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Opinión - Aviso a navegantes desde Sabin Etxea, por Esther Palomera

ENTREVISTA Primer secretario del PSC y candidato en las elecciones catalanas

Miquel Iceta: "No me parece bien que la Fiscalía entre en valoraciones políticas sobre el indulto a los presos"

Miquel Iceta, en la sede del PSC.

Entre el teletrabajo y los turnos festivos de estos días, la sede del PSC está desértica. Miquel Iceta (Barcelona, 1960) lleva tantas entrevistas a sus espaldas que necesita pocos preámbulos. Las fotos primero, en una terraza que la pandemia también ha convertido en inhóspita. El primer secretario del PSC repite como candidato en las próximas elecciones catalanas. Solo él y Carles Puigdemont serán de nuevo cabezas de lista, aunque en el caso del expresident solo de manera simbólica.

Iceta es el más veterano de todos los aspirantes, también el que más tablas tiene en política, algo que le ha convertido en un astuto negociador, como reconocen incluso sus adversarios. En titulares y columnas de opinión se especula ya con una posible reedición del tripartito tras el 14F. Él insiste en que si ERC plantea de nuevo la celebración de un referéndum no habrá acuerdo posible con los socialistas. Su relación con Oriol Junqueras la define como distante y para no perjudicar a Pere Aragonès opta por no decir que con el actual vicepresidente del Govern es mejor.

Fue el primero en hablar de indultos y responde a las advertencias de la Fiscalía asegurando que si el Gobierno indulta a los presos no será por conveniencia política. "Tenemos unas heridas que hay que cerrar y todo el mundo tiene que hacer un esfuerzo por cerrarlas", defiende.

El dirigente socialista reconoce que le gustaría que hubiese menos "ruido" entre Podemos y el PSOE en el Gobierno pero a la vez pronostica que la coalición es y será mucho más estable de lo que a muchos les gustaría.

Esta semana se ha acabado la legislatura catalana. ¿Se atreve a ponerle una nota?

No creo que llegue al 4, yo le pondría un 3.

¿Quién no ha estado a la altura para que sea una nota tan baja?

Para empezar, la mayoría independentista. Iniciaron la legislatura intentando la investidura de gente que no podía ejercer la responsabilidad de presidente, y luego invistieron a un presidente que no cree en la autonomía. No lo digo con segunda intención, pero Torra ha sido muy sincero al decir que el principal obstáculo para la independencia es la autonomía. ¿Cómo puedes confiar la autonomía a alguien que piensa que si la autonomía va bien perjudica a su proyecto político? 

En tercer lugar, la gestión no ha sido buena, dejando de lado la pandemia que ha marcado el tercer año de legislatura. Sería injusto proyectar la pandemia a toda la legislatura a pesar de que durante la pandemia se ha producido un hecho gravísimo como es tener vacante la secretaría de Salud Pública durante 46 días, una pregunta a la que nadie me ha dado una respuesta mínimamente sólida.

¿Quim Torra es el peor presidente que ha tenido Catalunya, como dicen algunos?

Yo creo que sí, pero me gustaría no proyectarlo en un sentido personal o peyorativo. Sencillamente le han hecho dirigir algo en lo que él no cree. Le han pedido un imposible. Torra era una persona que no se había presentado para ser presidente y luego le tocó presidir una comunidad autónoma, y desde el primer día dijo que él no había venido a presidir una comunidad autónoma. ¿Entonces usted a qué ha venido? Porque esto es una comunidad autónoma.

La ANC puntuaba esta semana con un 2 al Govern porque no se ha avanzado hacia la independencia ni se ha sabido nada más de la DUI. 

En eso la ANC quizá es muy dura pero no deja de tener razón. Se habían hecho promesas que eran imposibles de cumplir, empezando por la promesa de Puigdemont de que volvería si ganaba. A partir de ahí todo fue como fue. Ahora tengo mucha curiosidad por conocer el programa electoral de Junts, ERC y la CUP. ¿Qué nos van a prometer ahora tras no cumplir tantas cosas que prometieron? Dijeron que en 18 meses Catalunya iba a ser una república independiente. Desde ese punto de vista, el balance de la legislatura es muy negativo.

¿Usted qué va a prometer en su programa? ¿Va a estar la reforma del Estatut?

Queremos darle la vuelta a muchas cosas. La deriva independentista de los últimos diez años ha sido muy perjudicial para Catalunya. Queremos cambiar de prioridades, y la prioridad va a ser la pandemia, la reactivación económica, la reconstrucción social e intentar alcanzar consensos muy amplios de presente y de futuro. Respecto al autogobierno, la única posibilidad de avanzar es a través de un acuerdo muy amplio en el marco de la legalidad vigente. Es posible y queremos tener un autogobierno más sólido y una mejor financiación. ¿Esto requiere de una reforma estatutaria? Sería bueno, pero hay que reconocer que para una reforma estatutaria necesitamos el apoyo de dos tercios del Parlament y hoy dudo mucho de poder alcanzarlo. No me quiero comprometer a una cosa que no está solo en mi mano. 

Si fuese por su grupo, en Catalunya no habría Presupuestos porque ustedes votaron en contra.

Votamos en contra porque queríamos que este Govern acabara cuanto antes. Ni los presupuestos eran buenos ni la continuidad del Govern era buena para Catalunya. El 29 de enero el presidente de la Generalitat hizo una comparecencia institucional para decir que se sentía desautorizado, que el Govern estaba dividido y que la legislatura estaba agotada. ¿Qué sentido tenía aprobar unos presupuestos cuando el presidente de la Generalitat había hecho una afirmación tan enfática?

¿La alternativa era dejar a Catalunya sin Presupuestos?

La alternativa era ir a elecciones antes del verano, que es lo que tenía que haber pasado. Hemos perdido un año más un poco a lo tonto, con perdón por la expresión, en beneficio de no sabemos muy bien qué. El análisis de los presupuestos no nos satisfacía, la continuidad del Govern era muy perjudicial y además el Govern no quiso acordar los presupuestos con nosotros. El Gobierno, que no tiene mayoría parlamentaria, ha buscado apoyos y negociado para aprobar los Presupuestos Generales del Estado, y esto no lo hizo el Govern con nosotros porque seguramente ya sabía que podía contar con la abstención de los 'comuns' y no se preocupó por nada más.

¿Le gustaría que se indultara a los presos?

El primero que habló de indultos fui yo. Ahora los indultos están en trámite y no me gustaría pronunciarme antes de que lo haga el Gobierno. Tenemos unas heridas que hay que cerrar y todo el mundo tiene que hacer un esfuerzo por cerrarlas. La reforma del Código Penal puede apuntar a una solución y las medidas de gracia también.

La Fiscalía se ha posicionado en contra de los indultos.

Los informes son preceptivos, no vinculantes. El Gobierno debe estudiarlos y tomar la decisión que crea más adecuada.

¿La Fiscalía se excede cuando advierte al Gobierno de que no puede indultar a los presos del proceso por "conveniencia política"?

Si el Gobierno indulta no será por conveniencia política. Otra cosa es si uno cree que la Fiscalía ha de entrar en valoraciones políticas, y diciendo eso lo hace. A mí esto no me parece bien. Pero si es por eso, que no se preocupen. El Gobierno, si decide indultar, no será por conveniencia política, será porque su convicción le lleva a esta decisión, si es el caso. 

¿La Fiscalía ha hecho política en este caso?

Consideraciones de este tipo son de tipo político, sí, lo creo.

En España se han indultado a golpistas del 23-F, a condenados por los GAL, policías torturadores y a políticos corruptos. ¿En esos casos no había conveniencia política?

La conveniencia política no es una opción, no es un criterio de valoración. En todos esos casos el Gobierno de turno consideró que servía mejor al interés del Estado procediendo a indultar. Eso es lo que hay que hacer, no por conveniencia política, sino por creer que los indultos responden a criterios de justicia o al interés del Estado.

¿Cómo definiría su relación con Oriol Junqueras?

Distante. Por razones obvias, porque Oriol Junqueras está en prisión, pero desde luego sus opiniones permanentes sobre el PSC demuestran una distancia muy grande, que puedo entender y respetar. Lo que pasa es que yo aspiro a vivir en una sociedad en la que la relación entre los políticos sea buena en el sentido de respetuosa y no ahondar en la división sino tender puentes.

¿Con Pere Aragonès es mejor?

No quisiera ahora perjudicar a Pere Aragonès (ríe). Con ERC tenemos una diferencia fundamental: ellos creen en la independencia a través de un referéndum y nosotros no lo vemos así porque creemos que es momento de profundizar en el autogobierno y no ahondar en la división de la sociedad catalana. No me gusta personalizar. La relación del PSC con ERC no depende del interlocutor sino del fondo de las políticas que unos y otros defendemos que en este caso son muy distintas.

Sabiendo de esa distancia y que son proyectos distintos, en el pasado pudieron gobernar juntos. ¿Por qué ahora insisten en que es imposible aunque sumaran una mayoría?

En el pasado ellos no ponían la independencia y el referéndum en el menú.

¿Esta legislatura tampoco lo han puesto, no?

Por eso he dicho que quiero leer con atención su programa electoral. Ellos han dicho 'lo volveremos a hacer' y que quieren hacer realidad el 1 de octubre. No lo han hecho, pero lo han dicho demasiado. Por eso algunos de sus seguidores muestran frustración. Yo soy muy respetuoso. Se nos pregunta mucho con quién queremos gobernar o con quién no y nosotros preferimos definir los objetivos. Si definimos los objetivos, podemos gobernar con los partidos que coincidan con ellos. No queremos establecer esa dicotomía de 'contigo sí, contigo no'. Lo importante de los pactos no es con quién sino para hacer qué, y para hacer lo que consideramos mejor para Catalunya estamos dispuestos a entendernos con quienes coincidan con esos objetivos.

Pero al final los números son los que son...

Le voy a pedir un favor, que recuerde a sus lectores que no se ha votado. Todavía no ha votado nadie y las encuestas no son un resultado electoral. Lo que sí es cierto es que para gobernar hay que tener mayoría y los independentistas han dicho que si pueden volver a sumar harían el mismo Govern. Hasta ahí. Por eso la mejor forma de que haya otro gobierno es que el partido socialista llegue en primera posición. Sería la mejor de las maneras de evitar lo que a nuestro juicio seguiría perjudicando a Catalunya.

Si definimos los objetivos, podemos gobernar con los partidos que coincidan con ellos

¿Y si el PSC llega primero pero no tiene esa mayoría necesaria para gobernar, con quién le gustaría pactar?

La buscaríamos con quienes más coincidan con nuestros objetivos y prioridades. Para unas políticas sociales más potentes, fortalecer el autogobierno y mejorar la financiación encontraríamos apoyos. Pero hay elementos que lo harían inviable: si para apoyarnos alguien nos pide un referéndum sobre la independencia no podríamos pactar con ellos.

Pero gobiernan con ERC en varios ayuntamientos y en la Diputación de Barcelona pactaron con Junts, que tiene un discurso mucho más duro que ERC.

Hay gente que lo critica, pero es perfectamente explicable. A nivel local las prioridades son de gestión municipal. En Sant Vicenç dels Horts gobernamos con Ciudadanos, en Sant Cugat del Vallès gobernamos con ERC y la CUP y en la Diputación de Barcelona gobernamos con Junts porque nos hemos puesto de acuerdo en lo que hay que hacer en estas instituciones. Lo importante es ponerse de acuerdo y ceder cuando no hay mayorías absolutas, porque afortunadamente hay pluralismo y matices.

Ahora bien, hay algunas cuestiones en las que uno no se puede poner de acuerdo y hacen inviables los pactos. Habrá que ver la posición de unos y otros. A Catalunya le conviene cambiar de rumbo. La década perdida no se puede prolongar más. Catalunya tiene que ganar. Ganar en competencias, en proyectos, en oportunidades, en desarrollo económico. Hay que cambiar de rasante y de perspectiva.

¿Considera que Podemos está siendo leal al Gobierno?

Yo soy muy respetuoso con todos los partidos y más con los que gobierno. En España quizás no estamos acostumbrados porque es la primera experiencia de gobierno de coalición y a veces se extrema el ruido. Sin duda a mí me gustaría que hubiese menos ruido pero, pese a que muchos desearían lo contrario, este Gobierno está demostrando estabilidad y solidez. Si me hubiese dicho hace dos meses que sacaría los Presupuestos con una mayoría más amplia que la de la investidura o la moción de censura no me lo hubiese creído.   

¿Por qué los socialistas rechazan la comisión de investigación en el Congreso sobre el rey emérito?

Porque un tema que está judicializado no debería ser objeto de una investigación parlamentaria. Nosotros hemos vivido muchas comisiones parlamentarias, a veces las hemos apoyado, otras no y la decisión a menudo tiene que ver con decidir para qué sirve esa comisión. Mi posición es un poco escéptica siempre porque ni el Parlament ni el Congreso tienen mecanismos reales de investigación. Si como en este caso hay una investigación en el Ministerio de Hacienda y en el ámbito judicial casi prefiero que sea en esos ámbitos donde se produzca la información lo más veraz posible. Llevarlo al debate parlamentario puede provocar que en vez de arrojar más luz tengamos más oscuridad. 

En una encuesta publicada en el mes de octubre por un grupo de medios independientes se señalaba que el 60% de los votantes del PSOE considera que la monarquía es una institución obsoleta. ¿Usted está de acuerdo con esa mayoría de votantes? 

La verdad es que yo no creo que la monarquía esté obsoleta. Pienso que para sustituir una pieza fundamental de nuestro sistema institucional, que fue fruto de un consenso muy amplio, me guardaría mucho de hacerlo con un consenso inferior. La historia de España no lo recomienda. ¿Diríamos que la monarquía británica, la sueca, la belga o la danesa están obsoletas? Quizás de lo que estamos hablando es del presunto comportamiento personal de un determinado monarca más que de una crisis institucional.  

¿Le ha sorprendido todo lo que estamos sabiendo de las finanzas del rey emérito?

Sí, algunas cosas. Nuestra monarquía tiene una dotación más que digna y por lo tanto suficiente para ejercer su función sin necesidad de dedicarse a otro tipo de operaciones económicas. 

¿Qué le ha sorprendido? 

Por ejemplo, la utilización de 'tarjetas black'. También es verdad que todos estamos hablando sobre comportamientos que aún no han sido probados.

Bueno, hay uno que sí ha sido probado porque el emérito ha regularizado un dinero que no declaró a Hacienda.

Sí, eso sí. Lo que pasa es que todos debemos ser conscientes de que cuando uno regulariza con Hacienda, paga su deuda y además con un incremento. En ese caso ha tenido un mal comportamiento pero lo ha enmendado.   

¿Qué le pareció el discurso de Felipe VI? ¿¿Le decepcionó que esquivase la situación del emérito? 

Compartimos el mensaje de solidaridad y preocupación por la situación de pandemia y por todas las víctimas del coronavirus y la mención expresa al funcionamiento del Estado como garantía de respuesta ante una crisis sin precedentes. Si bien no hubo mención explícita a la situación por la que atraviesa el rey emérito es remarcable el compromiso del Rey con los valores éticos que los ciudadanos y las ciudadanas reclaman de las instituciones, valores que deben estar por encima de circunstancias personales o familiares.

Nuestra monarquía tiene una dotación más que digna y por lo tanto suficiente para ejercer su función sin necesidad de dedicarse a otro tipo de operaciones económicas

Uno de los feudos del PSC, L’Hospitalet, es noticia por el presunto caso de corrupción que salpica a su alcaldesa. 

No salpica a su alcaldesa.

La Policía le tomó las huellas dactilares durante su declaración ante la UDEF.

Sí, pero ella aún no ha sido llamada a declarar por la jueza. No está imputada. Y hay que recordar que el Consell Esportiu es una entidad privada que a pesar de que tiene a electos participando no es un organismo del ayuntamiento. Algunos han querido atribuirle a la alcaldesa unas responsabilidades que no tiene.

¿Cuando habla de algunos se refiere a la UDEF?

No, me refería a los medios de comunicación. La UDEF está haciendo su investigación y probablemente siga instrucciones de la jueza. Pero no la ha llamado a declarar e insisto en que la alcaldesa no tiene una gestión directa sobre el Consell Esportiu.

¿Y los dos concejales que sí que sabían de la gestión de ese organismo?

Los concejales tendrán que responder de su actividad. Ellos sí han sido llamados a declarar y uno de ellos ha presentado su renuncia.

El Tribunal Superior de Justicia de Catalunya dictaminó la obligatoriedad del 25% de clases en castellano. ¿Es un porcentaje satisfactorio?

¿Y por qué no un 26%? ¿O un 23%? No creo que los tribunales deban ser los que fijen porcentajes. Esto probablemente sucede porque se va resquebrajando el consenso lingüístico en Catalunya. A mí me gusta mucho más un sistema que fije objetivos y que los alumnos cuando acaben dominen bien las dos lenguas. Y que sean los profesores los que deben decidir cuánto catalán y castellano se necesitan porque igual en unas zonas se necesita más catalán y en otras más castellano. Como todas las resoluciones judiciales, hay que acatarla, y ahora tenemos una discusión sobre si la ley de educación puede alterar la previsión que ha hecho el tribunal.

¿Usted es de los que cree que la ley Celáa blinda el modelo de inmersión lingüística?

No, como tampoco lo hizo la ley Wert. Yo soy partidario de un sistema en que se cumplen las leyes y los tribunales las interpretan. Dicho esto, la ley Wert pretendía cambiar el modelo lingüístico y no lo cambió. Y esta ley, que nos lleva a la situación anterior a la de Wert, tampoco lo hará. Aquí lo que blinda de verdad es el consenso que haya. A nivel lingüístico, el problema en la escuela catalana no es ni el catalán ni el castellano. El problema es el inglés.

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Publicado el
26 de diciembre de 2020 - 21:43 h

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