“La sociedad demanda más ingenieros agrícolas de los que salen de las escuelas”

Carmen Lopez Guzmán

Es joven, ingeniera agrícola, mujer rural, hija de agricultora, activa en redes sociales y orgullosa de su trabajo pegado a la tierra. No es una utopía, es el retrato de Carmen López Guzmán que hasta el próximo 3 de abril es presidenta de la Asociación Sectorial de Estudiantes de Ingeniería Agroforestales de España, pero sobre todo una bolañega que cree que el campo necesita formación, visibilidad y más mujeres y hombres.

“Tenemos un porcentaje inferior al 26% en el caso de las ingenierías agrícolas y forestales aunque son de las que más mujeres tienen, siguen sin ser unos datos buenos”, dice esta ciudadrealeña que en estos momentos está cursando ya el master. A su juicio, la sociedad tiene mucha culpa de esto: “Cuando decía que quería hacer ingeniería mucha gente me preguntaba: “¿tú estás segura?, vas a ir sola con chicos”, y aunque su promoción fue de las más grandes y se encontró con más mujeres de las que se esperaba , 14 ó 15, cree que la tendencia se ha estancado y no evoluciona: “En principio en estos 5 o 6 años que llevo entre la carrera y el master, la tendencia sigue igual, sí que ha avanzado respecto a décadas anteriores pero no se está viendo un incremento ahora mismo , de hecho con temas crisis me atrevería a decir que hay menos chicas y tienden más a otras titulaciones”, asegura.

“Tenemos un porcentaje inferior al 26% en el caso de las ingenierías agrícolas y forestales aunque son de las que más mujeres tienen, siguen sin ser unos datos buenos”

Considera también que hacen faltan no sólo más mujeres sino también más hombres ingenieros “creo que necesitamos una promoción mucho más grande, la sociedad demanda más ingenieros agrícolas de los que salen de las escuelas”, y defiende la importancia y versatilidad de su labor porque “somos una profesión prácticamente sin paro, a parte de la versatilidad que tiene, a veces me sorprendo porque digo ‘esto también lo podemos hacer”.

"Me gusta mi trabajo"

Sin embargo, y aunque tiene un hilo en sus redes sociales con la frase “me gusta mi trabajo”; fue una moneda la que decidió su futuro y está encantada con ese azar. “A mí lo que me gustaba desde siempre era la ciencia, tenía clarísimo que iba a estudiar química, y de repente cuando ya había hecho selectividad, un amigo de mi hermano me propuso ingeniería agrícola y dije no, seguro que eso no tiene futuro. Pero luego lo miré con más calma, me metí en la página de la escuela, vi salidas profesionales, me gustó mucho y cuando llegó mi padre a casa, lanzamos una moneda al aire y cayó del lado que tenía que caer. Ahora estoy muy contenta”, asegura.

Sabía lo que quería hacer y también que “quería hacerlo cerca de casa”, por eso eligió quedarse cerca de su campo en Bolaños de Calatrava, en el campus de Ciudad Real. Esta contenta de la universidad en la que ha estudiado. “Funciona bastante bien, conozco al nuevo rector y creo que está muy enfocado a la promoción, en la divulgación científica y en dar importancia a la mujer. Hay varios proyectos muy interesantes que cuentan con el respaldo del rector ahora y contaban con el cuándo era vicerrector como ‘mujeres ingeniosas’, que surge para dar visibilidad a la mujer en las ciencias.

"Está llegando una tendencia a una agricultura más conservadora, más ecológica que creo que es por donde tenemos que ir, conseguir producir más pero produciendo mejor, sin dañar al medio ambiente e intentando una sostenibilidad”

Ve el campo en el que vive con preocupación por los problemas que arrastra pero también con optimismo. “Lo hemos visto muy perjudicado, hemos visto los precios que tenemos, hemos visto la situación y ahora mismo faltan agricultores jóvenes y no tan jóvenes, pero a la vez está llegando una tendencia a una agricultura más conservadora, más ecológica que creo que es por donde tenemos que ir, conseguir producir más pero produciendo mejor sin dañar al medio ambiente e intentando una sostenibilidad”, algo que cree que no está lejos de lo que ha hecho siempre el agricultor tradicional.

Visibilización del mundo rural

A su juicio, aunque muy lentamente las cosas están cambiando, “cada vez los agricultores están más formados y se puede llegar a conseguir cosas muy buenas pero tenemos que llegar a conseguir más visibilización de lo que es la agricultura, del medio rural y evitar esa desconexión tan grande que hay con el medio urbano, que muchas veces es en ambas direcciones”.

En esta visibilización considera que también las redes sociales en las que ella se mueven pueden hacer algo por esta visibilización. “Muchas veces lo hago por eso” y sube fotos e imágenes para hacer más visible el medio rural e intentar que gente que nunca se ha acercado al campo se interese por estos temas.

“He visto muchas mujeres que trabajaban la tierra, sabían cómo funcionaba la explotación, llevaban todo el tema de papeleo y prácticamente ninguna estaba declarada, ninguna estaba dada de alta y al final dependía de su marido”

También, a su juicio, algo se mueve en el caso de una mujer rural que era prácticamente invisible. “He trabajado siempre en el campo y  he visto asambleas de mujeres rurales, que trabajaban la tierra, sabían cómo funcionaba la explotación, llevaban todo el tema de papeleo  y prácticamente ninguna estaba declarada, ninguna estaba dada de alta y al final dependía de su marido”, señala y aunque aún hay casos como estos, cree que se está evolucionando con programas como el de la titularidad compartida. “Es importantísimo que la mujer se incorpore, que haya titularidad compartida, que estas mujeres trabajen y tengan su independencia económica, pero aun nos encontramos casos en que los hombres son los titulares de todo y la mujer está aparcada”, señala.

No obstante, también hay una generación joven que viene pisando fuerte. “Sí que se ven chicas muy jóvenes, muchas con formación que se están dedicando a la agricultura, que están volviendo a sus raíces a sus pueblos rurales”, asegura.

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