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Cinco usos sorprendentes para tu cubitera de hielo barata

Cubitera

Eva San Martín


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Quien tiene una cubitera barata, ¡tiene un tesoro! Si no, que les pregunten a las redes sociales, ese trozo del ciberespacio donde bullen las ideas para sacar provecho y reutilizar de modos sorprendes casi todo: también, algo tan sencillo e inesperado como una vieja cubitera. Y es que este socorrido recipiente vive desaprovechado. 

Por eso, aquí van ideas para sacar mucho provecho a esa vieja cubitera: desde utilizarla para ordenar todo tipo de cajones de casa (¡y queda preciosa!), conservar hierbas frescas y salsas caseras (mientras que ahorramos dinero y esfuerzo) o prepararnos unos polos refrescantes para el verano ¡en un santiamén!

1. Mete una cubitera en el cajón, ¡y pon orden definitivo!

Sabemos lo descorazonador que puede resultar un cajón desordenado. Y esa cubitera vieja o barata puede echarnos una mano. Lo creamos o no, esa bandeja pensada para hacer hielos sirve para organizar el cajón más desastroso ¡en cuestión de minutos!

Solo necesitamos hacernos con una cubitera o, si queremos ir más allá, con cinco (por un euro, las tenemos de silicona, en varios colores y muy chulas), y colocarlas dentro de los cajones donde reina el desorden. Cada uno de los moldes o huecos de hielo forma un pequeño espacio de almacenamiento, estupendo para todo tipo de objetos pequeños.

Es más: si colocamos las cubiteras en los cajones de la oficina o en el despacho en casa, tendremos sitio para poner clips, chinchetas y otros objetos pequeños similares. O para ordenar los tornillos y demás piezas pequeñas de la zona de bricolaje. 

No se trata, para nada, de una opción cutre: estas cubiteras de silicona pueden ser mucho más bonitas, coloridas (y hasta vienen con formas) que los clásicos organizadores de cajones que nos venden. ¡Y bastante más baratas!

2. Cubitera para organizar el baño: maquillaje o pendientes

De modo similar, una bandeja de hielo nos ayuda a reunir objetos muy variados en el cuarto de baño: desde esas gomas de pelo que siempre desaparecen hasta las horquillas que nunca encontramos. O podemos recurrir a una cubitera de moldes más grandes para organizar el maquillaje.  

Y también tienen utilidad práctica más allá del cuarto de baño. Una cubitera puede resultar muy socorrida allá donde guardemos los pendientes, las pulseras y otros tipos de bisutería. Sobre todo, si buscamos bandejas con los moldes más pequeños.

3. ¿Quieres conservar tus hierbas frescas más tiempo? ¡Usa una bandeja de hielo!

 Hace un tiempo te contábamos trucos para que el perejil fresco del súper nos dure más tiempo, y conservarlo durante alrededor de una semana como recién cortado. Pero podemos ir más allá, y exprimir las virtudes de la humilde cubitera. Una idea: congelar las hierbas aromáticas que más nos gusten en aceite, ¡y que nos duren varios meses! 

Tan sencillo como suena. Primero, troceamos las hojas de romero, salvia, perejil, lavanda, tomillo o cualquiera que sean nuestras hierbas frescas aromáticas preferidas. Y las metemos en los moldes de la cubitera. Ahora, solo queda rellenar cada hueco con aceite y meter todo en el congelador. ¡Ya está!

La próxima vez que queramos disfrutar de romero fresco para una ensalada o un guiso, nos bastará con desmoldar el cubito con las hierbas (que se conservan casi intactas) unos minutos antes. ¡Y ya podemos utilizarlas junto con el aceite en nuestros platos! 

4. Cubitos de salsa: nos facilitan la vida, ¡y ahorramos comida!

Con la misma lógica, aún hay más modos sabrosos de aprovechar esa cubitera. Por ejemplo, cuando preparamos un sofrito de salsa de tomate para un arroz. Lo que nos sobre, podemos congelarlo en cubitos, que serán pequeñas porciones de salsa de tomate. Listas para utilizarlas tal cual una semana o dos semanas después, y preparar otros platos en un santiamén. No solo ahorramos dinero, también esfuerzo.

Otro truco: una vez que el cubito de salsa de tomate (o de lo que sea) esté congelado, lo podemos desmoldar y pasarlo a una bolsa con cierre tipo zip o un trozo de papel film. ¡Así podemos volver a utilizar la cubitera!

5. Polos pequeños y cubitos de hielo de sabores

Y no solo sirve para salsas: también podemos hacer cubitos de otros sabores, por ejemplo, de zumo de limón. Cuando tengamos sed, nos ayudarán a enfriar el agua, ¡además de añadir un toque de sabor! O para hacernos un polo pequeño: lo llenamos de leche con cacao o de un batido casero que nos guste (los de plátano son estupendos, sencillos y cremosos). ¡Y ya tenemos un pequeño helado saludable para refrescarnos! 

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