Las protestas en un hotel de RIU provocan cancelaciones en Meloneras

Una protesta de una semana de duración de los trabajadores del hotel RIU Oasis Maspalomas está provocando la cancelación masiva de vacaciones en la zona de Meloneras (Sur de Gran Canaria) por el ruido que provocan al hacer uso de vuvuzelas desde las ocho de la mañana hasta las siete de la tarde, según han denunciado huéspedes y han confirmado hoteleros del entorno. Las protestas las llevan a cabo trabajadores del hotel de la cadena RIU por “la permanente reducción de la plantilla fija, los derechos laborales y la vulneración de acuerdos pactados con anterioridad”, pero en vez de manifestarse a las puertas del establecimiento lo hacen en la trasera del mismo, en la Avenida del Faro, de modo que los efectos se extienden a todos los hoteles cercanos.

Riu estudiará "al detalle" la decisión del Gobierno sobre el Oasis

La cadena hotelera SesaSide Hoteles, propietaria del Palm Beach y el hotel Residencia, ha presentado denuncias ante el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana al considerar que los ruidos superan en un 500% el máximo permitido por la ley (40 decibelios), pero hasta el momento la reacción municipal ha sido la de requisar vuvuzelas y tambores, que al día siguiente son sustituidos por otros instrumentos ruidosos, incluidos calderos de cocina.

Los escritos presentados ante la Delegación del Gobierno, que se declara incompetente en materia de ruidos, no han surtido efecto.

En la patronal turística, la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo, también se ha producido el silencio a pesar de que hay varias cadenas hoteleras, además de RIU, perjudicadas. En esta federación cunde la división por la polémica suscitada tras la decisión del Cabildo de Gran Canaria y del Gobierno de Canarias de iniciar trámites para la protección del Oasis de Maspalomas y su palmeral, justo donde se levanta el hotel de RIU objeto de esta protesta laboral, liderada por el Sindicato Obrero Canario (SOC), con mayoría en el comité de empresa.

La existencia de una caja de resistencia, destinada a pagar las detracciones salariales de los huelguistas y dotada con 70.000 euros de procedencia desconocida, ha alimentado la sospechas de que la cadena mallorquina podría estar detrás de las protestas de sus propios trabajadores, una operación orientada a llamar la atención sobre la situación de bloqueo que sufre el ordenamiento urbanístico de la zona desde que el Gobierno canario incumpliera su propio compromiso de buscar una salida en octubre pasado.

Fuentes municipales han confirmado que cada trabajador en huelga recibe de esa caja de resistencia 70 euros diarios, más dinero del que salarialmente les corresponde. Todos ellos han sido advertidos de que pueden ser denunciados por vulneración de la ordenanza del ruido, pero han redoblado sus protestas y los ruidos que esta genera a raíz de conocer que SeaSiide ha denunciado los hechos. Lopesan, la cadena más afectada por los ruidos y la que más clientes ha perdido con la protesta, ha declinado hablar de este conflicto.

Los trabajadores protestan durante once horas utilizando vuvuzelas alimentadas por aire comprimido, popularizadas en el Mundial de Fútbol de Suráfrica, que provocan un ruido ensordecedor y muy molesto. Algunos días han acompañado su protesta con tambores y cacerolas. Agentes de la Policía Local han acudido a la zona de las protestas (comprendida entre la trasera del hotel de RIU y el Faro de Maspalomas) para identificar a los manifestantes y medir los ruidos que emiten, y han requisado los elementos más ruidosos, que al día siguiente son sustituidos por otros.

Desde el Ayuntamiento han tratado de mediar en el conflicto para que huelguistas y empresa lleguen a un acuerdo, pero RIU no cede ante las pretensiones de hacer fijos a los trabajadores contratados de forma rotacional.

Los clientes de los demás hoteles de la zona del Oasis y Meloneras han presentado numerosas quejas, lo que desembocará en la apertura de expedientes en los touroperadores y en el consiguiente impago de las estancias, justo en la temporada del año en que se produce la mayor ocupación con los mayores precios. Ya se han registrado marchas anticipadas de huéspedes, sin que se conozcan los números exactos hasta el momento.

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