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Alondra de la Parra: directora de orquesta y promotora de la música latina

Alondra de la Parra.

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Promotora en el ámbito internacional del repertorio sinfónico de compositores latinoamericanos a la escala de obras de los grandes maestros europeos. Impulsora del desarrollo de músicos jóvenes para llevarlos a niveles artísticos y profesionales relevantes. Protagonista de una intensa labor en las salas de conciertos del mundo, al frente de importantes orquestas y ante públicos diversos. Alondra de la Parra (@alondradlp en Twitter), a sus 40 años se ha colocado en una posición singular en el ámbito de la música de concierto que, aunque tiene destacadas exponentes femeninas, está aún dominada por directores varones, y en el que la preferencia por el repertorio sinfónico producido en Europa, sobre todo el del Clasicismo y el Romanticismo, desplaza de los programas obras de compositores de otras latitudes como las de América Latina, que tienen una magnitud artística que merece mayor conocimiento y difusión.

Así, De la Parra presentó en Estados Unidos, ante el público del Jones Hall, sede de la Orquesta Sinfónica de Houston, en un concierto especial para celebrar la independencia de México, en 2009 un programa con obras de compositores latinoamericanos: los mexicanos Carlos Chávez, Silvestre Revueltas y Arturo Márquez, el español Joaquín Rodrigo y el argentino Astor Piazzolla. Y ella no dudó (lo atestiguó quien esto escribe) en describir acertadamente 'Sensemayá', de Revueltas, como un poema sinfónico mayúsculo en el repertorio internacional.

Obras de Revueltas y de otros compositores mexicanos han sido tocadas en escenarios internacionales por orquestas dirigidas por De la Parra, y ella se ha convertido en una singular campeona del repertorio sinfónico mexicano. Apenas en mayo pasado, la directora se presentó en Madrid al frente de una Orquesta Nacional de España que comienza a regresar a la actividad tras la pausa impuesta por la pandemia de COVID-19 y dirigió entre otras obras el muy emotivo 'Homenaje a Federico García Lorca', de Revueltas, con el que de acuerdo a reportes de prensa logró cautivar al público por la hondura de esa obra –que se duele por la muerte del poeta granadino– y por la emotiva manera en la que De la Parra dirigió una pieza que es difícil técnicamente y poderosamente expresiva.

Esos valores han caracterizado a esta directora de orquesta a lo largo de toda su carrera: una búsqueda de la excelencia interpretativa que, a la vez, mueva y conmueva a las audiencias. Cuando Alondra de la Parra comenzó lo que fue una difícil titularidad de la Orquesta Sinfónica de Jalisco, en Guadalajara, México, ella le dijo al concertino (primer violín principal), según se comentó en su momento en la prensa local: "No voy a bajar mi nivel. Ustedes tienen que subir".

Se trata de un impulso que la ha seguido desde los inicios de su carrera. La directora nació en Nueva York y su familia (de origen mexicano) se reubicó en la Ciudad de México cuando ella era niña. Su formación musical comenzó en la capital mexicana y a los 19 años volvió a Nueva York para estudiar en la Manhattan School of Music, donde se graduó en piano y realizó también estudios de dirección de orquesta. En 2008 obtuvo el grado de máster en dirección orquestal, teniendo como mentores a figuras de gran calibre como Kurt Masur, Charles Dutoit, Marin Alsop y sobre todo Kenneth Kiesler, destacado profesor de dirección orquestal y fundador del Retiro para Directores en Medomak (Maine, Estados Unidos) en el que De la Parra participó primero como alumna y luego como profesora, incluso estableciendo una beca, en colaboración con la empresa Montblanc, para jóvenes directores de orquesta mexicanos.

Antes, cuando tenía 23 años, fundó en Nueva York la Orquesta Filarmónica de las Américas, una agrupación juvenil especialmente pensada para dar proyección a músicos jóvenes y promover el repertorio sinfónico latinoamericano. Con esa orquesta, un proyecto muy personal, logró sus primeros grandes éxitos y obtuvo reconocimiento internacional. Y al dirigir esa orquesta, también dedicó una parte significativa de su esfuerzo a conseguir apoyo financiero para su proyecto y, en paralelo, a organizar programas educativos y comunitarios para llevar la música a niños de escuelas públicas y a audiencias que no necesariamente tienen acceso a la música de concierto.

Aunque la Orquesta Filarmónica de las Américas debió suspender actividades en 2011, fue un proyecto que marcó notablemente la carrera de De la Parra y le granjeó, además de conciertos y giras, dos grabaciones importantes: 'Mi alma mexicana', un disco especialmente producido para celebrar los 200 años de la independencia de México que incluyó obras sinfónicas de compositores mexicanos nacidos en los siglos XIX y XX; y 'Travieso carmesí', de canciones populares mexicanas acompañadas de orquesta, en el que colaboraron las cantantes Ely Guerra, Natalia Lafourcade y Denisse Gutiérrez 'lo Blondo'.

Alondra de la Parra es una de las figuras más destacadas de México en la escena de la dirección orquestal. Lo es a nivel nacional, pues ha dirigido muchas de las más importantes orquestas mexicanas y a nivel internacional ha sido directora invitada en orquestas de Europa, América Latina, Estados Unidos y Asia.

Y todo ello debe completarse con su posición como directora musical de la Orquesta Sinfónica de Queensland, Australia, que ejerció entre 2017 y 2019, el más reciente de los puestos titulares que ha tenido (además de su titularidad de la Filarmónica de las Américas y de la Sinfónica de Jalisco). Y es justo en el campo de la titularidad de una orquesta donde, podría decirse, De la Parra tiene aún el reto de regresar al frente de una orquesta mayor a nivel internacional. Ser directora invitada ciertamente es prueba de su talento y del interés que por su trabajo tienen orquestas de todo el mundo, pero ser directora musical de una orquesta es un reto mayor que, además, prueba y fortalece los talentos y la estatura de quienes lo ejercen.

México ha sido prolífico en el sector de talentosos directores de orquesta, y varios de esos destacados músicos asumieron posiciones en orquestas de otros países. Carlos Chávez, por ejemplo, dirigió con frecuencia en Estados Unidos y llegó a ser considerado para la titularidad de la Filarmónica de Nueva York en 1936. Más recientemente, varios mexicanos han sido titulares de orquestas fuera del país, con notable éxito: por ejemplo, Jorge Mester (Orquesta de Louisville y Sinfónica de Pasadena), Eduardo Mata (Sinfónica de Dallas), Enrique Diemecke (Sinfónica de Long Beach) o Carlos Miguel Prieto (Filarmónica de Louisiana). Alondra de la Parra, con su posición en la Sinfónica de Queensland, continuó esa tradición y, es de esperar, el futuro le deparará no solo una reanudación de sus apariciones como directora invitada alrededor del mundo, sino una posición titular mayor en la que pueda proyectar y consolidar el talento y la experiencia que ha acumulado a lo largo de su carrera. 

De la Parra está de vuelta a los escenarios, luego de su concierto con la Orquesta Nacional de España, y después de la pausa impuesta por la pandemia; pero incluso en 2020, durante algunos de los momentos más difíciles por la COVID-19, se mantuvo activa e innovadora: en colaboración con la televisora alemana Deutsche Welle, convocó a la Orquesta Imposible, un proyecto en el que músicos de 14 países diferentes pero conectados vía internet interpretaron el 'Danzón nº 2' del mexicano Arturo Márquez, una de las piezas preferidas de la directora.

Además de ofrecer un necesario alimento musical para el alma, la Orquesta Imposible ha recaudado cientos de miles de dólares destinados a fundaciones que trabajan en apoyo de mujeres y niños de México.

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