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La ambiciosa ampliación del Prado recibe 36 millones al margen de los Presupuestos

Vista de la nueva entrada Sur, por Foster + Partners L.T.D. y Rubio Arquitectura S.L.P

La ampliación y remodelación del Museo del Prado llega seis años tarde, pero llega. Durará hasta 2024 y costará 36 millones de euros al Estado divididos en partidas anuales. El Consejo de Ministros aprobó este martes una línea de crédito especial para la rehabilitación y adecuación museística del Salón de Reinos del Prado. De esta forma el Ministerio de Cultura solicita un atajo legal con el que no es necesario incluirlas en los Presupuestos Generales. Las cuentas están actualmente negociándose entre la coalición con algunas diferencias entre PSOE y Unidas Podemos. Hasta este momento la falta de acuerdo había sido un escollo, pero el Prado no espera más.

Las tres partidas en las que se dividen los 36 millones de euros se organizarán de la siguiente manera: 8.315.000 euros para 2022, 20.483.000 euros para 2023 y 7.202.000 euros para 2024. Por su parte, el Museo del Prado se ha comprometido a correr con pequeños gastos como los del vaciado del edificio. Además de los 36 millones, el Consejo de Ministros recoge que ya se ha tramitado un desembolso de 2,1 millones de euros y que tienen previsto curar otros por valor de 1,4 millones hasta 2024.

El proyecto, declarado “de urgencia y excepcional interés público” por Cultura, correrá a cargo del estudio de arquitectura del británico Norman Foster y el español Carlos Rubio. Ambos fueron seleccionados en 2016, durante la etapa de Mariano Rajoy, para acometer una ampliación del Salón de Reinos –antiguo Museo del Ejército que fue adscrito al Prado en 2015–. Con ello la pinacoteca añadirá 5.700 metros cuadrados en las inmediaciones del Retiro, de los cuales 2.600 servirán para alojar exposiciones.

La anterior ampliación fue la del edificio de los Jerónimos de Rafael Moneo, finalizada en 2007, que incorporó 15.715 metros cuadrados de superficie (un 50% más) y dispuso de otro espacio expositivo y para la conservación y custodia de obras. Entonces, el Prado ya se convirtió en el quinto museo más grande del mundo.

El empujón de la UNESCO

La ampliación y rehabilitación del Salón de Reinos quería llevarse a cabo antes del bicentenario del Museo del Prado, en 2019. Pero la falta de presupuestos y la pandemia lo retrasaron. El proyecto se enmarca en la ambiciosa estrategia Campus del Prado, que incluye la peatonalización de varias calles que rodean el museo principal –del Paseo de la Castellana hasta el Parque del Retiro– y conectarlas con los otros edificios de su propiedad, como el Salón de Reinos, Villanueva, los Jerónimos y el Casón del Buen Retiro.

Esta ampliación, a su vez, estaba vinculada a la candidatura del Eje Prado-Recoletos como Patrimonio de la Humanidad, que accedió a la lista de la UNESCO el pasado 25 de julio.

La propuesta de Norman Foster y Carlos Rubio fue presentada bajo el lema Traza Oculta y pretende “rentabilizar al máximo el uso museístico en el edificio y crear un gran atrio de acceso en la fachada sur, imprimiendo a este espacio un carácter semiabierto y permeable al exterior”. Además, plantea que la tercera planta del Salón de Reinos sea de mayor altura y anchura que la actual y que tenga una terraza que se oriente al campus.

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