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El Mundial de elDiario.es desde Burela a Nueva York: “Por cierto, ¿cuándo empieza?”

Trump e Infantino, en el podium durante la entrega de trofeos del Mundial.
20 de julio de 2026 21:40 h

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Una oferta de esas que no se pueden rechazar. Un director, Ignacio Escolar, al que no le interesa el fútbol, y un periódico sin sección de Deportes proponiendo un especial sobre el Mundial. “Por cierto, ¿cuándo empieza?”, preguntó Escolar hace dos meses haciendo ver que ambas cosas iban en serio. Fue durante la charla en la que planteó “una cobertura a nuestra manera”.

A nuestra manera quiere decir en línea con los criterios editoriales de elDiario.es“. Esa fue la única premisa y la redacción respondió con su entusiasmo de siempre. Sin la chequera de otros medios, a algunos columnistas de fuera se les convenció a través de otra proposición irresistible: ”Se han ido los padres y nos dejan la casa para nosotros solos, la única condición es que siga la casa en pie cuando vuelvan“. Ahí se sumaron Gonzo, Lucía Taboada, Tallón, Arturo Lezcano y sospechosos habituales de la redacción como Luis Pardo, Alfonso Alba, Pol Pareja, Vanesa Rodríguez, y Andrés Gil, corresponsal en Estados Unidos.

Arsenio propuso varias entregas sobre lenguaje y fútbol. Moha Gerehou planteó hacer vídeos con esa cara B del Mundial que no aparece en otros medios. Enric González, tal vez el columnista que mejor ha contado los países a través del fútbol, lo solventó en tres palabras: “Cuenta con ello”. Pérez Ledo empezó a darle vueltas a sus entrevistas imposibles.

En los 39 días que ha durado el Mundial hemos publicado más de 120 historias que tomaron el fútbol como pretexto para hablar de economía, de abusos de poder, de racismo, de integración... De la vida, en definitiva. Y algunas veces (no demasiadas), también del juego. Pocos acontecimientos con la trascendencia del Mundial ilustran mejor hacia dónde evoluciona el planeta: el capitalismo salvaje que cambia a la vista de todos las reglas de un deporte centenario, el presidente de la ¿primera? superpotencia del mundo enredando para quitar la sanción a un futbolista, la FIFA vendiéndolo todo (ahora también las influencias políticas) al mejor postor... hasta el punto de intentar irrumpir ambos, Infantino y Trump, o viceversa, como se ve en la foto, en la celebración de los futbolistas...

¿Cómo no contar todo eso en un periódico?

En mitad de la competición, Tallón propuso ilustrar su fantástico artículo “Una loncha más, por si acaso” con la foto de Maradona. La idea fue descartada atendiendo a la segunda premisa del acuerdo: los padres no están (y nadie nos vigila) pero la casa debe seguir en pie a su regreso. (La loncha era de jamón y probablemente el texto se leyó menos sin la foto del Pelusa).

Los lectores más críticos afeaban en los comentarios que elDiario hablase de fútbol. Argumentos coherentes en un periódico que ha elegido voluntariamente no tener sección de Deportes. De los 120 textos publicados, diez fueron crónicas de fútbol (los partidos de España, las semis y la final). Arrancamos la cobertura en Burela contando lo que en este pueblo lucense fue casi un derbi frente a Cabo Verde. Y la cerramos en Nueva York, con Gonzo de testigo directo en la final. ¿En el estadio? No exactamente, para eso tendría que haber pagado 8.000 dólares.

Nuestro plan original, contar “a nuestra manera” partidos que interesan a mucha gente (más de 12 millones de telespectadores vieron en España la semifinal contra Francia), pasaba también por publicar reportajes y entrevistas que no muriesen con los partidos, como sucede tantas veces con la información deportiva. Y buscaba sorprender con enfoques que no iban a estar en otros medios: nadie en su sano juicio pensaría que aquellos lectores interesados en la última alineación de Países Bajos viniesen a buscarla a elDiario.es.

Por encima del triunfo de España, la selección que más lo mereció, la experiencia ha sido apasionante y deja unas cuantas enseñanzas. Es cierto que la FIFA, que nació hace 122 años como una organización sin ánimo de lucro para unificar las reglas del fútbol en los distintos países, se ha vuelto una institución odiosa: con Infantino y sus tejemanejes con Trump (y antes con Qatar y pronto con Arabia Saudí), con sus pausas de hidratación, sus anillos de campeones y toda la antipatía del fútbol moderno. Pero si algo ha tenido este Mundial es que ha contribuido a desarmar todos esos discursos que dicen que la inmigración nos hace peores como país. Que se lo digan a Lamine y a Nico Williams con la medalla al cuelo. O a la Francia de Olise, donde 22 de sus 26 jugadores y el 100% de sus estrellas son hijos de emigrantes (y por supuesto franceses).

El juicio final en periodismo corresponde siempre, a los lectores. Ojalá hayamos a la altura del encargo. Si tras casi seis semanas de fútbol a todas horas, alguien se ha quedado con ganas de más, gracias al Fuera de juego de Vanesa Rodríguez sabrá que puede comprarse un trozo de césped del mundial desde 450 dólares (392 euros al cambio).

Para mí, que escuché la propuesta de Escolar hace dos meses, ha sido un placer indescriptible leer esos textos (están todos recopilados aquí) antes de que fueran publicados. Y más divertido todavía negociar cada día enfoques con periodistas a los que admiro tanto. Cuarenta días después, podemos decir que la casa sigue en pie, si acaso con algún cristal roto.

En lo personal, a mitad del campeonato, supe que al margen de lo que acabasen haciendo en el futuro Messi o Ronaldo, también este Mundial iba a tener algo de “último baile” para mí. Ahora que ha terminado, un par de mensajes de despedida.

A la redacción: gracias a todos los que habéis hecho posibles estos últimos diez años en elDiario.es.

A los lectores: seguid apoyando a este diario, como haré yo a partir del mes que viene. He visto durante más de una década cómo se hacen las salchichas. Y estas se pueden comer.

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