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Emisiones de CO2 y calentamiento del Mediterráneo: por qué el cambio climático amplifica la magnitud de las danas

Destrozos provocados por las inundaciones a consecuencia del paso de la dana Adam en la localidad alicantina de Els Poblets, este lunes.

Carlos Navarro Castelló

València —
20 de octubre de 2026 21:36 h

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Dos años después de la trágica riada que dejó 233 fallecidos en la provincia de Valencia, una nueva dana ha azotado la provincia, aunque esta vez en el litoral sur y también en el norte de Alicante.

Tal y como han informado los diferentes organismos, los registros pluviométricos han sido una vez más históricos sobre todo en la franja entre Gandia, Oliva y Pego, con importantes inundaciones, daños materiales, centenares de rescates y tres fallecidos, dos en Oliva y uno en Sagunto.

Según Avamet, Las mayores precipitaciones se han localizado en la pedanía de Forna (l'Atzúbia), donde se han recogido hasta 720 mm, seguido muy de cerca por la localidad vecina de Pego, con 693 mm. Estos volúmenes suponen la práctica totalidad de la media pluvial de todo un año concentrada en apenas 48 horas. En la comarca de la Safor, Oliva roza los 650 mm (643 mm), mientras que poblaciones como el Real de Gandia (615 mm) y la zona de Barx - la Drova (602 mm) superan la barrera de los 600 mm.

Los diferentes estudios realizados tras la dana del 29 de octubre de 2024 certifican que el cambio climático incrementa entre un 15% y 20% el impacto y la fuerza de estos fenómenos, tal y como explica a elDiario.es el jefe de climatología de la Agencia Estatal de Meteorología, José Ángel Núñez, debido principalmente al aumento del calentamiento del planeta provocado por el incremento de las emisiones de CO2.

Según Núñez, “el cambio climático no es una cuestión de creencias ni de fanatismo, como dicen ahora” al tiempo que añade que los que les llaman “fanáticos climáticos” lo hacen “sin mirarse al espejo previamente”. Así, recuerda que “las bases físicas del cambio climático se establecieron hace 200 años y, durante el siglo XIX, se fue desarrollando la ciencia”. A mediados de ese siglo, aunque aún no se hablaba de cambio climático, “ya se empezó a plantear que el CO₂ influye en que la Tierra sea notablemente más cálida”.

Esto empezó con Joseph Fourier hace 200 años. El responsable de la Aemet comenta que “a mediados del siglo XIX, una científica estadounidense ya señaló que los gases presentes en la atmósfera que permiten que la Tierra sea más cálida son los gases de efecto invernadero que hacen que la temperatura sea 33 grados más alta de lo que sería si no existieran, lo que hace posible la vida sobre la Tierra”.

Según Núñez, el aumento de emisiones de CO2 como consecuencia de la acción del hombre ha generado un incremento de un 50% de los gases de efecto invernadero: “Por explicarlo de forma sencilla, si una manta cubre la Tierra y la mantiene caliente y le añadimos otra media manta, la temperatura asciende. Eso es indiscutible, porque ya se ha demostrado que la temperatura está aumentando. En España, la temperatura ha ascendido aproximadamente 1,9 grados desde la época preindustrial, es decir, desde alrededor de 1850”.

La temperatura, advierte Núñez, “es una medida de energía y lo que nos indica es que estamos en un planeta más energético”. En el caso del Mediterráneo, “se trata de un mar semicerrado y su calentamiento está siendo notablemente superior al de los océanos”. Por ejemplo, apunta que “en zonas de Galicia el calentamiento del Atlántico puede estar en 0,7 o 0,8 grados, mientras aquí el Mediterráneo está caso en el doble, 1,3 o 1,4 grados más caliente”.

En consecuencia, “el calentamiento del Mediterráneo supone un mayor aporte de energía y de humedad y lo que la lógica dice es que una mayor energía y una mayor humedad tienen que dar lugar a fenómenos más violentos, y eso es lo que ya se está demostrando”. Núñez afirma que “se han realizado varios estudios de atribución de la dana de 2024 y todos coinciden en que fue entre un 15 % y un 20 % más intensa de lo que habría sido en un escenario sin cambio climático”.

El jefe de climatología de la Aemet comenta que “estos fenómenos de lluvias torrenciales no son nuevos, pero ahora se comportan de forma diferente, de forma más violenta, más intensa, incluso en menos horas acumulan más lluvia que lo que antes acumulaban en temporales que podían durar 24 o 36 horas”.

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