La exposición que lleva al Bosco a convivir con David Lynch o la IA
El cielo o el infierno: representando tanto el paraíso como el abismo en sus paneles laterales, y enmarcando la vida terrenal en el centro, El jardín de las delicias del pintor neerlandés el Bosco ha servido durante décadas para retratar algo desconocido para el ser humano. Nadie sabe qué hay más allá de la muerte, pero su famosa obra logró dar una interpretación que ya forma parte del imaginario colectivo. Sin embargo, el legado del artista no solo ayuda a dar explicación a aquello que no conocemos, sino que también da luz desde el pasado a lo que nos preocupa en la actualidad.
Aunque haya 500 años de distancia, la exposición A la manera del Bosco de la Fundación Juan March y Solo Contemporary explora el eco del Bosco en el arte contemporáneo. Lo hace, además, enfocándose en aquello que más nos atañe y dialogando desde la visión que el autor plasmó en sus cuadros. Si alguien pensaba que El jardín de las delicias no tenía nada que decir sobre la inteligencia artificial, el artista Mario Klingemann juega con la lógica generativa de la IA a través de la reconocida obra para crear El jardín de los detalles efímeros (2020). “La inteligencia artificial cambia tan rápido que este trabajo es prehistoria, la gente ahora lo consideraría IA early”, cuenta Rebekah Rhodes, responsable de Investigación de Solo Contemporary, a elDiario.es.
De esta forma, la muestra presenta una reproducción digital de El jardín de las delicias del Bosco que se transforma en tiempo real por un modelo IA, analizando, modificando y restaurando la imagen de manera que el resultado final siempre es diferente ante los ojos del visitante. Es así cómo el alemán Klingemann investiga nuestra relación con las tecnologías emergentes, y utiliza los datos, los sistemas y el código como vía de expresión. “Un pintor utiliza su pincel y pinta. Lo que hace Mario es escribir código. Ha diseñado todo el conjunto de algoritmos, que son limitados, específicamente para esta obra”, comenta Rebekah Rhodes.
La relación directa entre el Bosco y el modelo de IA es la que ha llevado a Klingemann a utilizar esta tecnología para viajar a través del cuadro del pintor, como detalla sobre su proyecto: “El Bosco combina elementos que nos resultan familiares y crea estos extraños híbridos de animales, humanos y plantas. Eso es lo que hace la IA. Establece conexiones a nivel semántico para crear cosas que nunca antes habíamos visto”. Rhodes, por su parte, resalta que “todas las obras que vemos aquí están pensadas para empezar una conversación”. “Mario está hablando de eso, de la percepción, de cómo va cambiando la tecnología y de cómo nos encontramos en el presente”, apunta.
“La exposición reúne el punto en común de utilizar la figura y las múltiples narrativas que ocurren para enfrentarnos al presente y reflexionar sobre qué está pasando aquí y cómo debemos comportarnos. Es la misma pregunta que hace El Bosco hace 500 años”, señala Rebekah Rhodes. Es lo que ocurre en Mundo al revés (2015) de AES+F, un colectivo formado en Moscú, donde se puede contemplar un cielo repleto de criaturas híbridas, desde perros pulpo con alas de insecto hasta crías de foca con patas palmeadas. La interpretación de la pintura es una secuencia de vídeo en la que se producen encuentros extraños que invierten las convenciones sociales.
En un momento en el que los bulos y la desinformación inundan las redes sociales, el Bosco también ha dado lugar al trabajo Estudio psicogeográfico 79 de Dustin Yellin, una figura construida con recortes de papel encapsulados en cristal, cuyo concepto se emparenta con el arte del pintor neerlandés. Yellin da vida a una alegoría pictográfica, un retrato de la existencia humana en nuestra era, que está caracterizada por la sobrecarga de información. Este es, no obstante, el cielo de la muestra. También existe el paraíso, con obras distintas a todas las ya mencionadas, pues, al entrar, el visitante debe elegir entre el paraíso y el infierno con el fin de recorrer todos los proyectos
“Hay dos colores, dos rutas, pero realmente cada uno puede explorar el espacio como quiera y cada uno puede entender la colocación de esas obras como vea conveniente”, indica Rhodes. Dentro del infierno destacan dos fotograbados de la serie Distorted Nudes de David Lynch, en el que cuerpos amputados y escenas inquietantes remiten tanto al surrealismo como a los cuerpos transformados del Bosco. De hecho, la obra alude al término “lynchiano”, que se utiliza cuando una escena es sutilmente inquietante y escapa a toda explicación. La capacidad de los dos artistas llega al subconsciente del visitante para sumergirse en la imaginación de Lynch entendiéndola desde la perspectiva del pintor.
Asimismo, otro de los trabajos clave de la muestra es Afterlife (2024) de Smack. Este trío artístico formado por Ton Meijdam, Thom Snels y Béla Zsigmond retrata las creencias antiguas, los iconos de la cultura popular y la fascinación de la humanidad por la inmortalidad. Utiliza animación por ordenador, motores de videojuegos y herramientas de inteligencia artifical para crear vídeos y obras de arte generativas. Además, se representa la identidad online, la sociedad de consumo y el comportamiento de masas, que son temas recurrentes en los mundos alternativos del trío.
Para Rhodes, “estas no son historias cerradas: ”Por supuesto, en su momento el Bosco y sus seguidores nos presentaban historias muy moralistas, muy de su momento, pero también son puntos de empiece de conversación y eso es lo que se encuentra en la selección. La pequeña selección de obras invita a cuestionar, a seguir hablando, a tomarse el tiempo de reflexionar, que es importante en una exposición de este formato tan pequeño“. La exposición podrá visitarse en la sede madrileña de la Fundación Juan March entre el 27 de febrero y el 12 de abril, y es el resultado de la colaboración entre Rebekah Rhodes y Manuel Fontán del Junco, director de Museos y Exposiciones de la Fundación Juan March. Servirá para volver a poner el foco en un artista que, aunque dice mucho del pasado, ahora también dialoga sobre el futuro.
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