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El Círculo del Liceo muestra retratos inéditos de Júlia, musa y esposa de Casas

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El Círculo del Liceo muestra retratos inéditos de Júlia, musa y esposa de Casas

El Círculo del Liceo muestra retratos inéditos de Júlia, musa y esposa de Casas

El Círculo del Liceo muestra desde hoy por primera vez las diferentes facetas de Júlia Peraire, musa, amante y esposa del pintor Ramon Casas, en la exposición "Júlia, el deseo", que reúne unas 75 piezas, con las que se conmemora el 150 aniversario del nacimiento del artista.

Se trata de una exposición de tesis, que responde a la investigación y el estudio llevados a cabo por una de las máximas especialistas en la obra del pintor modernista, la comisaria Isabel Coll, quien ha hecho una selección de obras en las que Júlia aparece en todas sus facetas: mujer fatal, flamenca, chula, castiza, elegante, monja y señora.

Coll ha explicado hoy en la presentación que "la mejor exposición que podía acoger el Círculo del Liceo en este Año Casas era la dedicada a la musa del artista, pues tiene el mejor retrato de Júlia, un retrato en el que todo es pasión y con el que ganó el premio del Círculo, que conserva desde entonces el cuadro".

El objetivo de la comisaria era evocar a través de las obras expuestas "la relación entre Júlia y Casas" con el interés de "conocer quién era Júlia, cómo la fue viendo el pintor a través de los años y la evolución pictórica de Casas a través de los retratos de ella".

En la mirada se puede ver esa evolución desde "la pasión inicial, la elegancia, la Júlia burguesa en un retrato que no acabó por la incomodidad de la modelo, el interés esteticista y finalmente el realismo".

Para Coll, "hay todo un discurso detrás de estos retratos aunque no lo parezca, y por ejemplo cuando la pinta de monja es en 1914, cuando muere la madre del pintor, y "el cuadro es la manera que tiene Casas de decirle, 'Ahora ya puedes entrar en la casa familiar, tú eres ya la madre superiora'".

Coll revela el influjo de grandes maestros de la historia en la paleta del pintor y lo hace a través de casi un centenar de piezas, entre pinturas, dibujos, carteles, fotografías, documentos, cartas, mobiliario y objetos, procedentes en su mayoría de las colecciones privadas del Círculo, así como de sus socios y otros particulares.

El corazón de la exposición es "La Sargantain" (1907), la obra más sensual de la trayectoria artística de Ramon Casas, que muestra a Júlia Peraire "en todo su esplendor y belleza".

El título, continúa la comisaria, responde al apelativo de "la sargantana" (la lagartija), como se conocía a Júlia en sus años de vendedora de lotería.

Junto a ella se muestran decenas de retratos de Júlia realizados por Casas entre 1905, cuando el pintor conoció a la lotera, y 1932, cuando el artista muere.

En la primera obra, un dibujo para un anuncio de "Jabón fluido Gorgot", Júlia sale aún de espaldas, pero en la mayor parte de los retratos la modelo mira al pintor, a excepción de las últimas obras, en las que Casas deliberadamente la pinta mirando a su perro o incluso ya con el perro sobre la cama matrimonial.

Para la comisaria, "Casas llega a la modernidad, pero rara vez a través de sus contemporáneos, sino a partir de los clásicos".

El color amarillo del vestido de Júlia en "La Sargantain" procede claramente de su admirado el Greco, un color que también tomara prestado Goya; una influencia que es aún más evidente en "Júlia a la manera del Greco" (1915), en el que Casas la sitúa con la mano en el pecho como en el famoso retrato del caballero del pintor griego.

Además de Doménikos Theotokópoulos, ejercen su influencia, en esos retratos de Casas David, Ingrés, Velázquez, Tiziano -en los colores metalizantes- y puntualmente sus coetáneos Rodin y Toulouse-Lautrec.

La exposición, que se podrá ver hasta el 20 de julio con visitas concertadas, ha contado con la colaboración de la Obra Social la Caixa y "más del 90 por ciento de las obras no se había visto nunca".

El visitante de la exposición puede contemplar asimismo de manera excepcional la llamada sala Rotonda, que el propio Casas decoró con madera de caoba, cristaleras emplomadas y doce cuadros de grandes dimensiones pintados por él mismo que tienen a la mujer y a la música como protagonistas.

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