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Ruido y silencio

¡Hasta siempre, Boni!

El navarro Javier Hernández, Boni, voz y guitarra de Barricada durante más de 30 años / BONI - Archivo

Era un guerrero del rock; un gudari de pelos largos que un mal día perdió su voz para siempre, pero no su sonrisa. En ella llevaba escrito que el dolor siempre es más viejo que la propia muerte. Se llamaba Francisco Javier Hernández Larrea, pero era más conocido por su nombre de guerra: Boni. 

Su guitarra afilada se abrió paso desde Pamplona al mundo, acuchillando las orejas de los bien comidos y bien pensados; toda una pesadilla para la clase dominante que temblaba cada vez que el Boni se ponía a la carga. El Boni fue de aquellos que se atrevieron a incendiar una época marcada por la reconversión industrial, el pelotazo y el asedio policial. 

Porque los Barricada -Los Barrikas- forman parte del imaginario colectivo de todas aquellas personas -entre las que me incluyo- que saben que a esta vida hemos venido a denunciar lo injusto y a pelear por lo justo. Callejeros, de una autenticidad que no se vende, los Barricada vinieron a cubrir el vacío que dejó Leño tras su disolución. Su primer disco, grabado en un par de días, se tituló "Noche de Rock´n Roll" y fue su carta de presentación para un público que crecía en cada concierto. Poco después, el grupo Burning sacó un disco titulado "Noches de Rock´n Roll" y esta no sería la única coincidencia entre los dos grupos. 

Aquel primer disco de Barricada sonaba en los programas de radio más auténticos de la época. Hablamos de principios de los años ochenta, cuando Mariano García y su Disco Cross, así como Juan Pablo Orduñez y la Emisión Pirata, nos alegraban la vida en los barrios con el musicorro del loro a tope. No había Internet ni cacharritos y la difusión de una canción era asunto más que difícil para sus creadores. Por eso, tanto Mariano García, como el Pirata, como el Mariskal Romero, fueron tan importantes en la divulgación cultural de este país tan grosero con sus artistas; un país cuya educación moral ha permitido que el ricachón lo siga siendo, y que el desfavorecido también lo siga siendo por la gracia de Dios es Cristo. Amén.

De esta manera, tan artesanal como difícil, Barricada conseguiría entrar en la engañosa espiral del showbiz, enfrentándose a los corbatillas de una industria que llevaba el germen de su propia descomposición en su mala entraña. Los Barricada se pelearon con la RCA y con no sé cuantas compañías más. Hicieron lo propio, es decir, defender sus derechos. Por lo mismo fueron tachados de conflictivos. 

Con el tiempo, grabarían una canción que bien podría haberla firmado Johnny y Pepe Risi, de los Burning. Me refiero al tema "No sé qué hacer contigo", un éxito que llegó a todos los estratos sociales, desde el barrio de la Txantrea hasta el barrio de Salamanca, donde las niñas pijas lo tarareaban con calentura. Así fue. 

Pero no por ello los Barricada perdieron un ápice de autenticidad, tan sólo ampliaron su público sin perder los orígenes, es decir, que los Barrikas nunca dejaron de ser originales. Hace unos días nos dejó Boni, guitarra, voz y alma del grupo junto a Enrique Villarreal, "El Drogas", otro tipo genuino donde los haya.  Como consuelo, nos quedan sus canciones, temas que  nos devuelven a una época donde el rock y el kalimotxo se combinaban con pureza. Valga esta pieza como homenaje a uno de los grupos más auténticos de nuestra escena.

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Publicado el
15 de enero de 2021 - 22:22 h

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