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Maha Akhtar se inspira en la primavera árabe para “Las huellas en el desierto”

Maha Akhtar se inspira en la primavera árabe para "Las huellas en el desierto"

EFE

Sevilla —

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La escritora libanesa Maha Akhtar (Beirut, 1963) ha buceado en las raíces de la “primavera árabe” para escribir “Las huellas en el desierto”, su segunda novela, ambientada en la ocupación de la península arábiga por el imperio otomano en la Primera Guerra Mundial.

En una entrevista con Efe con motivo de la presentación del libro en Sevilla, la escritora y periodista ha explicado que las imágenes de las protestas en la plaza de Tahrir en El Cairo -donde en ese momento vivían sus tíos- le inspiraron para ver “de dónde venía y cuáles eran las raíces” del movimiento.

“Eso me llevó a 1916, cuando el mundo árabe era parte del imperio otomano, que era entonces el opresor. Lo único que ha cambiado en estos 98 años es el opresor, pero la opresión sigue existiendo”, ha reflexionado la escritora, que ha matizado que ahora “los dictadores han salido de su propio pueblo, lo que quizá es peor”.

Es en El Cairo de ese año, sitiado por la guerra, donde se desarrolla la historia de Noura, que había escapado junto a su marido Khalid de Turquía con destino al Líbano cuando éste creyó que había sido descubierto en su labor de espionaje para la organización nacionalista libanesa con cuya causa estaba comprometido.

Tras una traición que provoca que su esposo sea ahorcado, Noura decide viajar a Egipto, donde contará con el apoyo de un compañero de trabajo de Khalid, afín a sus ideas independentistas, y donde conoce a Rania y a un grupo de mujeres que se reúne habitualmente en un café.

“En el Café de Rania, donde estas señoras se encuentran una o dos veces por semana, hay mujeres que son musulmanas, cristianas u ortodoxas, pero a ellas no les importa la religión. Lo que les importa es la amistad, el amor y la familia”, ha reflexionado Akhtar, que ha reconocido tener en su tía “una fuente de inspiración”.

Confiesa que le gusta basar sus personajes en gente que conoce y cree que esta es una novela optimista: “Personalmente pienso que al final siempre el amor y la amistad triunfan, y esta es absolutamente una novela optimista. Cuando llegas al final dices 'hay esperanza, todo va a salir bien', y esto para mí es imprescindible”.

Tras liberarse de la “rabia y tristeza” que sintió al enterarse poco antes de morir su madre de que es nieta del marajá de Kapurthala -con quien se casó su abuela Anita Delgado, bailaora malagueña-, Maha Akhtar argumenta que “el tiempo lo cura todo y su paso ayuda a ver más claras las cosas”.

“Después de ocho años he llegado a la paz”, afirma la escritora, que pormenoriza que le “encantó” escribir esta novela después de “Miel de almendras” -la primera hace dos años- y tras “La nieta de la maharaní” y “La princesa perdida”, dos autobiografías que le costó “mucho escribir” porque “hablar de uno mismo y de la familia nunca es fácil”.

En los seis meses que tardó en escribir “Las huellas en el desierto”, Maha Akhtar se “metió” en la novela y al terminarla echa de menos a sus protagonistas: “Lloré y lloré cuando acabé de escribir. Cuando comienzo no tengo ni idea de a dónde voy, es una aventura, y después empiezo a vivir la vida de mis personajes”.

La escritora, que comenzó su carrera en el mundo de la música como relaciones públicas del grupo The Cure y trabajó para la CBS durante quince años, está empezando a pensar en otra novela, “quizá algo histórico otra vez”, puesto que le apasiona la historia y “todo lo que sea investigar y averiguar”.

Afincada en Nueva York, Akhtar se declara encantada de tener mucha relación con Andalucía y reconoce su pasión por Málaga y Sevilla, donde tuvo una vivienda durante unos años: “Siempre me encanta venir a Sevilla, es una ciudad en la que me siento como si fuera mi casa”.

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