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Cómo evitar que tus plantas se achicharren con el calor: guía práctica para salvarlas en verano

Cómo cuidar las plantas para que no se quemen con el calor.

Diego Olivares

5 de junio de 2026 22:29 h

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El verano puede ser precioso: más luz, más flores, más vida en balcones y terrazas. Pero también puede convertirse en una prueba de resistencia para muchas plantas. Cuando el sol aprieta, ellas también sufren. Hojas caídas, puntas secas, tierra seca a las pocas horas de regar, macetas que se calientan… Si alguna vez has visto una planta derretirse en plena ola de calor, sabes que no exageramos cuando decimos que se achicharran.

La buena noticia es que muchas veces no se mueren por el calor en sí, sino por una combinación de sol excesivo, riego mal ajustado, macetas pequeñas, falta de sombra y estrés acumulado.

Cómo proteger tus plantas del calor paso a paso

  • Riega mejor, no necesariamente más

Uno de los errores más habituales es regar un poquito todos los días. Parece lógico, es más, es recomendable regar frecuentemente cuando las plantas se cultivan sobre macetas y jardineras, porque hace calor y la tierra se seca rápido. Pero muchas veces ese agua solo moja la capa superficial y no llega a las raíces profundas. La planta parece hidratada durante un rato, pero sigue pasando sed. Es mejor regar de forma más profunda y asegurando que el sustrato se moje por completo hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje de la maceta. Si el sustrato tiene humedad, punto a favor para evitar una insolación.

Otro fallo frecuente es regar en las horas centrales del día. Cuando el sol está más fuerte, el agua se evapora enseguida y la planta apenas la aprovecha. Lo ideal es regar a primera hora de la mañana o al atardecer, cuando la temperatura ha bajado y la planta puede absorber el agua con calma. A la planta le da tiempo a aprovechar esa humedad del suelo y todos contentos.

  • Crea sombra sin quitar toda la luz

También conviene revisar la ubicación. Una planta nueva que en primavera estaba feliz al sol puede sufrir muchísimo en julio o agosto, sobre todo si está en una terraza orientada al sur, cerca de paredes blancas o sobre un suelo que acumula calor. El cemento, las baldosas y las fachadas pueden convertir un rincón bonito en un pequeño horno.

No todas las plantas necesitan sol directo todo el día. De hecho, muchas plantas amantes del sol agradecen una sombra ligera durante las horas más duras, entre las 12 y las 17 horas. Como alternativa salvavidas, puedes usar una malla de sombreo, una sombrilla, una cortina ligera en el balcón o incluso mover las macetas unos centímetros para que queden protegidas por una pared, una barandilla o una planta más grande. La idea no es dejarlas a oscuras, sino filtrar el sol más agresivo.

Las plantas de hojas finas, tropicales o recién trasplantadas son especialmente sensibles. Si ves hojas lacias, bordes marrones o manchas secas, probablemente están recibiendo más sol del que pueden soportar.

Un fallo frecuente es regar en las horas centrales del día. Cuando el sol está más fuerte, el agua se evapora enseguida y la planta apenas la aprovecha.
  • Protege la tierra con acolchado

Si hay una práctica en la que merece la pena insistir, es esta: cubrir la superficie de la tierra. El suelo desnudo en verano pierde humedad muy rápido, se recalienta con facilidad y queda más expuesto al impacto del sol, del viento y de los riegos fuertes.

Las coberturas, también conocidas como acolchados, funcionan como una manta protectora. Ayudan a conservar la humedad, reducen la temperatura del sustrato, protegen la vida del suelo y dificultan que salgan malas hierbas. En macetas o jardineras resulta de lo más útil ya que el poder de evaporación del suelo es mallor que en los grandes jardines.

Puedes usar materiales orgánicos, como restos de poda bien triturados, corteza de pino, hojas secas, paja, compost maduro o fibra de coco. Estos materiales, además de proteger, se van descomponiendo poco a poco y mejoran la estructura del suelo. Es como alimentar la tierra mientras la cuidas.

También puedes utilizar áridos, como grava, piedra volcánica o pequeñas piedrecitas. Son muy prácticos en macetas decorativas, en plantas mediterráneas o en cactus y suculentas, porque ayudan a reducir la evaporación y mantienen la superficie más estable. En zonas muy soleadas, mejor elegir colores no demasiado oscuros, porque las piedras negras pueden calentarse bastante.

Lo ideal es poner una capa de unos tres o cuatro centímetros sobre la tierra. Parece un detalle pequeño, pero puede marcar una diferencia enorme en los días de calor intenso.

  • No la estreses

Cuando una planta se ve fea, nuestra primera reacción suele ser hacer algo. Cortar, cambiar de maceta, echar fertilizante, moverla mil veces. Pero en plena ola de calor, muchas veces lo mejor es intervenir lo justo.

Evita las podas fuertes, porque obligan a la planta a gastar energía en cerrar heridas. Evita los trasplantes, porque tocar raíces en un momento de estrés puede empeorar la situación. Y cuidado con abonar (o fertilizar) pensando que es una buena solución para el calor. Aunque parezca que le estás dando fuerza, puedes estimular brotes tiernos que se quemarán con más facilidad.

En días extremos, céntrate en lo básico: revisar el riego, proteger el sustrato, dar sombra ligera y retirar solo las hojas que estén completamente secas. Cuando las temperaturas bajen, ya habrá tiempo de podar, renovar tierra o abonar con calma.

  • Agrupar las plantas

No es lo mismo tener una maceta sola en medio de una terraza, recibiendo sol por todos lados, que tener varias plantas juntas creando una pequeña comunidad vegetal.

Cuando las agrupas, se genera una especie de “efecto jardín”. Las hojas se dan sombra entre ellas, el ambiente retiene algo más de humedad y el sol no golpea con tanta fuerza cada maceta de forma individual. Además, las plantas grandes pueden proteger a las más pequeñas, y las más delicadas pueden quedar en el centro del grupo, donde reciben luz pero no tanto castigo directo.

Esto es especialmente útil cuando te vas de vacaciones o cuando sabes que vienen varios días de calor fuerte. Antes de marcharte, puedes mover las macetas a una zona luminosa pero menos expuesta, colocarlas juntas y dejar las especies más resistentes en la parte exterior.

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