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Siete plantas muy difíciles de matar para adornar tu balcón

Balcón español con petunias

Eva San Martín


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No todos somos jardineros ni jardineras urbanitas habilidosas; y aunque lo seamos, a todos nos llena de gozo contar con plantas resistentes, que no mueran a la semana de llegar a casa. Y que se pongan bonitas con nuestros cuidados; o que se dejen hincar el diente, y animen nuestros platos. ¡Por muy desastrosos que seamos, y por muy elevado que resulte nuestro registro de fatalidades vegetales!

Y hacer feliz a una planta en la terraza suele implicar más atenciones que lograr que sobreviva dentro de casa; ya que ahí fuera nos resulta más complicado controlar la luz que recibe, la temperatura que va a soportar; y, reconozcámoslo, ahí fuera, también los descuidos con la regadera suelen ser más habituales; y tener finales más trágicos. 

Por eso, y porque no renunciamos a meter un poco de alivio verde en casa y en nuestros balcones; hemos seleccionado siete plantas estupendas y facilonas para el exterior, que son difíciles de matar y que harán más sencillo respirar un poco de naturaleza en nuestras terrazas, incluso durante el verano.

1. Cebollino: planta casi indestructible para la terraza

Aunque nos sorprenda, algunos de los compañeros vegetales más resistentes para la terraza son, además de verdes, comestibles. Y entre ellos, se encuentra el cebollino, una especie perenne, complicada de matar, que forma una bonita mata verde alargada, a la que, además, ¡da gusto hincarle el diente!

Lo creamos o no, el cebollino se erige como una opción resistente en la mayoría de las zonas. Con climas más frescos o fríos, podemos darle un buen recorte, casi hasta el suelo, al final de la temporada. De este modo, suele resistir a las mil maravillas el invierno: y, la próxima primavera, volverá a brotar.

Por el contrario, si vivimos en una zona más cálida, o donde las temperaturas son templadas la mayoría del año, podemos cortar el cebollino a demanda. ¡Y añadirlo fresco a nuestros platos siempre que queramos!

Un consejo: cuando lo usamos a demanda, el cebollino suele preferir cortes no demasiado dramáticos: si limitamos la tijera al primer tercio, puede durarnos varios años feliz en la terraza.

2. Petunias: flores, color y una gran generosidad

Las petunias son una de las plantas anuales, herbáceas y de flor colorida más amables y espectaculares que existen. Basta con tenerlas bien regadas, sin pasarse, para que exploten en miles de flores acampanadas de colores, como pequeños altavoces de gramófono, con sus tonos potentes que van desde el blanco al lila, el rosa, el rojo y el azul ciano.

Las petunias aman el sol y quieren humedad, pero ojo: solo en la tierra; evitemos tenerlas en sitios sombríos y donde pase poca corriente de aire. Si lo hacemos así y no nos olvidamos de abonarlas y regalas un par de veces por semana, incluso en verano, tendremos nuestro balcón espectacular.

3. El geranio: un clásico que regresa; ¡por méritos propios!

Los geranios son un clásico que nunca se ha marchado. Pero que ahora vuelve con fuerza renovada. Lejos de resultar una opción viejuna, los geranios cumplen todos los requisitos para quedarse en nuestras terrazas, y llenarlas de color, con sus generosas flores de color roja, rosa y hasta blanco.

Es más: el geranio destaca por su resistencia a los abusos y toda clase de descuidos de jardineros y jardineras principiantes; incluidos los olvidos con la regadera. No solo los soporta: además, nos regala color y flores durante todo el verano.

Otra ventaja; el geranio hace doblete, y vive feliz tanto dentro de casa como en el exterior, en una terraza. Eso sí; aunque son complicados de matar; vivirán más felices y coloreados si los colocamos fuera, en un rincón donde reciba varias horas de sol; y le gusta que mantengamos su tierra húmeda.

4. Y cuatro aromáticas inmortales: salvia, romero, tomillo, lavanda

Y existen otras opciones comestibles para la terraza que, además de alegrarnos el día, animarán también nuestros platos. Entre ellas, la mayoría de las llamadas plantas aromáticas leñosas, como el romero, el tomillo o la salvia, todas ellas opciones estupendas, duras y muy difíciles de matar.

La salvia, el romero o el tomillo, además de bonitas y de atraer a los insectos polinizadores beneficiosos hasta nuestra terraza, son plantas casi eternas, a las que podemos regresar una y otra vez, para obtener pequeños cortes y animar nuestros platos de cocina, tanto en verano como en invierno. Quieren sol y no demasiada agua, si bien deben estar regados y evitar además los terrenos ácidos en exceso.

Y entre mis aromáticas preferidas y irreductibles hay otra más: la lavanda, otra hierba leñosa que puede habitar durante años nuestra terraza y otras zonas exteriores, mientras que las inunda de bonitas flores moradas.

Además, para llenar la terraza con estas aromáticas tan sabrosas, bonitas y sufridoras no tenemos que gastar dinero: el tomillo, la lavanda, la salvia o el romero se multiplican muy fácil, con pequeños trozos de planta metidos en agua. Pocas cosas dan tanto por menos.

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