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Sobre este blog

Este blog es un espacio de colaboración entre elDiario.es de Castilla-La Mancha (elDiarioclm.es) y el Colegio de Ciencias Políticas y Sociología de Castilla-La Mancha para abordar diversas cuestiones sociales desde la reflexión, el entendimiento y el análisis.

¡Pero todo el mundo caga y mea! Sí, pero no en las mismas condiciones

Socióloga y Antropóloga. Profesora Asociada de la UCLM
Una persona en la calle, pidiendo

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Discúlpenme si resulto con el título de este artículo soez, vulgar, escatológica y políticamente poco correcta. Mi intención no es tratar de incomodar a quienes me leen, sino invitarles a reflexionar sobre lo que el cuerpo nos recuerda: no se debería especular con las necesidades básicas, precisamente su esencialidad nos recuerda que son primordiales para podernos desarrollar como personas. La particularidad de lo que nos hace humanos reside principalmente en que somos seres vulnerables, dependientes y limitados.

Sin embargo, las lógicas sociales hacen merecedores de ciertos privilegios a unos pocos frente a otros, a base de legitimar a partir de convenciones y conveniencias sociales, económicas y culturales estableciendo jerarquías artificiales entre los miembros de una sociedad, mientras el propio cuerpo insiste, cada día, en recordarnos que nuestras necesidades más esenciales nos igualan.

El sistema neoliberal, modelo socioeconómico dominante, nos vende la idea bajo el paraguas de la libertad de elección, de mercadear con las necesidades más básicas para poder garantizar el desarrollo de la humanidad. Desde su óptica, la posición social y económica de un individuo, es producto de su échaleganismo o échalehuevismo, y no fruto de oportunidades desiguales, origen social, herencias familiares, capital cultural y/o condiciones de salud. Su dinámica de funcionamiento es muy básica: el éxito lo interpreta como mérito puramente personal y la precariedad como un fracaso individual, invisibilizando la línea de partida de cada persona y haciéndolas responsables de su situación.

El sistema funciona así, desde pequeños nos enseñan a comprender el mundo: Aprendemos que hay personas exitosas, fracasadas, listas, torpes, trabajadoras y/o vagas. Aprendemos que quien más tiene, en teoría, es porque lo merece. Y quien menos tiene, algo habrá hecho mal: es así como asumimos, que, mediante la meritocracia, garantizamos, legitimamos y naturalizamos la jerarquía social.

El sistema neoliberal nos vende la idea, bajo el paraguas de la libertad de elección, de mercadear con las necesidades más básicas para poder garantizar el desarrollo de la humanidad. Desde su óptica, la posición social y económica de un individuo, es producto de su 'échaleganismo' o 'échalehuevismo', y no de oportunidades desiguales

Pero ¿Recordáis la famosa pirámide de las necesidades humanas de Maslow? Sí, esa en la que en la que en la base de la pirámide estaban las necesidades fisiológicas para garantizar la supervivencia (dormir, eliminación de desechos, alimentación, cuidados básicos,...) en el segundo escalón, estarían aquellas que una vez cubiertas las primeras, son necesarias para garantizarnos seguridad (vivienda, seguridad física-salud, trabajo que garantice el mantenimiento). Y así, una vez cubiertas las anteriores, se necesitan las relacionadas con el reconocimiento, afiliación y pertenencia. Cuando somos parte del grupo, el ser humano necesita, aquellas que satisfacen su reconocimiento (de estima, sentirnos apreciados), y en la cúspide aquellas que garantizan la autorrealización (valores, moral y creatividad).

Pues me resulta paradójico o al menos a mí me llama especialmente la atención, la siguiente tesis: y es que, hay una tendencia que se viene imponiendo, especialmente desde la crisis de 2008, y es que se ha ido mercantilizando y precarizando los medios a través de los cuales podíamos satisfacer aquellas necesidades básicas necesarias para desarrollarnos como seres humanos.

En primer lugar, los recortes educativos posteriores a la crisis de 2008 se tradujeron en aulas más masificadas, menos docentes, menos oportunidades y mayores dificultades para quienes ya partían de situaciones vulnerables. Poco a poco, la educación comenzó a depender cada vez más de los recursos económicos de cada familia, perdiendo calidad y dejando de ser el instrumento mediante el cual se garantizaban la igualdad de oportunidades y la autorrealización de las personas. Primera dificultad para acceder a la cima de la pirámide de las necesidades humanas de Maslow.

Por otra parte, los problemas de salud mental, y los recortes sanitarios siguen aumentado. La precariedad laboral, la inestabilidad económica, las dificultades para conciliar la vida personal y laboral y/o la falta de tiempo para construir vínculos afectivos sólidos han generado un contexto marcado por el estrés, la incertidumbre y el agotamiento emocional. En una sociedad cada vez más acelerada, sentirse querido, reconocido o valorado por los demás se convierte también en una necesidad difícil de sostener. Segunda dificultad para conseguir el nivel de la pirámide de las necesidades humanas.

En sociedades cada vez más individualizadas con entornos inestables, donde el tiempo para compartir y cuidar los vínculos es limitado, pertenecer plenamente a un grupo o comunidad también se convierte en una necesidad difícil de sostener. Parece que otra dificultad más para satisfacer la necesidad de pertenencia.

¿Y la necesidad de seguridad? La vivienda y el trabajo, pilares fundamentales para garantizar la seguridad humana, se han ido precarizando progresivamente desde la crisis de 2008. La incertidumbre económica, el encarecimiento de la vivienda y la inestabilidad del mercado laboral han debilitado una de las necesidades más básicas: la posibilidad de sentirse seguro y protegido.

Más preocupante aún, la dinámica del sistema neoliberal es que ya no solo afecta únicamente a las necesidades relacionadas con la autoestima, la pertenencia o la seguridad, sino a aquellas que se encuentran en la base misma de la supervivencia humana. Comer de forma saludable, descansar, acceder a cuidados básicos, o mantener una temperatura adecuada dentro del hogar, depende cada vez más, del bolsillo individual.

Me sigue resultando paradójico que, en sociedades con un enorme desarrollo tecnológico, garantizar las necesidades más básicas sea para muchas personas, una fuente de angustia. Como si el sistema hubiese invertido la lógica de la propia pirámide de Maslow: aquello que debería estar asegurado para permitir el desarrollo humano se convierte ahora en un privilegio condicionado por el mercado.

"Me sigue resultando paradójico que, en sociedades con un enorme desarrollo tecnológico, garantizar las necesidades más básicas sea para muchas personas, una fuente de angustia y que aquello que debería estar asegurado para permitir el desarrollo humano se convierte ahora en un privilegio"

Quizás el problema no sea que las personas no se esfuercen lo suficiente, sino que estamos construyendo un modelo social donde incluso lo imprescindible se ha convertido en mercancía.

Y cuando las necesidades básicas dejan de ser derechos garantizados para convertirse en oportunidades de negocio, lo que termina precarizándose no es solo la economía de las personas, sino también su dignidad y la posibilidad de desarrollarse plenamente como seres humanos. Por ello, os invito a reflexionar dirigiéndoos al título del artículo: Todo el mundo caga, y mea, sí, ¡¡pero no en las mismas condiciones!!

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