Una casona barroca en Orejo eleva a 70 los bienes en riesgo en Cantabria incluidos en la lista roja de Hispania Nostra
La asociación Hispania Nostra ha incorporado a su Lista Roja de patrimonio amenazado una histórica casona señorial situada en el barrio de Barreda, en la localidad de Orejo (municipio de Marina de Cudeyo, Cantabria). El inmueble constituye un exponente representativo de la arquitectura civil residencial de la hidalguía rural cántabra de los siglos XVII y XVIII. Con esta nueva inclusión, la comunidad autónoma de Cantabria alcanza la cifra de 70 bienes culturales y naturales catalogados en riesgo de desaparición o alteración grave dentro de este registro nacional.
Ubicada en el número 10 del barrio de Barreda, la casona responde a la tipología tradicional de la arquitectura señorial montañesa. La edificación está levantada mediante muros de carga de mampostería regularizada y cuenta con elementos de sillería tallada de grano fino reservados para esquinas, dinteles y platabandas.
La huella de los canteros de Trasmiera
Su elemento de mayor trascendencia artística radica en su fachada principal, presidida por un monumental escudo de armas de estilo barroco labrado en piedra de sillería. El blasón se encuentra rodeado por una cartela con volutas en alto relieve, coronado por un yelmo de hidalgo de perfil y flanqueado por lambrequines simétricos. La composición se completa con figuras humanas a cuerpo completo y mascarones, reflejo de la maestría técnica de los célebres talleres de cantería de la comarca histórica de Trasmiera. Asimismo, el entorno inmediato conserva un antiguo lavadero y un abrevadero tradicional de sillería de valor etnográfico.
Grietas severas y vegetación invasiva
A pesar de su valor patrimonial, el edificio es de propiedad privada y carece de protección legal específica. El prolongado abandono ha derivado en una situación estructural crítica: presenta grietas severas en los muros de carga, desprendimientos de mampostería y la pérdida de integridad de la cubierta.
A ello se suma el crecimiento descontrolado de vegetación invasiva, cuyas raíces ejercen presión mecánica sobre la piedra. Existe un riesgo directo de colapso de la fachada principal, lo que provocaría la pérdida irreversible del conjunto escultórico barroco, que carece de apuntalamiento preventivo.
El patrimonio civil y el militar, los peor parados
Con sus 70 bienes amenazados, Cantabria se sitúa en una posición intermedia en el mapa nacional del patrimonio en riesgo. Si bien la clasificación está encabezada por comunidades de mayores dimensiones como Castilla y León, que lidera la lista con 460 bienes, Andalucía, Aragón o Castilla-La Mancha, Cantabria sí supera en número de elementos en peligro a otras regiones uniprovinciales o insulares como La Rioja, Navarra, las Islas Baleares o Canarias.
De todos los bienes cántabros en riesgo, la categoría que más preocupa es la de patrimonio civil, con alrededor de 40 bienes en la lista roja, en su mayoría conjuntos históricos, palacios y edificios singulares. Le sigue el patrimonio militar (10), y a mayor distancia el patrimonio religioso y militar, ambas con menos de una decena de bienes en riesgo. Cantabria tiene tres bienes en riesgo en la categoría de patrimonio natural y dos en la de arqueológico.
El contrapunto positivo lo marca la Lista Verde, donde se incluyen los bienes que han salido de la Lista Roja tras eliminarse el riesgo gracias a intervenciones de rehabilitación o conservación. Cantabria cuenta con 6 bienes en la Lista Verde de un total de 269 registrados en toda España. Así, entre las joyas cántabras recuperadas destaca el Cargadero de Mineral de Dícido, en Castro Urdiales, que fue galardonado con el Premio Hispania Nostra a las Buenas Prácticas 2026. La lista de éxitos se completa con la ermita de Cintul (Cos, Mazcuerras), el convento de Santa Cruz y la grúa-draga de Priestman (Santander), el palacio de los Acebedo (Hoznayo) y la torre de Ruerrero (Valderredible).
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