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Hace varios días, un allegado que actualmente recibe psicoterapia me preguntaba "¿por qué el psicólogo me pide mi signo del horóscopo?". Perplejo, le respondí: no lo sé.

Si se me permite hacer un pequeño recorrido histórico, antaño los seres humanos mirábamos al cielo implorando a los dioses por algo de lluvia. Cuando decidimos dejar de mirar al cielo y estudiar el terreno (y desarrollar nuevas técnicas de cultivo), avanzamos. También mirábamos al cielo para rogar por mantenernos lejos de las enfermedades. De nuevo, cuando decidimos dejar de mirar al cielo y dirigir la mirada hacia el cuerpo humano y su funcionamiento, avanzamos. Agricultura, medicina y muchos otros campos surgen (en parte) por haber dejado de mirar hacia arriba, al cielo, y poner el ojo aquí en la tierra.

La psicología como ciencia hizo lo propio en el año 1879, de la mano del psicólogo alemán Wilhelm Wundt, quien decidió estudiar la conducta humana en un laboratorio fundado por él mismo en la Universidad de Leipzig (Imperio alemán por aquel entonces).

Por eso sorprende negativamente que aún hoy haya profesionales de la salud mental que utilicen el horóscopo y otro tipo de pseudociencias en el desarrollo de su profesión, no solo porque se sepa ya desde hace tiempo que los astros no tienen influencia alguna en la conducta humana, sino también porque se sabe que hay problemas psicológicos que si no se tratan adecuadamente pueden empeorar e incluso cronificarse.

Probablemente sientas que tu psicólogo, cuando utiliza el horóscopo, “acierte” contigo, y a veces sientas que mejoras. Permíteme una pequeña analogía: los relojes parados también aciertan la hora dos veces al día. Con esto quiero decir que, muchas veces sentimos que hay cosas que, aunque no estén demostradas, parecen funcionar. Esto se debe a efectos como el efecto placebo ya de sobra conocido por casi todos, en los que una pastilla que no tiene efecto alguno parece funcionar si nos la receta una persona con autoridad y nos dice que realmente funciona. Otro efecto curioso por el que sentimos que el horóscopo funciona es el llamado efecto Forer. Para resumir, este efecto describe la tendencia humana a creer en descripciones sobre su personalidad o sobre su futuro, especialmente cuando estas son vagas y ambiguas. 

Me gustaría aclarar que esto de lo que hablo no tiene que ver con la espiritualidad de las personas. La terapia psicológica respeta profundamente las creencias religiosas de las personas que atiende. Asimismo acepta y abraza que el terapeuta, como otro ser humano más, tenga sus propias creencias. El problema aparece cuando se mezclan las creencias personales y el desempeño profesional (máxime cuando hablamos de salud mental). Los tratamientos psicológicos han sido protocolizados y contrastados mediante pruebas experimentales para averiguar sobre su utilidad. Incluir apartados pseudocientíficos o parapsicológicos pone en duda su fiabilidad.

Si tu psicólogo utiliza el horóscopo, el tarot, las constelaciones familiares o cualquier tipo de pseudociencia (puedes ver un listado de pseudociencias publicado en la página del Gobierno) durante las sesiones, no se está adaptando al código ético de la profesión por el que todos los profesionales procuramos ofrecer un tratamiento basado en métodos validados y contrastados. En estos tiempos, y más que nunca: cuídate y cuida de tu salud mental y la de los tuyos. 

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Publicado el
2 de marzo de 2021 - 12:50 h

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