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ENTREVISTA

Ana Torroja, el renacer musical de una artista que dudó continuar: “Llegué a sentir que hacía las cosas 'por hacer'”

La cantante Ana Torroja durante una entrevista. EFE/ Fernando Villar

Fidel Manjavacas

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A punto de cumplir cinco décadas sobre los escenarios, Ana Torroja sigue demostrando que hay canciones capaces de atravesar generaciones. La artista madrileña recala el próximo 4 de julio en Toledo dentro de una gira de más de una veintena de conciertos con la que presenta un espectáculo completamente renovado, en el que conviven los himnos de Mecano con las canciones de su última etapa en solitario.

Tras varios años instalada en México, la cantante confiesa que volver a actuar en España tiene un significado especial. Habla de la emoción de regresar “a casa”, del cariño que recibe del público y de unos conciertos concebidos para que varias generaciones compartan un mismo repertorio. No es casualidad que entre los asistentes convivan quienes crecieron con Mecano y niños que descubren ahora unas canciones que parecen resistirse al paso del tiempo.

En esta conversación, Torroja también abre una ventana a su lado más personal. Recuerda el momento de crisis que inspiró su último disco, Se acabó el show, admite que llegó a plantearse abandonar la música y explica cómo la composición terminó convirtiéndose en una forma de reconciliarse consigo misma. También habla de su vida en México, de la presión que viven los artistas en la actualidad y de la necesidad de detenerse para no perder el equilibrio.

Con la cercanía que la caracteriza, Ana Torroja repasa además las pequeñas costumbres que la acompañan en cada gira, recomienda la música que escucha en sus viajes y reivindica el vínculo entre España y México, dos países que, asegura, seguirán siendo “hermanos” por encima de cualquier desencuentro político.

Pregunta: Hace unos días que has comenzado tu nueva gira en España, que incluye más de veinte conciertos. ¿Qué sensaciones has tenido en tus primeras actuaciones?

Respuesta: Pues la verdad es que, siempre que arrancas algo con un show nuevo, tienes los nervios del principio, pero la gente estuvo increíble, supercariñosa y entregadísima desde el segundo uno cantándoselo todo. Fue una energía muy bonita y me ha dejado un poco más tranquila, aunque realmente siempre me pongo nerviosa antes de empezar un show. Son “nervios alegres”, de emoción, de ilusión y también un poquitito de responsabilidad para que salga todo bien. En los conciertos la gente se deja llevar y eso se palpa desde arriba del escenario; necesitan ese momento de dejar la cabeza en blanco y solamente sentir y cantar.

Llevas unos años viviendo en México y ahora regresas para este verano. ¿Qué significa para ti sentirte en casa?

Echo mucho de menos estar aquí. Aunque México también es mi casa, cuando llego a España me da una emoción especial; es una sensación de respirar, suspirar y decir “ya estoy en casa”. El otro día en Caravaca, mi maquillador me decía que le había hecho llorar porque se notaba lo especial que era estar en casa y cómo la gente me quiere.

¿Qué lleva Ana Torroja en la maleta? He visto que te acompaña un peluche, Marbello.

Sí, Marbello vino en la gira pasada española; nos lo regalaron unos fans por la zona de Málaga o Marbella y por eso le llamamos así. Se viene en esta gira también, es nuestra mascota. También llevo una vaquita de goma que me regaló mi hija cuando tenía 4 años; esa sí que no puede faltar y me acompaña en todos los viajes. Este año he decidido llevarla yo en mi maleta y la tengo en la cama.

Viendo un vídeo de vuestro primer concierto de Mecano en Madrid, mi hija (de 5 años), me dijo que si estaba viendo 'Las guerreras K-pop'. ¿No se pasan de moda los 80?

Fíjate, al final nada está inventado, aunque es verdad que en los años 80 se crearon muchas cosas. Todo se vuelve a poner de moda; los años 80 nunca han pasado de moda y se van heredando de generación en generación. A mí siempre me han dicho que tengo una cara un poco “manga”, de dibujo, y quizá en eso se fijó tu hija. Me encanta porque mis conciertos son muy familiares: vienen niños, padres, abuelos... son para toda la familia. Cuando veo niños me convierto en madre de todos ellos.

¿Qué destacarías de la puesta en escena de esta gira?

Lo hemos renovado todo: he renovado la banda y el equipo, que son principalmente mexicanos porque vivo allí y allí ensayamos. Toda la parte escenográfica, visual y de luces está hecha por gente muy joven y talentosa. Me motiva mucho trabajar con la juventud porque tienen otra visión y aprendo mucho de ellos. Es un show muy actual y los arreglos los he traído al “hoy”. Me gusta mucho que las canciones de Mecano encajen a la perfección con mis canciones nuevas y mis clásicos; la gente las canta y las aplaude igual.

He leído que este nuevo disco, 'Se acabó el show', nació en un momento de crisis donde tenías dudas de continuar con la música. ¿Qué te hizo sentir que el espectáculo no había terminado

Sí, a veces hay que tocar fondo para impulsarse de nuevo hacia arriba y hay que cerrar capítulos para abrir otros. Esa falta de motivación y el sentir que estaba haciendo las cosas “por hacer” me generó dudas de si ya no había nada más. Pero la vida me deparó la sorpresa de escribir sobre eso que me machacaba la cabeza y fue como dar un empujón fuerte a una puerta atascada para que entre el aire. El disco lo podría haber llamado “Conversaciones conmigo misma”.

¿Cuál fue la primera canción que salió o la que te dio más impulso?

Te diría que “Se acabó el show” y “Cuánto me falta”, porque hablan de si tenía algo más que contar o si ya tenía que callarme. El papel es maravilloso para sacar las cosas de dentro cuando uno pasa mucho tiempo solo en esta profesión. El proceso con los diferentes autores fue casi como sesiones terapéuticas donde surgían cosas que necesitaba contar y cantar. Luego te das cuenta de que lo que te ocurre a ti no está lejos de lo que les ocurre a los demás.

Es curioso escuchar esto de una artista consagrada, especialmente viendo ahora la intensidad de las nuevas generaciones con éxitos tan fugaces en redes sociales.

Es una profesión muy exigente porque te debes al público. Cuando pensé en dejarlo, me dolía pensar que iba a dejar huérfana a mucha gente. Ahora la intensidad y la exigencia son tremendas; lo veo en gente joven como Aitana, Amaia o Lola Índigo, que a veces necesitan parar y reencontrarse consigo mismas para volver a coger energía, porque en esta entrega uno se vacía.

¿Qué escucha Ana Torroja en sus viajes?

Escucho un poco de todo dependiendo del momento. Me gusta Senra, Samuraï, Belén Aguilera -que es espectacular al piano- y nuestra Rosalía, que creo que está a otro nivel. También escucho a Catriel y Paco Amoroso. A veces me pongo a Maria Callas en el tren, música electrónica para el gimnasio, Olivia Dean, Harry Styles o mis clásicos de siempre: los Rolling Stones, Springsteen o Amy Winehouse.

Viviendo en México, ¿has descubierto alguna faceta de tu personalidad o algo que hayas rescatado allí?

He descubierto la generosidad en letras mayúsculas del mexicano; es una persona que te abre sus puertas sin pedir nada a cambio y te hace sentir en casa. Realmente soy la misma aquí y allá, pero en México la gente es muy respetuosa: a veces no te piden una foto, sino que te cuentan por qué eres importante en su vida o te piden un abrazo. He descubierto que me gusta mucho más el saludo con abrazo que los dos besos de rigor de España; los abrazos son muy regeneradores y bonitos.

¿Cómo ves la relación actual entre España y México ante los acontecimientos institucionales recientes como el encuentro entre el rey Felipe VI y la presidenta Claudia Sheinbaum, así como también la polémica visita de la presidenta de la Comunidad de Madrid y su alusión a Hernán Cortés?

Creo que son cosas puntuales que, gracias a Dios, no van a trascender tanto. Yo me siento en casa en México y muchos mexicanos vienen aquí a vivir porque también se sienten en casa. Somos dos países hermanos y así debería seguir siendo; no entiendo ese resquemor. Viviendo allí, te digo que para nada es algo general; al contrario, siempre reciben a los españoles con muchísimo cariño, respeto y agradecimiento.

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