Las críticas a la calidad de la comida en el mayor campamento de migrantes de Canarias obligan a introducir cambios “insuficientes”

Dos migrantes comen en el exterior del campamento de Las Raíces, en Tenerife

Natalia G. Vargas

La Laguna —

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“Nos dan comida para animales”. Las críticas al servicio de catering del mayor campamento para migrantes de Canarias se han sucedido desde que abrió sus puertas el 5 de febrero. La imagen de una bandeja azul con una sopa de color blanco y un pequeño puñado de arroz se ha reproducido por las redes sociales y también a través de diferentes medios de comunicación. El impacto de esta foto hizo que incluso fuentes de Accem, la ONG que gestiona el recurso de acogida de Las Raíces (Tenerife), reconocieran que la calidad y la cantidad de la comida no eran buenas. “Es necesario hacer algo”, apuntaron desde la entidad. Serunion, la empresa contratada por Tragsa mediante un procedimiento de emergencia para ofrecer el servicio durante cinco meses, afirma que han atendido las quejas de los usuarios y que han adaptado el menú a sus preferencias.

El presupuesto concedido a esta entidad en febrero alcanza los 2.985.300 euros, 2.790.000 euros de contrato neto y 195.300 euros de impuesto, sin que se puede determinar al detalle cuántos euros se dedican a cada comida por persona y día. Fuentes de Tragsa explican que la cifra incluye el material y la mano de obra, pero aseguran que “no existe un desglose del presupuesto’’. Este contrato se enmarca en otros asociados al expediente de emergencia para el ”inicio de la actividad en los nuevos dispositivos de acogida de personas inmigrantes en situación de vulnerabilidad“ en Canarias.

Entre ellos figura la contratación de servicios de limpieza, mantenimiento o de seguridad para los recursos de acogida para migrantes. El presupuesto de licitación total es de 9 millones y abarca el importe total autorizado. En el caso de Serunion, su contrato se limita al campamento de Las Raíces.

Fuentes de Accem apuntaron en declaraciones recogidas por Europa Press que “los problemas de convivencia” que se generan entre las cerca de 2.000 personas que permanecen en el campamento se deben a la comida y la lentitud en el reparto del desayuno, el almuerzo y la cena. “La dieta es escasa y pobre y las cantidades son para un niño de cinco años”, criticaron desde la Asamblea de Apoyo a Migrantes de Tenerife.

Algunas de las personas acogidas aseguraron en declaraciones a esta redacción que la espera para recibir su plato se prolongaba durante más de dos horas y, por ello, optaban por comer en sus carpas galletas o sardinas donadas por los vecinos de la isla. “Te pones en la fila a las seis y a las ocho aún no has cenado”. Esto condujo a convocar una huelga de hambre el pasado 13 de marzo. La responsabilidad sobre la organización de las colas es de Accem, según fuentes internas del recurso. Por su parte, desde Serunion defienden que, aunque “el peso está recayendo en la comida”, hay otros factores que generan conflictos. 

Los cambios en el menú 

El menú que se ofreció en un primer momento a los migrantes de Las Raíces estaba compuesto por un primer y segundo plato y postre. Desde Serunion aseguran que, al ver que los usuarios no estaban acostumbrados “a comer líquidos como las sopas y el puré” fueron variando los alimentos después de tener también diferentes reuniones con los responsables del campamento. Así, según la empresa se han retirado los líquidos y han aumentado el arroz y las lentejas. También han incrementado el reparto de proteínas y especies. “Ponemos más sal, pimienta o azafrán porque son sabores que reconocen como suyos”, dicen desde Serunion. “Cada uno de los diferentes platos del menú que se sirven se pesan previamente para asegurar la correcta porción. En total, la media es de un kilo por persona por comida”, apunta la empresa que afirma que prevén incluir “próximamente” merienda. 

La Asamblea de Apoyo a Migrantes de Tenerife denunció en marzo la presencia de “gorgojos en la comida” y “olor a rancio”. Además, esta plataforma recordó que la empresa ya había sido sancionada en otras ocasiones por la calidad de su servicio. En 2017, el Ayuntamiento de Logroño penalizó a la empresa por la presencia de un trozo de vidrio en una de las barquetas de comida suministradas en su servicio de comida a domicilio. Una sanción que sucedía a la impuesta en 2016 por la aparición de la bacteria Listeria Monocytogenes en uno de los repartos de alimentos. 

Serunion niega que en el campamento de Las Raíces se haya ofrecido comida en malas condiciones y defiende que sus alimentos cumplen con todas las garantías sanitarias. “Damos de comer a 2.000 personas. Un solo fallo supondría consecuencias tremendas para la empresa. Nada es cierto. Si no, Sanidad ya habría pasado por el campamento”, insisten. 

El 13 de abril la comunidad musulmana comenzó el Ramadán. Durante un mes, las personas aplican un riguroso ayuno durante el día y comen durante la noche, antes de que salga el sol y después de que anochezca. La primera comida es a las 20.30 (hora local) y está compuesta por tres dátiles, que pueden ir acompañados de leche. Después, se suceden otras copiosas comidas durante la noche. Accem y Serunion señalan que la compañía ofrece servicios “fuera del horario habitual” para adaptarse al Ramadán. Si bien, muchos vecinos y vecinas de Tenerife se han organizado para llevar cada noche a los migrantes grandes cantidades de comida. Por su parte, la Asamblea de Apoyo a Migrantes de Tenerife ha criticado que el servicio de catering “no se ha adaptado a las necesidades propias de una festividad que implica un ayuno riguroso y pone en riesgo la salud de las personas”.  

Otras carencias 

Otra de las críticas que se ha repetido entre las miles de personas acogidas en este espacio es la falta de agua caliente en las duchas, a pesar de que el establecimiento esté situado en una de las zonas más frías de Tenerife. Hace un mes Accem aseguró que estaban a la espera de una caldera de 5.000 litros procedente de la Península, pero fuentes de Tragsa han explicado este periódico que aún no ha llegado. 

Los migrantes también han lamentado la falta de soluciones a su situación de bloqueo en Canarias. “Espera, espera” es la respuesta que más se repite en el dispositivo, según los usuarios. Amnistía Internacional, tras una visita reciente a Gran Canaria, Fuerteventura y Tenerife, ha concluido que existen grandes carencias que no garantizan una acogida en condiciones dignas. “Es urgente que se tomen medidas para garantizar que estas personas tengan acceso a condiciones de vida digna y que se vele tanto por su bienestar físico como mental”. Asimismo, insisten en que la COVID-19 no puede ser una excusa para “impedir la monitorización de estos centros por parte de organizaciones de derechos humanos”, ya que su petición para entrar en Las Raíces fue denegada por “razones sanitarias”. En la actualidad, un caso positivo de coronavirus ha obligado al cribado de 600 personas.

El 13 de abril, el delegado del Gobierno en Canarias, Anselmo Pestana, visitó el recurso instalado en La Laguna. En una rueda de prensa posterior rechazó el cierre del campamento, solicitado por administraciones públicas, ONG y partidos políticos. Pestana defiende que las tensiones que se están viviendo en este espacio desde su apertura “se acabarán limando”.

También la directora general de Inclusión y Acción Humanitaria del Ministerio de Migraciones, Maite Pacheco, ha aseverado en una entrevista concedida a la Cadena COPE que las críticas a la comida y a las condiciones sanitarias de Las Raíces “están manipuladas”. “No hay nadie pasando hambre”, destacó Pacheco.

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