Un sencillo truco para tener pescado y marisco más barato por Nochebuena y Navidad

Pescado y Marisco

Jordi Sabaté


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Este año el subidón navideño promete ser de aúpa. Si ya en noviembre el precio de la compra de frescos en supermercados online subió un 62,9% con respecto al mismo mes de 2022, según el Observatorio de ConsumoClaro, para diciembre no se esperan mejores datos en cuanto a ahorro doméstico.

Por lo tanto, muchas familias tendrán estas navidades por objetivo prioritario conseguir contener el gasto en lo que compra de género alimentario se refiere. En este sentido, hay varias opciones, desde comprar productos previamente congelados, sobre todo en pescado y marisco, a comprarlos con mucha anticipación y congelarlos nosotros.

La ventaja de esta última estrategia es que conseguiremos una calidad buena u óptima a unos precios sensatos, no lastrados por la especulación de las fechas navideñas.

No obstante, no todo vale a la hora de congelar el pescado y el marisco, hay que saber hacerlo para que la calidad, el sabor y la textura no se resienta a la hora de descongelarlo.

Escoger el género

Lo primero, escoger el género. En este sentido vale la premisa de que cuanto más fresco sea, esto es, menos tiempo haya pasado desde su captura, mejor responderá a la congelación. Por el sencillo motivo de que la carne conservará mejor sus jugos intracelulares.

Es decir, que no liberará líquidos que luego puedan convertirse en cristales que rasguen la carne y rompan la textura. Así que la recomendación que dan desde el distribuidor Galicia Marisco es escoger siempre género fresco.

“Antes de su congelación, lo has de enfriar en la nevera, para ello retira el papel o bolsa que te han puesto en la tienda de pescado y guárdalo dentro de un tupper o de una bolsa hermética de congelación, solo así ayudarás a mantener toda su frescura”, explica este distribuidor. 

No obstante, en el caso del pescado es preceptivo eviscerarlo y limpiarlo bien antes de congelarlo, con el fin de evitar que con la descongelación se aceleren los procesos microbianos de descomposición.

Después, podemos refrigerar el pescado entero y limpio o cortado a filetes para congelar en pequeñas porciones individuales, para poder descongelar solo la porción que necesitemos.

¿Cómo se congelan los bivalvos?

Galicia Marisco señala que “realmente casi cualquier marisco se puede congelar, por ejemplo, gambas, mejillones, bogavantes, nécoras, langosta, almejas son solo un ejemplo de los tipos de marisco que se pueden congelar.”

Lo primero que debemos hacer si el marisco está vivo, y es deseable que lo esté, es taparlo con paños húmedos y si es posible con algas, para evitar que se deshidrate y muera. Lo dejaremos en la nevera en frío, en un plato.

No obstante, desde Mariscos O Grove advierten que no todo el marisco se congela igual. Este distribuidor explica que aunque “es recomendable consumir frescos todos los bivalvos, especialmente los percebes gallegos, las ostras y las vieiras, entre otros, en caso de que desees finalmente congelarlos, se guardarán crudos en bolsas al vacío”.

A este respecto Galicia Marisco matiza: “No se recomienda congelar las ostras en el caparazón, pero las ostras sueltas con solo la carne pueden congelarse con éxito.”

Para ello recomienda reservar cuidadosamente el líquido de dentro del caparazón, enjuagar los caparazones con la carne de las ostras con agua corriente fría y retirarlos para congelar solo la carne, que introduciremos en una bolsa de congelado bañada con el jugo.

“Un consejo fantástico es congelar solo la carne de las ostras en bandejas de cubitos de hielo. Cuando las ostras están congeladas, sácalas de las bandejas de cubitos de hielo, colócalas en bolsas de congelador, sella bien, etiqueta y congela” recomiendan estos expertos para que las piezas no se peguen durante la congelación.

Los mejillones se pueden congelar cocidos, pero tal como recomienda tanto Galicia Marisco como Mariscos o Grove, es mucho mejor, al igual que las almejas y las navajas, lavarlos bajo un chorro de agua fría, o bien tenerlos un rato en agua dulce, no del grifo, con un poco de sal para que echen la arena.

Después, se meten en una bolsa de congelación hermética y se congelan a una temperatura de -18ºC. Si tenemos programa de ultracongelados, que aplica más bajas temperaturas durante 24 horas, tanto mejor, pues evitaremos la formación de cristales internos que rasguen la carne.

¿Cómo se congelan las nécoras, bueyes y centollos?

Nos lo explica Mariscos o Grove: “En caso de que decidas congelar estos mariscos, se deben realizar cocidos. Primero, una vez muerta la pieza, se cuece y se deja enfriar”.

“Una vez a temperatura ambiente, se envuelve en un paño humedecido con el agua de la cocción (o agua marina) y se envuelve de nuevo en film transparente, o se guarda en una bolsa al vacío”, prosigue este distribuidor, que añade: “Las centollas se almacenan con las patas hacia arriba para evitar que se pierda el caldo”.

¿Cómo congelar las langostas y bogavantes?

Galicia Marisco expone: “Para congelar una langosta entera es recomendable primero cocinarla durante unos 8 minutos por cada 500 gramos, escurrirla y dejarla enfriar. Coloca la langosta en bolsas de congelar y asegúrate que se cierra herméticamente, ya la puedes congelar”.

“Si prefieres congelarla fuera del caparazón”, añade esta fuente, “retira la carne de la cáscara y empaca en bolsas de plástico dejando un espacio de cabeza de 1 cm”. La langosta congelada de esta manera se almacenará más tiempo que las congeladas en el caparazón.

Pero ahora el matiz lo introduce Mariscos O Grove: “En el caso de langostas y bogavantes, si se van a consumir a la plancha, mejor congelarlo crudo”.

Gambas, gabonés, cigalas y langostinos

Estos crustáceos se pueden congelar crudos o bien cocidos, pero siempre teniendo en cuenta que estén bien frescos si deseamos congelarlos crudos. En caso de no estar del todo frescos, es mejor la alternativa de cocerlos para frenar el deterioro y compactar la carne, y luego congelar en bolsas estancas, preferiblemente envueltos en paños o papel de cocina humedecido.

¿Cuánto dura el pescado y el marisco congelado?

Nos lo explican los expertos de Galicia Marisco:

  • Pescado entero o a filetes fresco: de 1 mes y medio a dos meses.
  • Pescado magro entero: de 4 a 6 meses.
  • Pescado magro a filetes: de 3 a 4 meses.
  • Pescado congelado envasado: de 3 a 6 meses.
  • Pescado cocinado 1 mes.
  • Langosta roja de 3 a 4 meses
  • Vieiras de 6 meses
  • Ostras Gallegas de 4 a 6 meses
  • Almejas y Mejillones de 3 a 4 meses.

Cómo descongelar

Tan importante como congelar es descongelar, y a este respecto para Mariscos O Grove “la mejor manera de descongelar el marisco es cambiarlo a la nevera unas horas antes de su consumo”

Galicia Marisco añade: “Otra forma rápida que mucha gente utiliza es descongelar pescado en agua fría”, para lo cual “el pescado debe estar en una bolsa sellada por seguridad y, para preservar el sabor, sumergido en agua fría hasta que se descongele”.

Ninguno de los dos expertos recomienda descongelarlo en la encimera a temperatura ambiente, tampoco es aconsejable descongelar el pescado en el microondas, “ya que por norma general estos se hierven y pueden variar de sabor”.

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