“Si hay partidos extremistas deberíamos pensar qué es lo que las demás fuerzas políticas están haciendo mal”

Vasco Alves Cordeiro, presidente del Comité de las Regiones, en la Conferencia sobre Subsidiariedad en Valencia. / ANA AVELLANA

Vasco Alves Cordeiro es desde julio el presidente del Comité Europeo de las Regiones. El político socialista portugués defiende la participación a escala local y regional en la Unión Europea como un aspecto clave para avanzar en la democratización del proyecto colectivo, y cree que las ciudades son agentes que pueden dar muchas lecciones.

Este viernes, se ha celebrado en Valencia la Conferencia Europea sobre Subsidiaridad, un congreso en el que ejerció de anfitrión el presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig. Antes de iniciarse el diálogo en el Palau de les Comunicacions, Cordeiro atendió a elDiario.es para conversar sobre los retos inmediatos de las regiones europeas.

¿Qué esperan de este congreso en Valencia?

Es una oportunidad para enfatizar el tema sobre el que trata esta conferencia, que, como sabe, es el principio de subsidiariedad en Europa. Desde hace algún tiempo el Comité de las Regiones, dentro de este grupo de subsidiariedad, no ha podido reunirse debido a la pandemia. Esta reunión tiene lugar en el contexto de unas circunstancias extraordinarias: salir del covid 19, la guerra en Ucrania y una crisis energética y climática, así que esta es una reunión muy importante.

Mis expectativas sobre la reunión es que consigamos obtener una declaración sobre la importancia del nivel regional y local en la toma de decisiones de los procesos de la Unión Europea. No solo sobre las autoridades locales y regionales, sino que también, y este es uno de los sentidos de la subsidiariedad, la importancia de que la gente se involucre, que la gente se dé cuenta de que la representación política está cerca de ellos y estén implicados en la toma de decisiones de aquellos temas que les afectan directamente en el día a día.

¿Cómo se puede avanzar en esa democratización, hacer que las ciudades tengan más voz?

Hemos tenido recientemente algunas experiencias muy interesantes, como la Conferencia sobre el Futuro de Europa, y la importancia de añadir esta participación ciudadana en el proceso. El Comité de las Regiones, desde hace tiempo, tiene una propuesta para establecer un mecanismo de diálogo permanente con los ciudadanos europeos, de forma que sean capaces de participar y recoger información. De nuevo, quiero remarcar que la participación ciudadana local y regional puede dar algunas lecciones a las autoridades, experiencias. Déjeme darle como ejemplo los presupuestos participativos; han sido una forma de hacer que la gente participe. No defiendo que el presupuesto de la Unión Europea debiera ser empleado de la misma forma, pero quizá deberíamos pensar sobre ello. Es importante que podamos intercambiar la experiencia de las autoridades locales y regionales, las formas en las que ellos promueven la participación ciudadana.

En la Conferencia sobre el futuro de Europa las ciudades plantearon el cambio climático como prioridad. Hablaron de sanciones, de beneficios para las ciudades como contraprestación a la contaminación ¿La guerra ha alterado las prioridades en la transformación energética?

La guerra ha añadido presión a la transición energética, principalmente por sus consecuencias. ¿Por qué? Porque hay fuerzas en conflicto. La tentación más inmediata sería volver al lugar en el que nos sentimos cómodos energéticamente; esto significa utilizar algunas fuentes de energía que no queremos usar en el futuro. Yo creo que no hay vuelta atrás, el camino es solo hacia adelante. Lo importante para acelerar la transición energética es que esto es una oportunidad que deberíamos tomar y deberíamos usar para obtener unos resultados más rápidos.

¿Están las ciudades europeas preparadas para esta transición?

La transición energética no se puede hacer sin las ciudades y las regiones. No solo porque algunas de las competencias impactan directamente en la transición energética: transporte, vivienda, gestión de residuos... Todos ellos son aspectos que directa o indirectamente impactan en la transición energética. Pero también porque las ciudades están en primera línea de la gestión y cuando las cosas van mal son las primeras en encontrar dónde se necesita ayuda. Creo que las ciudades y las regiones son actores clave en este proceso. Hay una tercera dimensión que me gustaría añadir, no solo porque estén en primera línea, no solo porque sus competencias impactan directamente, pero también porque estando más cerca de la gente, pueden proveer, trabajar en la concienciación de la importancia de la transición energética y el cambio climático. Así que creo que no se puede hacer sin implicar a las ciudades. En el Comité de las Regiones acabamos de presentar un barómetro en el que muchos de los que respondían entienden y valoran la conexión entre la transición energética y la crisis climática.

¿Necesitan las ciudades más poder y más recursos para afrontar la transición?

Es una parte de la ecuación, pero no la única.

Sobre la democracia europea, ¿Cómo ha afectado la entrada de partidos de extrema derecha, por ejemplo en el Gobierno de Italia de Giorgia Meloni, al diálogo europeo? ¿Puede suponer un retroceso en derechos?

Lo que creo es que las fuerzas políticas que creen en un futuro común de prosperidad compartida, de desarrollo compartido, de asociacionismo, no pueden abandonar el campo de batalla de las ideas. No pueden decir que, como ahora tenemos estos puntos de vista extremistas, no se deben abordar estas cuestiones. No, deben estar presente en esta lucha, deben luchar por sus ideas, pero también por las mentes y los corazones de la gente, que son es la que decide. Y si hay partidos políticos que se atreven a expresar estas ideas extremistas, deberíamos pensar muy bien qué es lo que las demás fuerzas políticas no están haciendo o están haciendo mal para que esto suceda.

¿La polarización y la radicalización pueden fragmentar la Unión Europea?

La Unión Europea ha afrontado retos muy grandes a lo largo de su historia. Lo que creo que es muy importante es mantenerse en esta lucha por un proyecto que todavía importa, que importa aún más, por un proyecto y una idea que se traduce en paz, cooperación, desarrollo, progreso, y tener siempre en mente que podemos pensar que estamos en el lado correcto de la historia. Quizá creamos que nuestras posiciones son las correctas, las que hay que promover, pero eso no es suficiente; debemos convencer y debemos explicar a los ciudadanos que votan por qué nuestras ideas son mejores para ellos que aquellas de otras fuerzas políticas extremistas.

En muchas ciudades europeas, Lisboa, París, Valencia, se han puesto en marcha convenciones ciudadanas. ¿Estos procesos participativos son una vacuna contra la desafección política y los populismos?

Creo firmemente que son una parte fundamental de este esfuerzo. Muchas de esas fuerzas políticas se aprovechan de la desinformación, las noticias falsas y es importante que utilicemos todas las oportunidades para explicar, aclarar, para compartir la información, porque esa es una de las formas de enfrentar estos problemas. Creo que estas iniciativas son de lo más importante para la democracia, para el proceso democrático y para la participación ciudadana.

¿Qué papel tienen las ciudades en el impulso de las políticas de juventud?¿Qué futuro les espera a los jóvenes en Europa?

El rol de las ciudades está siendo cada vez más reconocido. No solo en aquellas áreas que tradicionalmente están relacionadas con las competencias locales y regionales. Estas instituciones democráticas están reconocidas como piezas fundamentales para promover otros valores como la participación.

Yo espero que la gente joven sean los campeones de las ideas de la Unión Europea. Pueden ser los campeones de los valores que la Unión Europea promueve: la paz, la tolerancia, la democracia y el Estado de Derecho. Estos son valores antiguos que, sin embargo, nunca deben darse por garantizados, sino que demandan una vigilancia constante. Los jóvenes son los más interesados en este debate porque estamos hablando de en qué clase de mundo vivirán en los próximos años.

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