El nuevo presidente del Parlament se expone a la primera querella si permite la investidura a distancia de Puigdemont
El principal perjudicado de la intención de Carles Puigdemont de repetir como president puede ser Roger Torrent. Si permite una investidura no presencial, el presidente del Parlament se expone a una sesión bronca como las de principios de septiembre y a que el Estado active su maquinaria judicial, que podría finalizar con una querella de la Fiscalía por desobediencia al Tribunal Constitucional.
El primer aviso a Torrent se lo ha dado este viernes el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo. El portavoz del Gobierno le ha instado a no cometer los “errores” de su antecesora y ha recordado que Carme Forcadell “tuvo que rendir cuentas ante los tribunales”. “No puede pretender ser el presidente de todos y luego convertirse en el de una parte”, ha advertido Méndez de Vigo, para añadir que el Gobierno no juzga “intenciones” sino actos, y que ahí será “firme y sólido como hasta ahora”.