'Caleyando pola cultura': música, tradición sidrera, memoria oral, teatro y arte urbano conectan pueblos asturianos
En Tabayes, una petición de tonada acabó convirtiéndose en un encuentro con Anabel Santiago. En Novellana, los conocimientos de los elaboradores de sidra casera de Salas viajaron hasta otro concejo para compartirse con sus vecinos. En Priero, la ausencia del artista previsto obligó a cambiar los planes y dio paso a un filandón con todo el pueblo. En Villabre, el encuentro llegó de la mano de Odisea Teatro. Y en Colombres, el arte urbano de MrRancio abrió un espacio para la creación compartida.
Estas cinco historias componen el recorrido de ‘Caleyando pola Cultura’, un proyecto que conecta localidades asturianas mediante actividades culturales gratuitas preparadas con la participación de las comunidades que las reciben.
La iniciativa
Bimenes, Cudillero, Salas, Yernes y Tameza y Ribadedeva son los concejos de un itinerario que se acerca a la cultura desde sus protagonistas: quienes cantan, interpretan o crean, pero también quienes proponen, organizan, reciben y comparten lo que saben.
La iniciativa parte de una pregunta sencilla: ¿qué actividad les gustaría hacer a los vecinos?. A partir de ahí comienza cada misión. Hay que conocer el lugar, escuchar la propuesta, encontrar a quien pueda llevarla a cabo y preparar el encuentro.
La capacidad para responder
El resultado depende de las personas que se van sumando al camino y, como demostró Priero, de la capacidad para responder cuando las cosas salen de otra manera.
Las cámaras acompañan ese proceso. Las primeras visitas, las conversaciones con asociaciones, la búsqueda de artistas y los preparativos tienen su espacio en una narración por capítulos. Así, el público puede conocer tanto la actividad como el trabajo y las relaciones que la hacen posible.
La propuesta empieza escuchando
El formato de ‘Caleyando pola Cultura’ concede a cada localidad un papel activo desde el principio. La propuesta se desarrolla a partir del contacto con el territorio y de aquello que sus habitantes quieren compartir. Eso permite que el recorrido cambie de disciplina, de tono y de participantes en cada parada.
Una misión puede girar alrededor de la música asturiana; otra, de la elaboración de sidra o de una representación teatral. En todas ellas hay una tarea previa de encuentro entre personas: presentar una idea, explicar cómo funciona, buscar colaboradores y preparar una actividad que tenga sentido para quienes van a recibirla.
El papel asociativo
Las asociaciones locales desempeñan un papel relevante en ese proceso. Su conocimiento del pueblo facilita el contacto con los vecinos y permite acercarse a la actividad que ya existe en cada lugar. A través de ellas aparecen propuestas, recuerdos, oficios y formas de participación que amplían el contenido de las misiones.
El proyecto va construyendo un recorrido entre concejos. Los artistas y los colectivos se desplazan, mientras los pueblos aportan sus espacios, su conocimiento y su capacidad de convocatoria. Cada encuentro tiene una identidad propia.
Tabayes: escuchar tonada
La primera misión se desarrolló en Tabayes, en el concejo de Bimenes. Allí, la propuesta local tenía un contenido concreto: escuchar tonada asturiana. El reto llevó al equipo hasta Anabel Santiago, cuya participación permitió convertir aquella petición en una cita musical en el pueblo.
Los capítulos recogen el descubrimiento del concejo, la propuesta de Patricia para Tabayes, el encuentro con la cantante y el momento de comunicar la noticia a los vecinos. La narración avanza desde la idea inicial hasta la preparación de la actividad, dando espacio a las personas que se implican en ella.
La voz de Anabel Santiago
La elección de la música asturiana situó el arranque del proyecto en una expresión cultural vinculada al territorio. La voz de Anabel Santiago fue el motivo para reunirse y compartir una actuación, pero el recorrido también permitió acercarse a la vida de Tabayes y a sus habitantes.
Esa atención al contexto aparece en los capítulos dedicados al papel de los vecinos, a la canción y al arte en el pueblo. Son piezas que ayudan a entender cómo se construye una actividad cultural desde la escala local: alguien plantea una propuesta, otras personas se suman y el encuentro empieza a tomar forma.
Tabayes estableció así la dinámica de las siguientes misiones. La actuación culminaba un proceso que el público podía seguir desde el comienzo. El resumen audiovisual y el pódcast dedicados a esta primera experiencia permiten recuperar tanto el encuentro musical como las reflexiones sobre su preparación.
A continuación, reproducimos el vídeo realizado en Tabayes, en Bimenes, donde el alcalde y sus vecinos explican sus principales actividades.
Novellana: la cultura de la sidra
La segunda misión llevó el recorrido a Novellana, en Cudillero, y conectó a sus vecinos y vecinas con la Asociación de Sidra Casera de Salas. El intercambio se articuló alrededor de un conocimiento que se transmite mediante la experiencia: cómo se elabora la sidra, qué decisiones intervienen en el proceso y cómo se sirve.
Con la implicación de Novellana Viva, la actividad acercó a la localidad los saberes de los llagareros de Salas. La propuesta invitaba a conocer la sidra casera y a participar en el escanciado, convirtiendo la jornada en una oportunidad para preguntar, observar y practicar.
Del escanciado a la música tradicional
El vaso de cristal formaba parte de ese aprendizaje. Su uso vinculaba el contenido del encuentro con los gestos y las costumbres que acompañan a la sidra. El escanciado permitía pasar de la explicación a la experiencia directa, con los propios vecinos participando en una práctica reconocible de la cultura asturiana.
La música tradicional completó la propuesta con Nel Villanueva y la Escuela de Baile y Pandereta de Muyeres por Salas. Sidra, música y baile se reunían así en una misma jornada, conectando distintas expresiones de un patrimonio que sigue formando parte de la vida social.
La misión permite observar cómo un colectivo puede compartir fuera de su concejo los conocimientos que mantiene y desarrolla. Los elaboradores aportaban su experiencia; Novellana, la participación y la colaboración de la comunidad que los recibía.
Novellana Viva
El archivo audiovisual recorre las conversaciones con Novellana Viva, el acercamiento a la cultura sidrera de Salas, la elección de la ubicación y los preparativos. Un resumen y un pódcast reúnen esta segunda misión, en la que el aprendizaje práctico fue una parte central del encuentro.
Priero: el pueblo tomó la palabra
La tercera misión llevó al equipo a Priero, en Salas. Estaba previsto un encuentro con Alberto Rodríguez, 'El Folixeru', pero el artista no pudo llegar. Había que responder al imprevisto y reorganizar la actividad con las personas que estaban allí.
Lo que surgió fue un auténtico filandón con todo el pueblo. Los vecinos tomaron la palabra y la jornada se convirtió en una conversación colectiva sobre sus conocimientos, sus tradiciones y sus recuerdos. La ausencia de la actuación prevista abrió un espacio que la propia comunidad llenó de contenido.
Enlazar las tradiciones
La artesanía fue uno de los temas del encuentro. Hablar de ella permitió acercarse a los saberes que hay detrás de los objetos y de los trabajos manuales, al aprendizaje que requieren y a su relación con la vida del pueblo. La conversación dio espacio a ese conocimiento que las personas conservan a través de la práctica y de la experiencia.
También se habló de las carreras de cintas a caballo y del Camín Real. Los temas fueron ampliando el recorrido por Priero, enlazando las tradiciones con los caminos y con las historias de quienes los conocen. Cada intervención aportaba una perspectiva y daba pie a nuevas explicaciones.
Un hueco para las anécdotas
Entre esos asuntos aparecieron las anécdotas. Una de ellas fue la del Gremlin de Priero, que tiene también su lugar entre los capítulos del proyecto. Ese tipo de relatos, ligados a un nombre o a un recuerdo compartido, forma parte de la manera en que un pueblo cuenta su propia historia.
La asociación vecinal y los habitantes de Priero se convirtieron en los protagonistas de una misión que tuvo que encontrar su forma sobre la marcha. El interés del encuentro estaba en escuchar: dejar que una persona terminara su relato y que otra añadiera un recuerdo, una precisión o una nueva historia.
El patrimonio oral de la comunidad
El filandón dio un sentido propio a la jornada. ‘Caleyando pola Cultura’ había llegado con una actividad prevista y acabó recogiendo el patrimonio oral de la comunidad. La cultura estaba en lo que sus vecinos sabían, recordaban y querían compartir.
Villabre: reunidos por el teatro
La cuarta misión se desarrolló en Yernes y Tameza y culminó en Villabre con una actuación del grupo ovetense Odisea Teatro. El recorrido incorporaba así las artes escénicas a una experiencia que hasta entonces había pasado por la música, la cultura sidrera y la conversación vecinal.
La búsqueda de un grupo que pudiera sumarse a la propuesta formó parte de los capítulos. Antes de la representación había que contactar con la compañía y preparar su llegada, un proceso que permitió mostrar cómo se organiza una actividad de estas características en el concejo.
El itinerario audiovisual incluye la recepción de María Díaz, la propuesta de una actividad y los preparativos en Villabre. La representación aparece al final de una secuencia que presta atención al lugar que la acoge y a las personas implicadas.
El vínculo con el territorio
Junto al teatro, los capítulos abren espacio a otras facetas del territorio. La Fundación Vital, la artesanía del telar y la vida social del entorno forman parte del recorrido. La misión permite así acercarse a iniciativas y conocimientos que conviven en el concejo y que también merecen ser contados.
El teatro añade una forma particular de encuentro: intérpretes y público comparten durante un tiempo una historia que sucede en directo. Llevar esa experiencia a Villabre ofrece un motivo para reunirse alrededor de una actividad cultural en la propia localidad.
El resumen dedicado a Yernes y Tameza recupera ese proceso y el encuentro con Odisea Teatro. La misión amplía la variedad del proyecto y mantiene el vínculo entre la actividad propuesta y el conocimiento del territorio.
Colombres: el arte urbano de MrRancio
El sorteo de la quinta misión condujo a Ribadedeva. En Colombres, el recorrido se acercó al arte urbano de MrRancio y a distintas entidades del entorno, entre ellas la asociación de mayores y El Patiu.
La propuesta incorporó la creación plástica al programa y planteó explorar el dibujo más allá del papel, así como su relación con la identidad de los espacios públicos. El arte urbano ofrecía una vía para acercar la práctica artística a la vida cotidiana y para compartir un proceso de creación.
Una dimensión comunitaria
El taller colaborativo contó con la participación de El Patiu, el Centro de Día Pumarada y el centro de mayores de Colombres. La presencia de estas entidades dio al encuentro una dimensión comunitaria, reuniendo a participantes vinculados a diferentes espacios de la localidad y de su entorno.
El formato de taller cambia la relación con la actividad. La participación se desarrolla en el propio trabajo creativo, en las decisiones que se toman y en lo que se va haciendo con otras personas. El artista acompaña una experiencia que se construye durante el encuentro.
Una experiencia compartida
Los capítulos de esta misión presentan Ribadedeva, la asociación de mayores, al artista y a El Patiu, además de recoger parte de la organización. El recorrido permite conocer a quienes participan antes de acercarse a la actividad.
Colombres suma así una expresión contemporánea a un programa en el que también tienen cabida la tonada, el teatro, la sidra y la memoria oral. Las cinco misiones muestran la variedad de prácticas que pueden servir para convocar a una comunidad y generar una experiencia compartida.
Un archivo de voces y encuentros
La dimensión audiovisual es una parte central de ‘Caleyando pola Cultura’. Las cámaras acompañan el desarrollo de las misiones y permiten contar lo que sucede antes de cada actividad: las propuestas, las visitas, las búsquedas y los preparativos.
Los capítulos cortos ofrecen pequeñas entradas a esas historias. Los resúmenes permiten seguir el recorrido de las misiones, mientras los pódcast abren otro espacio para recuperar las experiencias. En caleyando.es, el archivo se puede consultar por destino y formato.
Compartir cultura
Esta documentación hace posible que una actividad local llegue a personas que no estuvieron presentes. También conserva las voces de sus protagonistas y permite volver sobre conversaciones y conocimientos que, de otro modo, quedarían únicamente en la memoria de quienes participaron.
El conjunto reúne formas muy distintas de compartir cultura. En Tabayes, la voz de una cantante responde a una petición vecinal. En Novellana, un colectivo transmite lo que sabe sobre la sidra. En Priero, los habitantes construyen un filandón a partir de sus propios recuerdos. En Villabre, una compañía se encuentra con un nuevo público. En Colombres, la práctica artística convoca a distintas entidades.
Un proyecto impulsado por Movusic
Detrás del recorrido está Movusic, impulsora de ‘Caleyando pola Cultura’, que aporta su experiencia en la organización y producción de actividades culturales. Su trabajo conecta las propuestas de los pueblos con los artistas y colectivos que pueden desarrollarlas, y coordina los medios necesarios para que cada encuentro llegue a celebrarse.
La gestión de artistas, la producción y la coordinación técnica se combinan con el contacto con los ayuntamientos y la colaboración con las entidades locales. Son tareas que requieren preparar cada actividad atendiendo a las condiciones del lugar y mantener la comunicación entre quienes participan. En un proyecto itinerante, cada nueva misión supone ajustar esa organización a un contexto diferente.
La coordinación
Ese trabajo se desarrolla desde las primeras gestiones hasta la celebración de la actividad. La coordinación permite que artistas, colaboradores y comunidades conozcan la propuesta y puedan aportar su parte. Es una labor que sostiene el encuentro, aunque buena parte de ella ocurra antes de que llegue el público.
El episodio de Priero permite apreciar también el valor de la capacidad de adaptación. Ante la imposibilidad de que llegara 'El Folixeru', el equipo reorganizó la jornada junto a los vecinos y dio espacio al filandón. La experiencia de producción sirve tanto para preparar lo previsto como para responder cuando los planes cambian.
Con ‘Caleyando pola Cultura’, Movusic reúne ese trabajo de organización con una propuesta que da protagonismo a las comunidades rurales. La colaboración con Líderes Comunicación Estratégica y con los agentes de cada territorio permite acompañar las actividades con un relato que conserva sus voces y amplía su alcance.
Cinco maneras de hacer comunidad
‘Caleyando pola Cultura’ es un proyecto de Movusic, en colaboración con Líderes Comunicación Estratégica. Sofitáu por la Consejería de Cultura, Política Llingüística y Deporte del Principado de Asturias, a través de la convocatoria de proyectos culturales singulares.
Su recorrido plantea una forma de organizar actividades culturales basada en el contacto con los pueblos y en la colaboración con sus habitantes. La gratuidad facilita la participación, y el trabajo previo permite adaptar cada propuesta a las personas y al contexto que la reciben.
El recorrido en cada misión
Las cinco misiones dejan actuaciones, aprendizajes y creaciones, pero también muestran el papel de las asociaciones y de quienes se implican en preparar una cita para sus vecinos. Son esas aportaciones las que permiten pasar de una idea a un encuentro.
Tabayes, Novellana, Priero, Villabre y Colombres han dado respuestas distintas a una misma invitación: pensar qué les gustaría compartir y participar en su puesta en marcha. El recorrido ha ido tomando forma con cada una de ellas.
En Priero, cuando 'El Folixeru' no pudo llegar, esa participación permitió continuar. Había artesanía de la que hablar, carreras de cintas que explicar, un Camín Real que recordar y hasta un Gremlin con historia propia. Bastó con dar la palabra al pueblo.
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