Fernando Noguerales, cirujano e historiador: “La Medicina en España está demasiado influenciada por la política”
Protestas contra la gestión política de la profesión médica y crisis sanitarias globales moduladas también por la política. “La Medicina en España está demasiado influenciada por las tendencias políticas, por la ideología política que impera en cada momento”.
Quien así lo afirma es Fernando Noguerales, catedrático emérito de la Universidad de Alcalá (UAH) y antiguo jefe de Servicio de Cirugía del Hospital Universitario Príncipe de Asturias. “Creo que la gestión de la enseñanza de la Medicina debería contar con más protagonismo de las asociaciones profesionales, en concreto de los Colegios de Médicos y de las universidades, en lo relativo a los planes de estudio y del peso que se quiera dar a unas u otras políticas”.
Este profesional se doctoró en Medicina y Cirugía en la Universidad de Extremadura. Es además doctor en Historia por la Universidad de Alcalá y aboga por “conjugar la tecnología, en particular tras la irrupción de la IA, con la práctica de la medicina humanista, aquella que atiende al enfermo a pie de cama, porque no hay enfermedades, sino enfermos”. De lo contrario, advierte, “el médico se convertirá en mero usuario de la tecnología”.
Licenciado en Medicina y Cirugía en la Universidad Complutense de Madrid, está vinculado a la profesión médica desde 1976 y a la docencia desde 1978. Ahora acaba de publicar el libro Así se enseñaba en la Universidad de Alcalá. Los estudios de medicina en su contexto académico (siglos XVI-XIX), con la editorial de la propia universidad alcalaína, donde detalla la evolución histórica de su Facultad de Medicina.
La obra, de 260 páginas, abarca desde los orígenes de esta universidad hasta el traslado a Madrid de la entonces llamada Universidad Complutense de Alcalá de Henares que ya no regresaría, hasta la refundación de la institución académica en 1977.
Surgió para dar continuidad a otro libro titulado Así empezó la universidad en España, publicado por la misma editorial en 2024. La primera universidad con influjo de obispos y cardenales, “que eran los auténticos poderosos en los siglos XII y XIII”, señala Noguerales, se creó en Palencia con una trayectoria muy corta. Poco después llegarían otras como la Universidad de Salamanca o Valladolid. “Tras este libro me vi tentado de escribir sobre la Universidad de Alcalá”, comenta.
El libro es una descripción histórica de una universidad que tuvo, dice, “un inicio muy claro” allá por el siglo XIII bajo el reinado de Sancho IV. Fue el que aprobó los llamados ‘Estudios Generales’. Algo que Fernando Noguerales describe como “el embrión de la universidad”.
La educación, en manos entonces mayoritariamente de la iglesia, dio los primeros pasos en los estudios universitarios de Alcalá de Henares a través de Alfonso Carrillo, obispo de Sigüenza y arzobispo de Toledo. “Fue el primero en crearlos, vinculados a la enseñanza de la Gramática, la Retórica y la Lógica”.
Sin embargo, quien pasó a la historia como fundador de universidad alcalaína fue Francisco de Cisneros. “Era un auténtico innovador docente que había pasado por la Universidad de Salamanca y por los estudios universitarios que existían en Sigüenza en el Colegio de San Antonio, donde se encontraba el cardenal Mendoza, quien promocionó al humilde monje franciscano”, explica Fernando Noguerales.
En 1499, Cisneros fundaría la primera ‘Ciudad Universitaria’ de Europa en Alcalá de Henares, que en 1998 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. “Era todo un complejo urbanístico a las afueras de la ciudad, para no verse influida por el poder municipal”. Su interés se centró en primer lugar en los estudios de Teología. “Pensaba que el nivel cultural del clero era muy deficitario y que eso no podía ser, porque a veces no eran capaces ni de leer bien los salmos”.
Pocos años después, allá por 1510, Cisneros también apostó por los estudios de Medicina, en principio no contemplados, por lo que pidió autorización al papa León X. Dos años antes ya se habían iniciado los estudios universitarios de Teología. “Al parecer, fue el 18 de octubre de 1508, en el día de San Lucas, una festividad que hoy se sigue conmemorando en la universidad como fecha oficial de inicio del curso académico”.
En enero de 1510 se publicaron las Constituciones, un reglamento de funcionamiento tanto de la propiaUniversidad de Alcalá como del Colegio Mayor de San Ildefonso, hoy sede del Rectorado. Eran dos instituciones independientes, con economías separadas, aunque después compartieran jefatura con un mismo rector.
Los primeros estudios de Medicina en el siglo XVI
En torno a 1509 comenzaron a impartirse los primeros estudios de Medicina. “Se contrató a los mejores médicos porque las propias Constituciones incluían un proceso de selección de profesorado -catedráticos numerarios- además de definir el tipo de estudios que se impartían o cómo funcionaba el proceso para los títulos de bachiller, licenciado o doctor”.
Existieron catedráticos de prima (los que daban las clases por la mañana) y catedráticos de vísperas (cobraban menos y daban las clases por la tarde). Ya entonces se opositaba para ascender. “Eran oposiciones muy duras que generaban grandes rivalidades”.
Primero se establecieron las cátedras de Medicina y después las de Cirugía. “La Universidad de Alcalá fue muy innovadora. Se estudiaban los textos clásicos de Hipócrates y Galeno, pero también hubo influencia árabe de Avicena, Averroes y Abulcasis, sobre todo el primero de ellos. Fueron los musulmanes quienes trajeron los textos clásicos a España y por extensión a Europa Occidental”.
Uno de los médicos más conocidos fue Francisco Valles, el padre de la Anatomía Patológica y de la Medicina Clínica. “Fue un innovador que introdujo el Humanismo en la Medicina. No solo tradujo los textos clásicos del griego arabizado al latín, sino que además los criticó para modernizar la práctica médica”. Su labor la siguieron otros contemporáneos como Fernando de Mena o Cristóbal de la Vega. “Fueron médicos de la Corte con mucho poder y sus opiniones fueron muy relevantes e influyentes”.
Fue una revolución. “De las teorías clásicas de los humores, que hoy nos parecen un tanto mágicas, e incluso de las prácticas que señalaban las enfermedades como un ‘castigo de Dios’ se pasó una Medicina mucho más moderna”, apunta el catedrático.
El ‘divino Valles’, como se le conocía popularmente, “relacionó los órganos con los síntomas de la enfermedad. Es lo que hoy llamamos Anatomía Patológica”. Incluso realizaba disecciones humanas en cadáveres ante los alumnos. Toda una novedad para la época.
Todavía hoy existe en funcionamiento del Hospital de Antezana, el ‘Hospitalillo’, uno de los más antiguos de Europa. “Se cree que allí se realizaban disecciones de cadáveres con finalidad docente”. Fue el inicio del movimiento que conocemos como humanismo médico. En la actualidad se ha recuperado este concepto -humanizar la Medicina- en servicios públicos de salud como el de Castilla-La Mancha. “Algunos hemos insistido mucho en esa recuperación ante la llegada apabullante de la tecnología. Muchas veces se dice que el médico pasa más tiempo con la burocracia, rellenando datos, que atendiendo y mirando a los ojos al paciente”.
Fernando Noguerales se adentra también en las “muchas razones” que llevaron al declive a aquella antigua Universidad Complutense de Alcalá de Henares. “El Colegio San Ildefonso era muy poderoso, también en lo económico, al recibir fondos del Arzobispado de Toledo cuyo territorio entonces abarcaba media España. Hasta que empezaron a faltar alumnos”.
La universidad cisneriana se quedó estancada a partir del siglo XVIII en su oferta académica, primando la Teología sobre la propia Medicina o el Derecho Civil. “Quienes podían cursar estudios universitarios querían ser médicos o abogados con mejor estatus social. Todavía no habían llegado las ingenierías. Por esa razón muchos se fueron a Valladolid, Salamanca o Valencia”.
Los problemas financieros se acumularon al mismo ritmo que los planes de estudio se estancaban y esta situación empeoró durante los reinados de Carlos IV o Fernando VII en un país invadido por la Francia de Napoleón y una iglesia, la misma que lideraba el sistema educativo, sometida después a la desamortización de sus bienes.
En paralelo surgieron las Reales Academias y los Colegios en España, “competencia directa” de la universidad allá por los siglos XVIII y XIX, entre otros el Real Colegio de Cirugía de San Carlos en Madrid. “Allí los estudios eran más modernos, mientras la universidad se quedaba anclada y chapada a la antigua, queriendo mantener privilegios y sin aplicar planes de estudios, pese a los grandes reformadores de la universidad”.
Las Cortes de Cádiz de 1812 se plantearon incluso suprimir la Universidad de Alcalá. No cuajó, pero en 1836 una Real Orden, refrendada por la reina regente María Cristina, decretó su traslado a Madrid. La actual Universidad de Alcalá no sería refundada hasta 1977, despojada ya del apelativo ‘Complutense’. En el siglo XX volvería a ocupar algunos de los “ruinosos” edificios que compró un movimiento popular, la llamada Sociedad de Condueños, para evitar su desaparición. “Hoy la universidad es inquilina de los condueños, una especie de caseros de la época a precio simbólico”.
La Universidad de Alcalá, en lo que a Medicina se refiere, se enfrenta en la actualidad a nuevos retos. “Quizá los propios planes de estudios, tal y como están estructuraosa, tengan que tener una reformulación dando mayor protagonismo a la especialización, que venga marcada incluso desde la desde la Educación Secundaria”.
Fernando Noguerales cree que será necesario porque “si no, no da tiempo a formarse: cuando uno llega a poseer la excelencia como especialista tiene más de 30 o 40 años”. El libro deja un claro mensaje: “La universidad tiene que adaptarse a los nuevos tiempos. Cuando no ofrece lo que la sociedad demanda, tiende a desaparecer”.
Sobre este blog
Espacio de divulgación científica y tecnológica patrocinado por la Universidad de Alcalá (UAH), con el objetivo de acercar el conocimiento y la investigación a la ciudadanía y generar cultura de ciencia
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