Un curso para evitar la ley Wert en Catalunya

Vuelta al cole. /EDU BAYER

Más niños y niñas que nunca, 1.552.058 alumnos, arrancan el curso 2014-2015 en escuelas e institutos de Catalunya, pero sólo unos pocos, los de Primero, Tercero y Quinto de Primaria, lo harán de acuerdo con la nueva ley orgánica de mejora de la calidad educativa (LOMCE), que se pretende aplicar de forma progresiva en los próximos años. Pero quizás ni siquiera estos alumnos percibirán las novedades que conlleva la reforma, porque el amplio rechazo que ha levantado en la comunidad educativa ha empujado a la Administración catalana y a los centros educativos a buscar maneras de esquivarla.

"Nosotros trabajamos por proyectos, en una escuela que tiene un funcionamiento democrático, con inmersión lingüística, y todo esto no estamos dispuestos a perderlo", explica Àngela Cruanyes, directora de la escuela Patronat Domènech de Barcelona, uno de los 30 centros catalanes que integra la Red de Escuelas Insumisas. Este conjunto de escuelas se ha comprometido, a través de un documento aprobado por los consejos escolares, a explorar vías para evitar los efectos de la reforma educativa.

Su Consejo Escolar seguirá teniendo un papel decisorio, por ejemplo. La ley Wert prevé que este organismo de participación de la comunidad educativa pierda sus funciones vinculantes, pero nada impide que la dirección del centro adquiera el compromiso de seguir sometiendo el proyecto educativo o cualquier otra propuesta a aprobación del Consejo Escolar. "Siempre hemos creído en el papel de las familias y en la importancia de su participación; es curioso que la palabra democracia no aparezca ni una sola vez a la nueva ley ", apunta Cruanyes.

Otras medidas que adoptará el Patronat Domènech para esquivar la ley son mantener el catalán como lengua vehicular de la enseñanza y no separar las asignaturas de naturales y sociales, tal como prevé la LOMCE, porque en su caso trabajan por proyectos y esta división supondría una alteración importante del modelo educativo. También se ha planteado en otros centros establecer un compromiso para que las familias no escojan la asignatura de religión -que a partir de ahora será avaluable- o no participar en las pruebas centralizadas de evaluación que no afectan a la nota, como las que se ponen en marcha este curso para los alumnos de Tercero -la decisión será más difícil con la incorporación de las reválidas-.

En este camino incierto, la Red cuenta con el apoyo de la federación de AMPAs de Catalunya, Fapac, que también aprobó a finales del curso pasado un manual de resistencia activa a la reforma. Según los recuentos de la federación, además de la treintena de centros de la Red hay más de 100 que han aprobado declaraciones de rechazo a la LOMCE. Además, los distritos de Gràcia y Sant Andreu de Barcelona, así como los consejos escolares municipales de L'Hospitalet, Cornellà y Sant Quirze del Vallès, han impulsado declaraciones de apoyo a los centros que apuesten por la desobediencia.

A diferencia de otras comunidades autónomas, que se han apresurado a aplicar la ley Wert, en Catalunya la nueva normativa ha chocado también con la resistencia de la Generalitat, que primero ha intentado tumbarla en los tribunales y que, habiendo fracasado, busca minimizar los efectos de su aplicación. El objetivo del departamento de Enseñanza es no aplicar las novedades de la LOMCE, pero siempre garantizando que los alumnos podrán pasar de curso y obtener los títulos.

Y por último, además de toda esta resistencia organizada, la LOMCE choca con un último muro en las aulas: los docentes. "Afortunadamente, el profesorado catalán es suficientemente responsable como para no iniciar ninguna barbaridad antipedagógica; es una cuestión de ética profesional", valora Jaume Aguilar, presidente de la federación de movimientos de renovación pedagógica.

El barrio de Gracia, motor de la resistencia

La propuesta de insumisión de la Red tiene su origen en Gracia, sobre todo en las familias de algún centro como el Patronat Domènech o en la coordinadora de AMPAs y la Asamblea Amarilla Groga del barrio, que durante el curso pasado se encargaron de esparcir la propuesta rápidamente a una decena de centros. "Conocíamos el proyecto de escuelas como Patronat o Univers, y comenzamos un proceso de concienciación y difusión: ponernos en contacto con los padres, hacer las primeras charlas para familias, para maestros..." explica Robert Soro, padre en la escuela Pare Poveda. En el último Consejo Escolar del curso, el Pare Poveda aprobó adherirse a la Red, y comenzó a trabajar en las medidas para esquivar la nueva ley.

En una primera acción del curso, la Red ha hecho un llamamiento a iniciar las clases con concentraciones de familias y maestros frente a las escuelas. Para dar muestra de que "el curso no empieza con normalidad". "La LOMCE supone un ataque a la escuela catalana, democrática, laica y erosiona la igualdad de oportunidades", sentencian.

Pero... ¿qué se aplica a partir de hoy?

Entre la implantación progresiva de la ley y los esfuerzos de la Generalitat para esquivarla, hay que revisar cuáles son finalmente las medidas que se aplicarán a partir de hoy en Catalunya, cuáles son las que se intentarán evitar y cuáles las que aún tienen un interrogante encima. A continuación hacemos un resumen.

1. De entrada, se mantienen los currículos

A finales de junio, en las instrucciones para los centros de cara al curso 2014-2015, la Generalitat dejó claro que "cada centro educativo debe mantener la ordenación curricular concretada en su proyecto educativo". Alegando que no había tenido tiempo para desarrollar la parte del currículo de acuerdo con la LOMCE, la consellera Irene Rigau se mantenía firme en su promesa de mantener el modelo educativo y el trabajo por competencias en Catalunya.

2. Religión y su alternativa (educación en valores)

De acuerdo con lo que establece la normativa de Wert, los centros catalanes ofrecerán a sus alumnos la posibilidad de elegir entre religión y una asignatura alternativa, y ambas serán evaluables -antes religión no lo era-. Estas asignaturas tendrán una carga de 315 horas a lo largo del curso. Enseñanza ha querido aprovechar los cambios para impulsar una alternativa de marca propia: Educación en valores sociales y cívicos. Esta asignatura, cuyo currículo ha llegado a los centros pocos días antes del inicio de curso, pretende introducir valores familiares, sociales, culturales y religiosos. Según Rigau, ha de dar herramientas a los alumnos para convivir en sociedad y en un mundo global.

3. La inmersión no se toca

El principal caballo de batalla contra la LOMCE ha sido la inmersión, y así parece que será a lo largo del curso. De entrada, se han juntado las asignaturas de catalán y castellano en un ámbito lingüístico de 1050 horas al curso. Pero el principal escollo será garantizar que el catalán siga siendo lengua vehicular, a pesar de la ley Wert considera que no se puede excluir de esta categoría el castellano. La misma normativa ya prevé que este escenario no se produzca, por lo que sostiene que si una familia no encuentra escolarización pública en castellano, tiene derecho a matricular a su hijo en un centro privado y exigir compensación económica a la Generalitat a través de una solicitud al ministerio de Educación. De momento, Rigau asegura que no hay constancia de ninguna petición de escuela en castellano -sí que hay unas 40 de bilingüe-, y el ministro Wert tampoco ha ofrecido datos.

4. Los Consejos Escolares pierden peso

La pérdida de importancia de los Consejos Escolares con la LOMCE es uno de los cambios más polémicos de la ley, porque las familias consideran que la Generalitat no ha hecho lo suficiente para mantener el papel de este organismo de participación de la comunidad educativa. La ley Wert refuerza el rol de las direcciones en la gestión del centro, por lo que para aprobar la programación anual o el proyecto educativo ya no será necesaria la validación del Consejo Escolar. Rigau ha establecido que en estos casos siempre tenga que haber un informe preceptivo de los consejos, pero seguirá sin ser vinculante.

5. Se mantienen música y plástica

La LOMCE relega las enseñanzas artísticas a asignaturas optativas, a elegir entre cuatro o cinco en función de la etapa escolar. La consejera Rigau ya avanzó hace tiempo que en Catalunya se mantendría como materia obligatoria, una decisión que se ha adoptado en otras comunidades autónomas. Así pues, el área de educación visual y plástica, educación musical y danza es obligatoria en Primaria y Secundaria, con 525 horas anuales.

6. Apuesta por una FP propia

Otra de las medidas que entra en funcionamiento este año es la nueva Formación Profesional Básica (FPB), que debe servir para que los alumnos con dificultades para aprobar la ESO -a partir Tercero- sean dirigidos a un itinerario de dos cursos orientado al mundo laboral, que permitiría acceder luego a la FP de grado medio pero no al título de la ESO. Esta segregación antes de terminar la etapa obligatoria ha escandalizado a la comunidad educativa, y el departamento de Enseñanza ha optado por no desplegar la FP Básica y mantener unos itinerarios similares a los Programas de Cualificación Profesional Inicial, que son de sólo un año y dirigidos a jóvenes a partir de 16 años. Preguntada sobre los problemas que podrían derivarse de la no aplicación de la FP Básica, Rigau argumentó que la derivación hacia esta formación parte de la recomendación de los docentes a la familia del joven, de modo que si los centros no lo recomiendan, no tiene por que implantarse.

7. Las reválidas y la prueba de Tercero

Las tan criticadas reválidas, los exámenes elaborados por el ministerio que deben servir para obtener los títulos de la ESO y de bachillerato, no se pondrán en marcha hasta el curso 2017-2018, pero sí que se implementarán este año las pruebas de evaluación externa, también elaboradas desde Madrid, y que se realizarán en Tercero de Primaria. Estas pruebas evalúan a los alumnos de conocimientos de matemáticas y de las competencias -oral, lectora, escrita- de castellano y catalán. Son pruebas de carácter orientativo, que no incidirán en la nota. Hay que recordar que Enseñanza ya cuenta con unas pruebas similares -y de momento las seguirá haciéndo-, que se pasan en Sexto de Primaria y Cuarto de ESO para evaluar el funcionamiento de los centros y del sistema.

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