Sobre este blog

El caballo de Nietzsche es el espacio en eldiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.

Editamos Ruth Toledano y Concha López.

Las imprescindibles casas de acogida

Sobre este blog

El caballo de Nietzsche es el espacio en eldiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.

Editamos Ruth Toledano y Concha López.

La infatigable búsqueda de adoptantes por parte de quienes rescatamos animales abandonados y maltratados es una realidad que empieza a ser conocida por quienes, sin estar en primera línea de esa labor de rescate, están al menos familiarizados con la realidad de esos cientos de miles de animales en nuestra sociedad. La necesidad de dar una segunda oportunidad a perros, gatos, conejos y otros pequeños animales es cada vez más compartida por más personas que ya son conscientes de que, con la tasa de abandonos que sufre España, seguir criando, a veces importando, y comprando vidas no es una opción cuando queremos ampliar la familia. Sin embargo, una necesidad igual de acuciante sigue siendo aún muy desconocida: la de las casas de acogida.

Rescatar a un animal roto, con heridas físicas o emocionales, muchas veces ambas, requiere un paso intermedio antes de poder darlo en adopción, que casi siempre resulta imprescindible, incluso para los refugios y protectoras con más recursos, ya no digamos para las más pequeñas, que son la mayoría, esas asociaciones formadas por dos o tres amigas, vecinas (lo pongo en femenino porque la realidad es que la inmensa mayoría somos mujeres) que carecen de albergue y que hacen auténticos malabares con su tiempo, su dinero y su propia familia para salvar vidas.

En la mayor parte de las ocasiones, esos animales requieren una evaluación veterinaria, una cuarentena, tratamientos no solo para reparar su salud física, sino sobre todo para recomponer su alma. Necesitan perder el miedo, volver a confiar en los humanos antes de poder convivir con una familia. Incluso sin tener ningún problema, necesitamos conocer el carácter y las necesidades de ese animal para asegurarnos de que encajará con su adoptante. Y eso solo es posible en una casa de acogida.

7 de agosto de 2020

Descubre nuestras apps