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Limpiadores enzimáticos: ventajas y contras frente a los químicos

Limpieza del hogar con limpiador enzimático

La limpieza a menudo representa todo un desafío: ¿cómo eliminar la suciedad de forma profunda sin que el efecto de los limpiadores sea nocivo para las superficies? Los limpiadores enzimáticos, que en los últimos años han ganado cada vez mayor popularidad, ofrecen una posible solución.

Lejía o amoníaco: ¿cuál es mejor para limpiar?

Lejía o amoníaco: ¿cuál es mejor para limpiar?

Estos productos se llaman así porque están elaborados a base de enzimas: moléculas orgánicas de origen proteico que actúan como catalizadores. Es decir, que aumentan la velocidad de las reacciones químicas. Contienen también detergente con pH neutro.

A través de esas reacciones químicas, los limpiadores enzimáticos disuelven y degradan las moléculas que conforman la suciedad, incluso en resquicios de muy difícil acceso. Además, en relación a los productos tradicionales, ofrecen algunas importantes ventajas. 

Principales ventajas

1. Son más amables con el medio ambiente

La principal virtud de estos limpiadores es su carácter ecológico: al tratarse de sustancias orgánicas -y no de químicos tóxicos- son biodegradables y no contaminan el agua, el suelo, ni el resto del entorno. Hay que tener en cuenta el agua que usamos va a parar a los ríos y mares, y que arrastra los productos que nosotros le echamos hasta otros ecosistemas.

Por otra parte –aunque existen estudios que han concluido que los productos enzimáticos para la ropa aumentan su eficacia si se aplican con el agua a unos 50 ºC– en general su poder limpiador no requiere de elevadas temperaturas. Por lo tanto, también permiten ahorrar energía, lo cual contribuye a que su uso sea más sostenible.

2. Previenen las reacciones alérgicas

Al no utilizar químicos como el amoníaco o la lejía, se reducen también las probabilidades de que se produzcan reacciones alérgicas. Y esto es algo que beneficia tanto a las personas encargadas de las labores de limpieza como a aquellas que estarán en contacto luego con las superficies, ropa u otros objetos limpiados con estos productos.

3. Son muy efectivos para eliminar malos olores

Como las enzimas producen una reacción química, lo que hacen es descomponer las moléculas que producen los malos olores. De esta manera, la fuente del mal olor desaparece. Esta es una gran ventaja en relación con los productos químicos no orgánicos, que en general incluyen aromas intensos con el objetivo de "enmascarar" el mal olor.

4. Se adaptan a las distintas necesidades

Hay muchos tipos de enzimas diferentes. Dadas sus diversas características, para elaborar los limpiadores se utilizan unas u otras en función de las sustancias y el tipo de suciedad que se desee limpiar.

Tipos de enzimas empleadas

Algunos de los tipos de enzimas que se utilizan con mayor frecuencia son los siguientes:

Las proteasas o peptidasas, incluidas en productos destinados a la limpieza cotidiana de gafas y lentillas, y también a la de manchas de sangre, orina, vómitos (lo que los hace muy útiles no solo para prendas de vestir sino también para colchones, almohadas y ropa de cama) y alimentos como leche, huevo o distintas hierbas.

Las lipasas, muy empleadas para quitar manchas de aceite, de grasa y de productos cosméticos.

Las amilasas, que son muy efectivas para quitar suciedad producida por hidratos de carbono y almidón, como por ejemplo las manchas ocasionadas por alimentos como el arroz, las patatas, el chocolate o ciertas salsas. Por eso, en general, con estas enzimas se fabrica detergente para la ropa.

Las celulasas, que se suelen emplear en los suavizantes, pues ayudan a restaurar el color de las prendas, les devuelven la suavidad y evitan el apelmazamiento.

Dónde se usan

Existen además muchos limpiadores enzimáticos diseñados de manera específica para diferentes funciones, desde la eliminación de orina y excremento de mascotas hasta la limpieza del material quirúrgico (antes de la esterilización de los instrumentos).

También se usan en cosméticos limpiadores de la piel y en la lavandería industrial (para ropa de cama, cortinas, alfombras, etc.) así como para la higienización de fosas sépticas y tuberías.

Adicionalmente, desempeñan un rol fundamental en la industria alimentaria y la farmacéutica, pues permiten eliminar los biofilms bacterianos: películas microscópicas que se forman sobre alimentos o medicamentos, albergan comunidades de bacterias y pueden ser responsables de numerosos tipos de infecciones.

Desventajas de los limpiadores enzimáticos

¿Cuáles son los puntos negativos de los limpiadores enzimáticos? Pues no hay muchos. Uno puede ser el precio, pues algunas marcas y, sobre todo, productos para usos muy específicos son algo más caras que los productos tradicionales, a base de químicos tóxicos. 

Pero en general la diferencia de precio no es tan grande y la diferencia en la calidad del producto compensa la inversión. Otra desventaja es que a veces resultan necesarias varias aplicaciones del limpiador enzimático para limpiar por completo una superficie. 

Esto suele suceder, sobre todo, con los olores de la orina o las heces de perros y gatos, cuyas manchas y efluvios a menudo son muy intensos y difíciles de quitar. De todos modos, hay que tener en cuenta que, para limpiar la orina de las mascotas, muchos expertos desaconsejan el uso de sustancias que incluyan amoníaco. 

Esto se debe a que la orina también contiene amoníaco, lo que puede llevar a los animales -en particular los perros- a que crean que es allí, donde huele a amoníaco, el sitio donde en efecto deben hacer pis.

Hacer tu propio limpiador enzimático casero

Por último, digamos que existen algunas recetas para fabricar un limpiador enzimático casero, quizá no tan efectivo como los que se comercializan en las tiendas especializadas pero que puede ser muy útil para superficies, prendas u objetos que no requieran una limpieza tan profunda.

Una de esas recetas consiste en mezclar en una botella limpia de dos litros los siguientes productos: las cáscaras de tres naranjas o tres limones, cinco cucharadas de azúcar de caña, una cucharada pequeña de levadura seca, y por último un litro de agua tibia.

Hay que tapar la botella y agitar la mezcla durante un par de minutos; luego destapar la botella despacio para reducir la presión interior y volver a cerrarla. Ese procedimiento se debe repetir tres veces por día durante catorce días. 

Tras esas dos semanas de fermentación, el líquido resultante tendrá las características de un limpiador enzimático apto para limpiar suelos, el baño, manchas de grasa en la cocina, alfombras e incluso prendas de vestir.

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Publicado el
3 de febrero de 2021 - 22:40 h

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