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ENTREVISTA

César Strawberry: “Todos tenemos esa sensación de que hablar es peligroso”

César Strawberry pone sobre las tablas un monólogo titulado 'Libertad de ofensión' donde aborda su proceso judicial

Haciendo rutas por la sierra de Guadarrama, así ha estado ensayando su primer monólogo César Strawberry (Madrid, 1964). El artista salía a caminar y en voz alta repetía los principales ejes que forman Libertad de ofensión, monólogo que narra el “acoso de la nueva inquisición española” que, según el artista, ha sufrido durante los últimos cinco años.

Seis tuis satíricos le llevaron a ser juzgado por enaltecimiento del terrorismo. Cargos de los que quedó exonerado en febrero de 2020. Ahora Strawberry está terminando un libro y se sube a los escenarios nacionales –por primera vez sin una base de rap metal y sin ser acompañado por su banda Def Con Dos– para ejercer su derecho a la libertad de expresión. Sin tapujos, sin una persona experta en abogacía que le haya asesorado sobre la posible repercusión legal que pueda llegar a tener el texto. Así, sin autocensura, afirma, el escritor y músico madrileño visita la redacción de elDiario.es para adelantar parte del contenido de Libertad de ofensión, que comienza a rodar por diferentes escenarios a partir del estreno el 2 de octubre en la sala Potemkin de Salamanca.

Con Def Con Dos lleva desde 1989 “de lucha contra un mundo imbécil”, como ustedes mismos afirman. ¿Por qué ahora denuncia los hechos que ha vivido sobre las tablas de un teatro y no sobre una base instrumental?

Hace tiempo que venía dándole vueltas a explorar un formato en la onda monólogo en el que pudiera hablar de cosas que me inquietan, experiencias que he tenido, hay un abanico muy amplio. El formato canción me ha dado para mucho siempre, pero a raíz de una serie de ponencias que fui haciendo en estos años de persecución en distintas universidades, centros cívicos y asociaciones, vi que tenía un discurso que a la gente le gustaba. Las ponencias eran sobre la evolución de los derechos humanos en España. En concreto durante las dos legislaturas de Rajoy donde ha habido un recorte evidente.

Vi que podía contar una historia seria como es esta estrategia de recorte, en la que me he visto envuelto en primera persona, y contar también una experiencia humana y emocional que tampoco he contado mucho en general. Abrirme un poco al público más cercano que sigue a Def Con Dos de toda la vida. Contar una serie de anécdotas que pocos conocen sobre el origen de determinadas canciones que luego, de alguna manera, han sido premonitorias de lo que me ha pasado después, es decir, de todo esta persecución. En Def Con Dos hay un fenómeno que la gente dice que es“NostraDEFmus”.

En el tema de Def Con Dos, ‘Ciudadano terrorista’, publicado en 1994 en el disco Armas pal pueblo ustedes rimaron: “Ya tienes la negra, ya estás en la lista / No seas kamikaze, a ver qué es lo que haces”. ¿Está siendo César Strawberry un kamikaze subiéndose a las tablas para contar su historia?

Kamikaze para nada. Soy muy cauto. Siempre que hago algo trato de hacerlo con fundamento. Es decir, con un discurso, con una inquietud real, no por un antojo y en este caso no es nada kamikaze. Llevó preparándolo desde hace mucho. Es algo que también he podido testar en este tipo de ponencias que he hecho. Veo que tengo cierta capacidad para la comunicación en solitario que funciona. A lo mejor ahora es un desastre, pero hasta ahora me ha funcionado bastante bien. Creo que puedo ofrecer un espectáculo distinto, no es un monólogo de chistes al uso.

En 2016 aseguró en esta redacción que “se ha callado bastante”. Parece que ahora ha llegado el momento de que César Strawberry vuelva a ejercer su libertad de expresión sin límites. En el dossier de su nuevo show afirma que va a acercar al público su vivencia de “cinco largos años sometido a la implacable persecución de la nueva inquisición española”. ¿No le teme a la repercusión que pueda tener su texto?

Hay un fenómeno muy curioso que les ha funcionado muy bien a toda la estrategia de la derecha, que ha estado en el poder en las legislaturas de Mariano Rajoy, para restringir derechos y libertades. Uno de ellos ha sido, como han ejemplarizado conmigo y con muchos otros perseguidos, infundir miedo; infundir miedo a ejercer tus legítimos derechos. Eso nos conduce directamente a un fenómeno que es la autocensura. Hoy en día todos tenemos esa sensación de que hablar es peligroso, de que puede haber problemas por hablar, eso es algo nuevo, eso no existía antes. De eso también hablo en el monólogo.

¿Por qué no se ha apoyado en una persona experta en abogacía para realizar este proyecto?

Me he negado a pedir asesoría legal para el monólogo porque supondría autocensurarse. Esto es un espectáculo y la ley me respalda: la española y la europea. Otra cosa es que haya elementos absolutamente ideologizados en el sistema judicial que pretendan enturbiar la normal aplicación del Estado de derecho. Las libertades están, otra cosa es que una serie de jueces que están en las más altas instancias estén, como estamos viendo, en el bloqueo del poder judicial en estos días concretos, absolutamente mediatizados por una ideología. Eso es un problema que tenemos muy grave; ese es el problema, no las leyes.

“La autocensura es el principio del autoritarismo”, afirmó Gérard Briard, editor jefe de la revista satírica Charlie Hebdo. ¿Usted se ha pillado a sí mismo censurándose?

Pese a que yo haya sido absuelto y se me hayan restituido lo derechos vulnerados, el poso que queda, y no solo en mí, que he sufrido esta caza de brujas absolutamente ilegal, el que queda en la sociedad es el de mejor no complicarse. Porque la defensa legal es muy onerosa, cuesta mucha pasta. Tuve la suerte de hacer un crowdfunding con el respaldo masivo de todo mi público y mucha gente a la que incluso no le caía bien pero a la que le parecía que se habían vulnerado derechos fundamentales. No todo el mundo tiene esa proyección social que le permite hacer un crowdfunding y que te paguen la defensa legal. Meterte en estos pleitos le hunde la vida a mucha gente.

20 meses de prisión, 8 años de inhabilitación para cargo público y dos años de libertad vigilada, por seis tuits. Tras cinco años de ser acusado por enaltecimiento del terrorismo –tres años con un policía en la puerta de su estudio– ahora que ha sido exonerado, echando la vista atrás, ¿cómo ha afectado esto a su vida?

Ha sido una transformación ruda. He tenido que hacer frente a una situación muy dura. En eso soy muy radical: hay que adaptarse a esto y te adaptas. Eso me ha obligado a prescindir y a alejarme de muchas cosas. A nivel emocional, de mucha gente porque no la quería vincular a mi desgracia, digamos. He intentado salvar a gente de mi entorno para que no le salpicase, vamos a decir, mi propia mierda, todo lo que se estaba diciendo de mí.

¿Y cómo afectó a Def Con Dos?

Afectó en dos vertientes. Una de miedo y de tensión porque antes de un concierto la prensa local más facha empezaba a agitar la bandera de la horda a la quema de Def Con Dos. Se genera un debate al lugar al que vayas y entonces no paran de llamarte, tienes que hacer entrevistas, tienes que hacer frente. Más que ir de bolo vas como a dar discursos. Los días previos ya estás metido en una disciplina que requiere mucha concentración porque estando condenado tienes que, ahí sí, tener mucho cuidado con lo que dices.

Luego tiene otra vertiente que es la del efecto Streisand, la gente no es imbécil, la gente no se cree lo que dice la horda. Mayoritariamente vivimos en un país bastante tolerante, más tolerante de lo que quieren nuestros dirigentes. Lo que terminaba convirtiendo determinados conciertos en auténticas fiestas de la libertad de expresión. Venía mucha más gente de lo que estaba previsto e incluso generaba que salieran otros conciertos.

Afirmó que la Operación Araña fue “una maniobra política para difundir miedo a hablar” por lo que animaba a “hablar más alto que nunca”.

Lo que he hecho ha sido mantenerme firme en la defensa de mi derecho a la libertad de expresión y a la libertad creativa. Todo lo que ha ocurrido alrededor de mí, mientras yo defendía esto, ha sido la distorsión de un Estado de derecho. He estado defendiendo un Estado de derecho. El hecho de que mi caso haya llegado al Tribunal Constitucional y que haya sido absuelto por una mayoría de once magistrados contra uno, que siempre hay alguno que debe más favores que los demás, es una goleada absoluta. Es algo que no se produce ya tantas veces en el Constitucional. Lo que ha hecho eso es ensanchar el límite de la libertad de expresión en España que era lo que se venía cuestionando durante estos cinco años de persecución. He ganado yo y ha ganado toda la sociedad con mi lucha. No ha sido mi lucha, ha sido la lucha de muchísima gente. De toda la gente que me ha apoyado y la que no ha tenido la suerte de ser escuchada por nuestro alto tribunal. Como es el caso de Hasél, de Valtonyc o de Alfredo Remírez que son personas que han sido condenadas a cárcel y que cuando esos casos lleguen al Tribunal Europeo de Derechos Humanos los devolverán en forma de condena a España y les obligarán a absolverlos.

¿Qué puede decir a las personas que como usted lanzan mensajes críticos mediante sus letras?

Que tienen todo el derecho a hacerlo, que la propia Constitución nos respalda. Que el Convenio Europeo Derechos Humanos, al que España y la judicatura española deben obediencia, aunque se escaquean como pueden, avala el derecho a cantar lo que quieras, a decir lo que quieras, siempre dentro de lo que es el marco de la cultura.

Ha criticado las políticas del Partido Popular en cuanto a la libertad de expresión, ¿qué cree que tiene que hacer la izquierda?

Donde veo el mayor triunfo de esta estrategia, que creo que estaba perfectamente calculada entre 2011 y en 2018, cuando Rajoy tuvo que abandonar el poder, es esa ejemplificación de lo que puede pasar si hablas de más, que es una distorsión del Estado de derecho, clarísimamente. Va generando un resquemor en sectores de la izquierda, lógicamente, porque estas leyes se han utilizado como ariete para la persecución ideológica.

Entrevista completa a César Strawberry

Vídeo: Alejandro Navarro Bustamante y Nando Ochando

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