El cine español celebra el éxito de Cannes: “Somos una industria libre y salvaje”
Durante muchos años, demasiados, el cine español se acostumbró a que la norma general era no estar en el Festival de Cannes. El certamen más prestigioso del mundo, el que cambia la vida a las películas que están en sus secciones competitivas. Por supuesto estaba Pedro Almodóvar, pero faltaba un cambio generacional que hiciera que nuestras películas llegaran a competir de tú a tú con el resto de cinematografías. Cuando se preguntaba a los expertos, siempre decían que faltaba que el cine de autor tuviera peso y tamaño en España. Que se hiciera un cine con una mirada autoral, pero que tuviera el impulso de un presupuesto importante.
La unión de las políticas públicas de los últimos años y el empuje de una nueva generación de productores ha logrado que el cambio ocurra. El año pasado se atisbó ese cambio cuando dos filmes españoles (Sirat y Romería) entraron en la sección oficial. Es raro que haya más de un filme del mismo país, y sin embargo este año el cine español se ha superado. Tres películas competirán por la Palma de Oro: Amarga Navidad, de Pedro Almodóvar; La bola negra, de Javier Calvo y Javier Ambrossi; y El ser querido, de Rodrigo Sorogoyen. Es la primera vez que ocurre desde que se creó el premio en 1955.
Todos ellos mostraban pocos minutos después del anuncio su alegría. Una alegría que no era solo personal, sino que era colectiva por lo que esto representa para el cine español. Javier Calvo y Javier Ambrossi recibían a la prensa en la sede de su productora, Suma Content, donde vasos de champán dejaban claro que la noticia se había celebrado. Confesaban que hasta el día antes no les confirmaron que estarían, con su segunda película, en la Sección Oficial y que todavía no se lo creen del todo. “Llevo llorando todo el día”, decía Ambrossi.
Para el cineasta lo que ha ocurrido muestra que “algo pasa” con nuestro cine: “Lo bueno del cine de nuestro país es que cada uno venimos de un lugar diferente, que no pasamos por una industria que intenta homogeneizar. No pasamos por estudios que nos pongan cortapisas. Somos una industria libre y salvaje, para bien y para mal, y que tiene esas cosas únicas. El hecho de que pueda aparecer un Sirat, una Carla Simón, una Bola negra, y otro tipo de películas de perfil más pequeño, o más grande y dirigidas por gente de muchísimos backgrounds diferentes es emocionante”.
A su lado Javier Calvo intentaba, sin desvelar mucho de la trama, contar por qué es una película que habla del presente y eso pueda haber conectado con el comité de selección. “Es un tema importante en este momento… Es una película que habla de qué hacemos con nuestra historia. Qué hacemos con lo que hemos conseguido y con lo que se nos puede quitar en cualquier momento. Es un momento importante para hablar de esto”, apuntaba. “Yo creo que estamos bendecidos por Federico García Lorca. Se cumplen 90 años de su asesinato atroz en 2026”, completaba Ambrossi.
Los dos reconocían que se sufre en la espera, sobre todo por las expectativas creadas en el equipo, y que pensaban que aunque la película había gustado, era muy difícil entrar a competición con directores que son “sus padres” cinematográficos por la influencia que han tenido en ellos, y citan a Kore-Eda, Pawlikowski y, por supuesto, “el maestro Pedro Almodóvar”.
Un día de celebración para todos
Precisamente Almodóvar enviaba a la prensa un mensaje desde París, donde el Pompidou le dedica una retrospectiva. Almodóvar dejaba claro que lo que ha pasado esta edición es “absolutamente insólito” y creía que por eso este “es un día de celebración para el cine español”. “Son tres películas muy distintas de tres generaciones de directores: Rodrigo Sorogoyen, Los Javis y yo. Proponemos tres películas muy distintas y yo creo que es un momento de enhorabuena para el cine español, que demuestra también su buen estado”, señalaba.
Lo logran, además, en un “momento en que el cine de autor necesita visibilidad, y Cannes es el gran festival que celebra el cine de autor”. Por ello pedía que nadie se quede fuera de la celebración: “Debemos congratularnos todos de que en mayo estaremos tres películas compitiendo para esa Palma de Oro”.
Sorogoyen coincide en que lo que ha ocurrido con el cine español “es muy bueno” y que todos deberían estar de enhorabuena por este éxito. Es importante porque demuestra una calidad y demuestra un interés de los que tienen que elegir hacia el cine español. El año pasado ya hubo una gran representación que luego además se constató con la Concha de Oro de Alauda. Y esto constata de nuevo que estamos en un momento brutal“, subraya.
Eso sí, en su caso no han sufrido la agonía de saber si eran elegidos en el último minuto, porque a finales de enero ya les habían confirmado que estarían en Cannes. Algo que contrasta con lo que ocurrió con As bestas, que fue seleccionada en Cannes Premiere en el último momento cuando ya pensaban que no iba a pasar. “Pensamos que íbamos a sufrir eso otra vez, porque sufrimos muchísimo y fue una tortura total, pero cuando piensas que va a pasar una cosa, ocurre la contraria”, reconoció Sorogoyen.
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