Del taxi y el bar a estrellas de 'La roja': dentro del rodaje de la nueva película de Marcel Barrena tras ‘El 47’
A finales de septiembre de 2023, un vídeo se hizo viral. La selección española de cricket afrontaba un partido del europeo y escuchaba el himno. La imagen presentaba un equipo multicultural, lleno de gente que llevaba años en España, pero que había llegado de lugares como India o Pakistán, donde el cricket había sido parte de su vida. Los comentarios al vídeo y a las noticias que informaban en los periódicos deportivos mostraban el racismo que atraviesa a la sociedad española. Se cuestionaba que fueran españoles por su color de piel. Algo que, si pasa cuando juegan los Williams o Lamine Yamal, estrellas adoradas por millones de personas, imaginen cuando aquellos jugadores de cricket no eran conocidos por nadie.
Cuando el director Marcel Barrena vio aquel vídeo y, sobre todo, los comentarios de la caterva de racistas, tuvo claro que ahí dentro había un filme. Uno de los que le gusta hacer, esos que mezclan lo social con lo popular. La feel good movie con lo político. Un cine que cada vez costaba más ver en España, pero que con el éxito de su anterior filme, El 47, se demostró que los espectadores querían ver. “El cricket es como el estriptis en Full Monty”, cuenta Barrena a pocos minutos de rodar una escena en el Estadi Municipal Alumnes Obrers de Vilanova, donde se prepara para rodar un discurso motivacional del entrenador al equipo de cricket que interpreta Paco León.
Aquella idea que tuvo cuando vio el vídeo se ha convertido en La roja, un filme que recuerda en espíritu y cuando lo cuenta al Buscando a Eric de Ken Loach y a esas comedias sociales que tan bien hacen los británicos. Un filme para analizar qué es lo que realmente nos hace españoles, para radiografiar el racismo de todos, desde los que dejaron aquellos mensajes a los que se consideran tolerantes, y también para descubrir quiénes estaban detrás de esos rostros que lograron la hazaña histórica de una medalla de bronce en aquel Europeo de un deporte que en España nadie conoce.
Barrena está contento. Ha dormido poco, pero la escena del día anterior, una de las más complicadas de todo el rodaje, ha quedado perfecta. El ambiente entre el equipo respira buen rollo y todos ven el resultado en unos monitores. Paco León, Carolina Yuste y Óscar de la Fuente son los nombres conocidos del reparto, pero las estrellas, los héroes de la película, se llaman Atul Vijayakumar, Kunal Sharma, Bhupinder Singh, Sagar Trivedo y Umair Asif. Ellos son parte de la selección de ficción que ha creado el director y que ha localizado a través de castings en la calle gracias a la labor de Eva Leira y Yolanda Serrano, que convocaron pruebas en asociaciones de comunidades hindús y pakistanís para encontrarles.
El resultado es que han encontrado a su propia ‘roja’. Un equipo de estrellas desconocidas que comparten, en muchos casos, la historia vital de sus personajes. Todos llevan muchos años en España, algunos son de segunda generación y todos trabajan en los sitios donde les hemos permitido entrar: son taxistas, camareros, repartidores… y ahora actores de una película del director de El 47.
Ninguno de ellos se dedicaba profesionalmente al cine, aunque muchos se habían presentado a pequeños papeles que cuadraban con sus orígenes. Umair Asif es taxista, como su personaje. Bhupinder Singh trabaja en la hostelería. Sagar Trivedo tiene una página de Instagram para unir a la comunidad india en España. A través de ella publicó el anuncio de varios de los castings que les unieron a todos en esta película. Lo que demuestra también el casting es nuestro desconocimiento de la cultura india, constituida por múltiples lenguas. Los reducimos a una simple categoría uniforme sin escuchar todo lo que tienen que aportar.
Cuando tú conoces a esta gente, no puedes ser racista. Es que es imposible. Su cultura es tan vasta, sus idiomas son tan ricos, su integración es tan plena… es que hablan en catalán mejor que yo
Atul Vijayakumar, el protagonista, había realizado cursos de interpretación, pero hasta que vio el cartel de aquel casting en Barcelona no había tenido la oportunidad. Dos días antes de comenzar el rodaje trabajaba en un bar del Raval. “El capitán de los pobres”, le dicen sus colegas de equipo en la ficción entre carcajadas y vítores. Un caso parecido es el de Kunal Sharma, que había tirado la toalla para ser actor hasta que Marcel Barrena le ha dado el personaje de Ariyaman, que tiene muchas cosas en común con él, que es de una casta más alta, pero que también ha sufrido en sus carnes los problemas del racismo en España. Por ejemplo, como le ocurre a su personaje, buscando casa.
“Buscar pisos ya de por sí es difícil, pero cuando escuchan un nombre hindú se vuelve un poquito más complicado”, explica y da las gracias al actor Urko Olazabal, que considera su padrino en la profesión. Por eso confía en que la película vea que para ellos “hacer cosas cotidianas que para otra persona sería normal” a ellos les cuesta un poco más. “Muchas veces tenemos que aparentar más que ser nosotros mismos”, añade. Eso sí, todos jugaban de niños al cricket. “A un típico indio le gustan dos cosas: cricket y Bollywood. Y esa película era un millón de los dos. Era una tarta perfecta para cortar y comerse”, dice Sagar provocando las risas de sus compañeros.
Un ataque a la ignorancia
Aquel vídeo le hizo pensar en lo que representaba esa selección, con ese término tan apropiado por muchos, La roja, y cómo esos patriotas que sienten los colores de su selección, echan espumarajos por la boca porque en el fondo su mirada de su país es racista y sesgada. “Me parecía irónico que unas personas a las que mucha gente de su país no quiere, estuvieran ahí, luchando por llevar a ese país a los JJOO. Era un símbolo de lo que vivimos cada día”, dice Barrena.
La película quiere mostrar que España es multicultural, y que La roja tiene muchos colores, los que pueblan las calles, los que la extrema derecha señala en estos momentos. Por eso el filme mostrará esa diversidad también con su mezcla de lenguas. “Hay catalán, castellano, hindi, Malayalam, que es el idioma más antiguo del mundo, del que no sabemos nada y que hablan 75 millones de personas”, avanza el realizador, que ha contado con un asesor cultural para poder plasmar todo con respeto y fidelidad.
“Hay actores que entre ellos no se entienden porque hablan idiomas totalmente distintos dentro del mismo país. Nosotros solo vemos uniformemente una cultura que es la India. Ellos tienen 23 idiomas oficiales. Imagínate la riqueza que es eso y todo eso lo intentamos llevar a nuestra perspectiva”, avanza y da una pista de cómo se lo llevará a su terreno: “Tenemos un personaje que está basado en una persona real que es un pakistaní que no quiere jugar con la selección española porque es independentista catalán. Estamos intentando estructurar una peli con muchas cositas y ser muy respetuosos con todos, y también conmigo mismo”.
La película se ha rodado en localizaciones reales por donde ellos se mueven, y los actores están dando una lección. “Tienen la mente superabierta. Son supergraciosos, se ríen de todos los estereotipos, se mojan, hablan catalán o castellano. Culturalmente, yo los veo en otra dimensión. Y todas estas cosas las vamos metiendo”, avanza de un filme que tiene también una idea de lo que le gustaría lograr, y es “no dar más altavoces a la ignorancia”.
“Cuando tú conoces a esta gente, no puedes ser racista. Es que es imposible. Su cultura es tan vasta, sus idiomas son tan ricos, su integración es tan plena… es que hablan en catalán mejor que yo. Hay una cosa muy curiosa que. Es que el racismo es el ABCD de la ignorancia. Entonces, poner eso en una pantalla y empatizar, porque el cine creo que es el número uno de los instrumentos que tenemos de empatizar, yo creo que puede ayudar.”, zanja y pide que, además cambiemos “la mirada tan occidental centrista” del mundo que tenemos para empezar a mirar a los demás.
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