.

“El otro día, nos encontramos con una persona a la que le exigían que demostrara cómo había vivido los dos meses que llevaba sin cobrar nada”, apunta Sánchez. Señalan en Marea Naranja que esta situación es más frecuente en los casos de renovación y añaden que suele darse en un perfil concreto. Las personas que llegan al Espacio en esta situación suelen ser hombres inmigrantes, que viven solos, o familias que están ocupando una vivienda, indican.

Desde el Gobierno de Aragón (PSOE-CHA) rechazan este aumento y sostienen que las denegaciones son iguales o incluso inferiores a las que había con el anterior Ejecutivo autonómico (PP-PAR), después de que se reforzara el personal para agilizar la tramitación.

Comisión de Reclamaciones

Parte de estos casos rechazados son remitidos a la Comisión de Reclamaciones del IAI. El problema está en que este organismo lleva un año de retraso en la tramitación de las quejas. Ahora están analizando las reclamaciones recibidas en junio de 2015. Fuentes del Gobierno de Aragón afirman que, cuando llegaron al Ejecutivo, esta Comisión llevaba tiempo sin reunirse, porque ni siquiera había profesionales asignados para hacer este trabajo, por lo que el retraso todavía era mayor. Ahora está compuesta por un abogado y una profesora de la Universidad de Zaragoza, apoyados por funcionarios de alto rango y han logrado reducir las reclamaciones acumuladas.

Las mismas fuentes explican que se ha dado prioridad a las nuevas solicitudes que cumplían los requisitos, para poner al día la lista de espera del IAI con la que se encontraron. En 2016, recibieron 3.727 solicitudes y, a fecha de abril, hay en total 6.999 perceptores de la ayuda, frente a los 3.691 que había el mismo mes del año anterior.

“Nadie, absolutamente nadie, me hacía caso, solo marearme”

Hasta esta Comisión llegó en diciembre el caso de Ana Isabel, una madre de Zaragoza, de 35 años de edad y con un bebé de 16 meses. Asegura que ha pasado un auténtico infierno al tener que sobrevivir durante los últimos siete meses con la mitad de la ayuda del IAI que le correspondía desde esa fecha, es decir, con 127 euros al mes. Y todo por “un error burocrático”, agrega. Ana Isabel cobraba la mitad de la ayuda del IAI, porque, al mismo tiempo, recibía la prestación por desempleo. Cuando dejó de percibir esta última ayuda, en diciembre, solicitó la cuantía total del IAI, como le habían asesorado desde el IASS. Pero esta ha tardado en llegar ocho meses.

“Me han mareado y me han hecho ir de un sitio a otro, sin resolver nada. Sientes mucha impotencia, yo me sentaba en el IASS y me decían que no les había llegado la documentación, que no salía mi información en el ordenador y que volviera de nuevo a mi asistente. Nadie, absolutamente nadie, me hacía caso, solo marearme”, afirma Ana Isabel. “Se te acumula todo, facturas de agua, comunidad…”.

Su caso acabó en la Comisión de Reclamaciones y no se resolvió hasta que el Espacio de Derechos Sociales tomó parte en el asunto: “Cuando llegué al Espacio, asesorada por una trabajadora social, estaba desesperada”. Allí analizaron el caso y decidieron presentarlo directamente al gerente del IASS, Joaquín Santos, a quien entregaron la reclamación en mano el día 20 de junio a las 10:30 horas, explica Ángel Sanz, miembro de esta iniciativa.

Y surtió efecto. Tan solo unos días después, el gerente del IASS llamó personalmente a Ana Isabel para informarle de que su caso se había desbloqueado y que en el próximo pago del IAI recibiría la cuantía que le correspondía.

“Últimamente, casi todos los días se presenta gente con historias como estas”, subraya Sanz.

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