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Obesidad en perros

Estas son las enfermedades que sufrirá tu perro si sigue alimentado su sobrepeso

Perro comiendo croquetas de pienso

En España, entre el 30 y el 40% de los perros son obesos, mientras que en Estados Unidos, padecen sobrepeso y obesidad casi el 56%, según los estudios de la Asociación para la Prevención de la Obesidad de Mascotas.

Consideramos obesidad cuando el perro tiene más del 20% de sobrepeso. La obesidad provoca grasa en exceso por todo el organismo, que además de crear un estado inflamatorio general, conlleva un trabajo adicional para el buen funcionamiento de sus órganos.

Pero esta enfermedad no llega de repente, sino que viene precedida por el sobrepeso, que ocurre cuando el perro tiene entre un 5% y 15% de peso de más. Los canes pueden sufrir obesidad por problemas endocrinos o por cambios en el metabolismo tras la esterilización.

También por efectos secundarios de medicamentos, por predisposición de razas como el labrador o por enfermedades como el hipotiroidismo. Sin embargo, la principal causa se debe a que se desajusta la ingesta del animal por parte de los dueños que, o no quieren ver la realidad, o consideran erróneamente que “su perro está muy mono gordito” o, simplemente, no saben cómo actuar ante ello.

Ante las nefastas consecuencias que puede desarrollar la obesidad, Gemma Baciero, veterinaria y responsable del departamento de comunicación científica de Royal Canin, enumera algunos riesgos y enfermedades sobre las que debemos estar concienciados, ya que son las más comunes derivadas de la obesidad en nuestros amigos peludos.

1. Menor esperanza de vida. La esperanza de vida de los perros con obesidad se reduce hasta en dos años y medio, y no solo eso, sino que también afecta a su calidad de vida, ya que el animal no tiene tantas fuerzas para salir al parque a jugar, con una simple carrera ya está agotado o incluso se encuentra más apático. 

Para evitar que la esperanza de vida disminuya, existen algunas medidas que pueden ayudarte a descubrir si tu perro tiene obesidad o sobrepeso: por ejemplo, el Body Condition Score explica que, si no puedes palpar las costillas a través de la grasa, o mirando desde arriba tiene una cintura muy ensanchada, es probable que tu perro padezca esta enfermedad.

2. Diabetes. “Se estima que alrededor de uno de cada 300 perros y gatos desarrollan diabetes mellitus a lo largo de su vida”, así lo afirmó MSD Animal Health en 2020. Esta enfermedad, una de las más comunes debido a la obesidad, se desarrolla cuando el páncreas no produce suficiente insulina.

En ocasiones como la diabetes tipo 1, esta falta de insulina suele deberse a la incapacidad del páncreas de producirla, entre otros, por factores genéticos.  “Sin embargo, la diabetes tipo 2, se debe, generalmente, a la obesidad, ya que se produce una resistencia a la insulina por lo que las células no pueden utilizarla y el páncreas, aunque la produzca, no es suficiente, lo que ayuda a la acumulación excesiva de azúcar en sangre.”

“En la mayoría de las ocasiones, si la diabetes se debe únicamente al exceso de peso, en el caso de los gatos se soluciona con la pérdida del mismo, si no, necesitará otros tratamientos insulinodependientes pautados por el veterinario, como ocurre en el caso de los perros, en quienes no es posible revertir la situación únicamente con la pérdida de peso”, apunta Baciero.

Lo cierto es que la diabetes en perros y humanos es muy similar, tanto que los síntomas son los mismos: “los perros con diabetes manifiestan poliuria, polidipsia y polifagia, es decir, comen más, orinan más y beben más”.

3. Artrosis. A menudo, la artrosis suele desarrollarse a una edad más avanzada, influida por factores como la raza, la genética o los traumatismos anteriores. No obstante, la obesidad es uno de los motivos principales por los que se desarrolla.

“Un exceso de peso corporal afecta a la mayor presión sobre las articulaciones y ligamentos, lo que provoca un aumento del desgaste articular por el peso que estas deben soportar, pudiendo padecer cojera, rigidez y dolor”, explica la veterinaria.

Cuanto más tiempo pase tu perro con obesidad, más rápido va a desgastar sus articulaciones, de ahí la importancia de prevenirla.

4. Problemas cardíacos y respiratorios. Al padecer obesidad, el corazón de nuestra mascota tiene que realizar un mayor esfuerzo para bombear la sangre hasta el resto del cuerpo, ya que debe luchar por atravesar el exceso de almacenamiento graso.

Este sobreesfuerzo del corazón, que puede desencadenar enfermedades cardiovasculares como las arritmias, también provoca que a tu perro le sea difícil respirar correctamente, lo que se acrecienta en las razas de braquicéfalos como los carlinos, los bóxer o los bulldogs, más propensos a sufrir problemas respiratorios.

Ambos problemas se deben a una intolerancia al ejercicio por la propia fatiga. En palabras de Baciero, “los comederos interactivos o cualquier otro juego estimulan la actividad en perros, necesaria en todas las épocas de su vida pero, sobre todo, de manera adaptada cuando padecen dificultades cardiacas y respiratorias”.

5. Problemas urinarios. La dificultad para moverse debido a un peso excesivo provoca que el can tenga menos ganas de salir a la calle, motivo por el que retiene la orina causando la concentración de la misma y pudiendo desarrollar cristales y cálculos urinarios. Lo ideal es obligarlo a salir a hacer pipí las veces necesarias aunque no esté del todo por la labor.

¿Cómo ayudo a mi perro a perder peso?

Prevenir el sobrepeso o la obesidad es tan imprescindible como llevarlo al veterinario para que le otorgue una dieta pautada en el caso de que ya sufra estas patologías. 

Algunas de las medidas para la prevención de la obesidad y la pérdida de peso consisten en elegir el pienso adecuado según sus características: si está esterilizado o no, si es de raza pequeña o grande, si sufre alguna enfermedad hepática por la que su hígado tenga más dificultad de digerir ciertos alimentos, etc. 

¡Cuidado con los premios!: Además de marcar un horario de comidas y racionalizar las ingestas según su peso ideal, es importante tener en cuenta que “lo único que se consigue con los premios es añadir calorías sin control a su dieta, así que, si quieres darle un extra -además de los mimos, que también son un regalo para él- lo mejor es reservar un puñado de la ración diaria para dárselo en momentos puntuales como en juegos o en el paseo, indispensables también en la pérdida de peso del animal”, recalca Baciero.

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