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El cine español entra en la cárcel para ofrecer un futuro a los presos: “Nos da la perspectiva de hacer otra cosa fuera”

Álvaro Cervantes, en el coloquio posterior a la proyección de 'Sorda' en el Centro Penitenciario Madrid IV

Laura García Higueras

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“Ya no solo es por la reinserción, ver algo de la calle nos viene muy bien”. José Manuel es uno de los 250 reclusos del Centro Penitenciario Madrid IV (Navalcarnero) que ha asistido este miércoles a la proyección de Sorda en el auditorio de la prisión. “En la cárcel tenemos siempre la misma rutina. Esta mañana me habría levantado, habría ido al gimnasio, habría estado trabajando, hacer cosas diferentes me encanta”, suma su compañero Fernando, que a las 9 de la mañana estaba también listo para ver la ópera prima de Eva Libertad, y posterior coloquio con su protagonista, Álvaro Cervantes.

La proyección del filme ha formado parte de la presentación del Programa de intervención audiovisual en entornos penitenciarios, desarrollado por la Academia de Cine junto a Instituciones Penitenciarias, que consta de una doble vía: la exhibición, tanto de cinefórums en distintas prisiones y la asistencia de reclusos a actividades organizadas en la sede de la propia Academia, así como la formación, a través de talleres creativos como captación profesional.

El primero de los cursos se impartirá a finales de junio en el Centro Penitenciario Picassent en Valencia, para formar como Auxiliar de Maquillaje y Peluquería durante tres semanas.

Los reclusos agradecen también la parte formativa, por permitirles imaginar u distinto y oficio una vez cumplan sus penas. “Nos da la perspectiva de hacer otra cosa en la calle”, comenta José Manuel. Porque además hay mucho cinéfilo entre los compañeros.

El actor Álvaro Cervantes, en el coloquio posterior a la proyección

En su caso, siendo de los que tiene días de permiso en los que sale del recinto, reconoce que intenta aprovechar siempre que sale para ir al cine. Una oportunidad con la que no cuentan muchos de sus compañeros, y por ello ha disfrutado en especial de la proyección, al haber podido compartir con todos ellos la experiencia. Precisamente él es también uno de los que trabaja en la revista trimestral que llevan a cabo dentro del centro penitenciario. “Nos despeja la mente”, aplaude sobre esta iniciativa. “Nos encanta el cine”, coincide Alejandro.

Aplausos entre intervenciones

De los 650 reclusos que hay en Madrid IV, 250 de ellos se han sumado a la proyección, en la que muchos se han tenido incluso que sentar en el suelo para poder ver Sorda porque no quedaban asientos libres. Al acabar, los internos han aplaudido con ímpetu, y se les han concedido unos minutos de descanso para que tomaran el aire en el patio, momento que ha coincidido con la llegada de Álvaro Cervantes al centro. Al ver al intérprete, que se alzó con el Goya a Mejor actor revelación por su papel en el filme, varios de los presos se han acercado para darle la enhorabuena y las gracias por el largometraje.

“Es un gusto ver siempre una sala llena”, ha reconocido después el actor, ya de vuelta en el auditorio. La elección de Sorda para la actividad ha sido llevada a cabo de forma conjunta entre el departamento de Desarrollo e Investigación de la Academia de Cine y el Centro penitenciario, y su recibimiento ha sido conmovedor.

La película cuenta la historia de una pareja conformada por una mujer sorda y un hombre oyente, que deciden tener un hijo. El filme se convirtió en la primera película española protagonizada por una actriz sorda, Miriam Garlo, y representa las vicisitudes a las que se enfrentan en su día a día las personas con esta discapacidad, desde sus posibilidades laborales a cómo enterarse de si están llamando al timbre de la puerta de tu casa.

El intérprete ha compartido el aprendizaje que igualmente supuso para él participar en el largometraje, para el que aprendió lengua de signos. “Me di cuenta de que los oyentes hablamos mucho, lo cual implica escuchar poco”, ha reconocido sobre una de las primeras reflexiones que le surgieron al leer el primer tratamiento de guion, un año antes de rodar el largometraje.

Los reclusos han escuchado atentos, y se han lanzado a preguntarle más detalles sobre el tema, desde cómo se gestionó durante las grabaciones el hecho de que la protagonista fuera sorda o si por haber encarnado a la pareja de una mujer sorda, Cervantes sentía que había captado algo de la inteligencia emocional y mejorado su capacidad para “entender más allá de las palabras”. “El mundo no está hecho para las personas sordas”, ha señalado el actor como una de las conclusiones más evidentes que extrajo de su trabajo en el filme.

El cine contra el aislamiento, también en 'Sorda'

La directora del centro penitenciario, Noelia Jiménez Martínez, ha intervenido en el acto para recalcar la capacidad del cine para “trascender” y convertirse en una herramienta de “reflexión, diálogo y crecimiento personal”, algo especialmente útil dentro de la prisión. Miguel Ángel Vicente Cuenca, actual Director General de Ejecución Penal y Reinserción Social dentro de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, ha incidido en la importancia de un programa como este para “romper la rutina” de la prisión y tanto la cultura como el acceso a la misma son un derecho.

La sala del Centro Penitenciario Madrid IV que ha acogido la actividad

El responsable ha aprovechado la propia temática de Sorda para establecer un paralelismo entre el aislamiento que sufre la protagonista –y que tan bien refleja la película– por el hecho de ser sorda y el que experimentan los reclusos, así como “el aislamiento que suponen los prejuicios” que recaen sobre ellos. “En prisión muchas veces nos enmudecemos”, ha señalado, además de alabar el poder del cine para recordar a los internos que su tiempo “sigue teniendo un valor” y que su “capacidad de conmoción sigue intacta”.

“Las películas se completan siempre con el público y cada público es distinto. Y en este caso, el cine es transformador y tiene todo el sentido que estas proyecciones se den en centros penitenciarios para generar referentes”, ha afirmado Cervantes, tras finalizar la actividad. El actor ha mostrado su pleno apoyo al programa de la Academia de Cine, como vía para que “la sociedad no se olvide de las personas que están privadas de su libertad cumpliendo sus penas”, al tiempo que “para las que están en el centro tengan un contacto con la sociedad a través de los temas y las historias que les llegan a través del cine, que están reflejando la evolución social”.

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