El hallazgo de herramientas de sílex en Aguilón permite reconstruir cómo vivían los últimos neandertales de Aragón
Una cueva situada en el término municipal de Aguilón, en la provincia de Zaragoza, está aportando nuevas pistas sobre cómo vivieron los últimos neandertales que habitaron Aragón hace unos 40.000 años. La campaña de excavación desarrollada este verano en la cueva P5 ha permitido delimitar con mayor precisión la zona de la cavidad en la que estos grupos humanos desarrollaron sus actividades y recuperar nuevas herramientas de piedra.
Entre los materiales encontrados destacan varias herramientas de tradición musteriense elaboradas con sílex de gran calidad. Los investigadores han podido situar la procedencia de esta materia prima en afloramientos del entorno de Botorrita, lo que aporta información sobre cómo los neandertales obtenían los recursos que necesitaban y sobre sus desplazamientos por el territorio.
El yacimiento de Aguilón P5 conserva registros de ocupación humana de hace unos 40.000 años, además de evidencias más antiguas que muestran que la cavidad fue utilizada de forma reiterada durante el Paleolítico medio. Por su cronología, el enclave resulta especialmente relevante para estudiar a las últimas poblaciones neandertales de Aragón.
Las herramientas de sílex son una de las piezas que permiten reconstruir esa historia. Su composición y procedencia ayudan a los arqueólogos a saber qué materias primas utilizaban estos grupos y hasta dónde podían desplazarse para conseguirlas. El estudio de estos materiales, junto con el resto de evidencias recuperadas en la cueva, permite aproximarse a la forma en la que organizaban sus actividades y aprovechaban los recursos disponibles en el entorno.
“Aguilón P5 nos ofrece una oportunidad excepcional para comprender las últimas comunidades neandertales que habitaron Aragón. Cada nueva investigación nos permite reconstruir con mayor precisión cuándo vivieron, cómo se organizaron y en qué ambientes desarrollaron su actividad”, explica Marta Alcolea, codirectora científica del proyecto y profesora del Departamento de Ciencias de la Antigüedad de la Universidad de Zaragoza.
Una cueva ocupada en distintas etapas
Los trabajos realizados durante este verano se han centrado principalmente en definir el área de ocupación situada en la boca de la cueva. La recuperación de nuevas herramientas permite ampliar el registro arqueológico del enclave, mientras que las investigaciones realizadas durante el último año han servido para precisar cuándo fueron ocupadas estas zonas. Para ello, el equipo ha realizado nuevas dataciones y estudios geoarqueológicos con el apoyo de la Fundación Palarq. Estos análisis están permitiendo afinar la secuencia temporal del yacimiento y determinar con mayor precisión las distintas fases de presencia humana.
La antigüedad de las ocupaciones es uno de los principales intereses científicos de Aguilón P5. Los restos correspondientes a hace unos 40.000 años se sitúan en un periodo especialmente importante para conocer el final de las poblaciones neandertales y el contexto en el que se produjo la transición hacia las poblaciones de Homo sapiens. “La delimitación de las áreas de ocupación y las nuevas herramientas recuperadas nos ayudan a comprender mejor cómo organizaron su actividad los neandertales y cómo aprovecharon los recursos disponibles en el territorio”, señala Carlos Mazo, catedrático de Prehistoria y codirector científico del proyecto.
La excavación es solo una parte del trabajo. Durante el resto del año, los materiales recuperados en Aguilón P5, tanto en esta campaña como en las anteriores, son estudiados desde diferentes disciplinas para reconstruir las condiciones en las que vivieron sus ocupantes. Uno de estos trabajos se centra en los micromamíferos, es decir, los pequeños animales cuyos restos también han quedado conservados en la cueva. Su estudio puede proporcionar información sobre el ambiente que rodeaba al yacimiento hace miles de años, ya que la presencia de determinadas especies permite aproximarse a las condiciones climáticas y al tipo de paisaje existente en aquel momento.
Un proyecto que continúa durante todo el año
La investigación está dirigida por Carlos Mazo y Marta Alcolea, profesores de la Universidad de Zaragoza e investigadores del grupo Primeros Pobladores y Patrimonio Arqueológico del Valle del Ebro (P3A) del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón (IUCA).
La campaña de este verano ha contado también con la participación del técnico de laboratorio Rafael Laborda, las estudiantes de máster Marta Rubio, Alodia Villellas y Alejandra Moreno y las estudiantes de grado Irene Boira y Rebeca Gracia, estas últimas a través del convenio de prácticas entre la Universidad de Zaragoza y UNIVERSA.
Los trabajos arqueológicos fueron autorizados por la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón y financiados por el Ayuntamiento de Aguilón. El proyecto destinado a precisar la cronología del yacimiento cuenta con el apoyo de la Fundación Palarq y se desarrolla desde la Universidad de Zaragoza en colaboración con distintas instituciones nacionales e internacionales.
Los nuevos hallazgos refuerzan el potencial de Aguilón P5 para estudiar las últimas ocupaciones neandertales de Aragón. La combinación de las herramientas recuperadas, las nuevas dataciones y los estudios sobre el entorno permite reconstruir poco a poco no solo cuándo estuvieron allí estos grupos, sino también cómo se desplazaban, qué recursos utilizaban y en qué paisaje desarrollaron su vida hace unos 40.000 años.
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