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Sarcopenia: qué es y cómo tratar esta enfermedad del Primer Mundo

La sarcopenia es una enfermedad degenerativa de la masa muscular propia de la tercera edad que se da en sustratos de población cada vez más jóvenes

La obesidad, el sedentarismo o las dietas descompensadas pueden ser desencadenantes de este problema

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Foto: jonel hanopol

Foto: jonel hanopol

La sarcopenia se define como la pérdida degenerativa de masa muscular, a la vez que de fuerza muscular, más propia de la ancianidad pero que también se puede dar en otras edades. El motivo de esta pérdida de masa y tono muscular estaría relacionado, según investigadores de la Universidad de Columbia, en Nueva York, con la pérdida de calcio en las proteínas de las células musculares, lo cual termina por debilitar la contracción, así como la regeneración del músculo.

Los motivos de dicha descalcificación proteínica están relacionados con la pérdida de sensibilidad de los receptores de Rianodina, unos canales de calcio que existen en la mayoría de tejidos del cuerpo. Sin embargo, para que se pueda desencadenar todo este proceso existen unas causas externas entre las que los expertos destacan la falta de actividad física, una alimentación pobre en proteínas y sobre todo el envejecimiento.

Una enfermedad de ancianos que empieza en la juventud

Se calcula que la sarcopenia afecta a entre el 13% y el 24% de los individuos entre 65 y 70 años, pero que esta cifra escala al 50% de la población mayor de 80 años. Así como que afecta más a los hombres que a las mujeres: a los 75 años se da en el 50% a 55% de los hombres y en el 45% de las mujeres. Por otro lado, se cree que aunque la enfermedad se hace especialmente gravosa a edades avanzadas, sus orígenes tienen lugar en personas cada vez más jóvenes.

Un  documento de la Acta Médica Colombiana publicado en la revista Scielo evalúa la obesidad y la falta de ejercicio en la juventud y las dietas ricas en calorías pero pobres en proteínas como responsables del desarrollo temprano de la sarcopenia, que tendrá sus manifestaciones más agudas en la vejez. La conclusión del paperes que debe crearse una categoría de "obesidad sarcopénica" para jóvenes con el fin de evaluar su riesgo de padecer la enfermedad.

Por otro lado, los expertos en geriatría insisten en que la sarcopenia no debe considerarse como una consecuencia inevitable de la vejez. Aunque su presencia sea mayoritaria en esta etapa de la vida, es siempre deseable evitarla o aminorarla. Un documento del Servicio de Geriatría del Hospital Gregorio Marañón de Madrid advierte de que sus consecuencias empeoran muy notablemente la calidad de vida de las personas que la sufren.

Entre las dificultades que describe el mismo están un mayor riesgo de caídas con fractura de hueso, así como deformación ósea y más dependencia y menor movilidad. Como consecuencia, el anciano sarcopénico tiene mayores probabilidades de sufrir procesos diabéticos, obesidad, empeoramiento respiratorio y de oxigenación por sedentarismo, etc. 

Foto: National Institutes of Health

Foto: National Institutes of Health

Cómo combatir la sarcopenia

A este respecto se ha comprobado que no es tan importante haber hecho ejercicio de joven, o haber tenido una dieta equilibrada, como mantener el ritmo de esfuerzo físico y la alimentación rica en proteínas durante toda la vejez. En personas ancianas que habían sido deportistas se observa también sarcopenia a medida que avanza la vejez si no cuidan su físico y su alimentación.

De todos modos, el ejercicio físico a lo largo de la juventud y la madurez que fije un buen tono y desarrollo muscular, así como una alimentación más rica en proteínas que en hidratos, disminuyen el riesgo de padecer sarcopenia incluso en edades muy avanzadas. De modo preventivo se recomienda una alimentación que incluya abundantes legumbres, quesos, frutos secos, sobre todo cacahuetes y nueces, así como pescado azul, carnes preferiblemente blancas y hortalizas y vegetales.

En personas mayores con sospechas de padecer este trastorno, se recomienda reforzar la ración proteínica con huevos, yogur, queso, suero de leche y sobre todo  leche en polvo añadida a las ensaladas, sopas, etc. Se cree que la proteína del suero es especialmente eficaz para combatir la sarcopienia, aunque se precisan más estudios para asegurar este extremo.

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