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ENTREVISTA Cantautora

Rozalén: “El feminismo avanza lentamente porque es una revolución de amor”

La cantautora Rozalén

Carmen López

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Es complicado hablar con María de los Ángeles Rozalén, más conocida por su primer apellido, estos días. Acaba de sacar su cuarto disco, El árbol y el bosque (Sony Music Spain, 2020) y el ritmo de la campaña de promoción es vertiginoso. Todo el mundo quiere conversar con esta cantautora manchega, que en apenas siete años se ha convertido en una de las figuras más populares del panorama musical en castellano. Han pasado muchas cosas desde su primer álbum de estudio Con derecho a… (Sony Music Spain, 2013) pero su personalidad mantiene su esencia original.

Así lo asegura a elDiario.es a través de las notas de voz con las que responde a la entrevista. La presentación del nuevo disco en directo está parada debido a la crisis de la COVID-19, pero en cuanto pueda volverá a subirse a los escenarios. Seguramente lo hará acompañada de Beatriz Romero, la intérprete en lengua de signos que traduce sus canciones en los conciertos. Su otro deseo a medio plazo es no perder la inspiración, un problema que hasta ahora no parece haberle afectado teniendo en cuenta su trayectoria.

Este es su cuarto álbum de estudio. ¿Ha cambiado como persona y como artista desde su primer trabajo?

En las dos facetas creo que o evolucionamos o morimos. Personalmente, he aprendido mucho en este tiempo, aunque lo básico sigue exactamente igual. Pero me parece que entiendo un poquito más de la vida y de este trabajo. Y en lo profesional, con este álbum estoy más segura que en el primero. Las canciones del primero no sabía si la gente las iba a escuchar, era todo más fresquito, más inocente. Ahora está todo mucho más editado, trabajado y estudiado. Y cada vez soy más disfrutona con todo.

Las letras de su nuevo disco son muy variadas pero, ¿hay algún mensaje global que quiera transmitir?

Sí que hay un hilo conductor en este disco y creo que es el autocuidado, el viaje interior, el mirarnos hacia nosotros mismos para saber dar tiempo de calidad a los demás. Así que, aunque haya temas de crítica social o alguno de amor y otros muy bailables, me di cuenta de que en todas las canciones estaba ese concepto de 'primero yo'. No desde el egoísmo sino todo lo contrario: para poder estar bien y dar amor a los demás.

¿Alguna de las canciones del álbum es especialmente significativa para usted?

Esto es como cuando a un padre le preguntan cuál de sus hijos es el preferido. Hay canciones que son más emocionales que tienen que ver con tu vida. Por ejemplo, Y busqué tiene un ambiente muy diferente y muy mágico. También están El día que yo me muera, porque me apetecía escribir sobre la muerte ya que está siempre presente y La línea, porque tenía desde hace años la necesidad de escribir sobre la inmigración y sobre las muertes en las fronteras. Son todas demasiado especiales y ahora, que el disco está recién lanzado, es muy difícil escoger una.

En cada disco incluye una versión. En esta ocasión es La maza de Silvio Rodríguez ¿Por qué la ha escogido?

Yo creo en las señales y mientras pensaba en qué canción quería hacer de todas las que canto de los grandes maestros de la canción de autor, me llegó La maza cantada por Mercedes Sosa por muchos lados. Y la gente me preguntaba que a ver cuándo la cantaría yo. Es de mis favoritas, claro. Encima tiene mucho que ver con el concepto del disco: el árbol y el bosque, el individuo y lo colectivo, la maza y la cantera. Aunque tiene mucha chicha esta canción, está relacionado. Creo que esta vez ha sido la canción la que me ha elegido.

También aparece Aves enjauladas, que escribió durante el confinamiento para ayudar a la ONG Entreculturas, aunque al principio dudó sobre si incluirla ¿Qué le hizo decidirse?

Yo estaba haciendo el disco antes de saber que íbamos a tener una pandemia y que iba a haber un confinamiento. Y esa canción salió la segunda semana de estar confinada y me parecía que era evidentemente oportunista, que sirviese para ese momento, aquí y ahora. Además, que fuera benéfica. Al final me convencieron para que la incluyese a modo de bonus track y me parece muy bien. Porque esto es parte de nuestra historia y los cantautores también contamos lo que nos pasa, lo que vivimos. Queda muy redondo terminar con esa lección que se supone que nos iba a hacer a todos mejores. Una buena manera de terminar este viaje interior.

El sector de la cultura es uno de los más afectados por esta crisis del coronavirus. ¿Cómo cree que va a salir de esta?

Sinceramente, no lo sé. En verano todos tuvimos un poquito de esperanza al ver que se hacían algunos conciertos al aire libre y que mucha gente se esforzaba por sacar adelante eventos culturales. Yo misma tuve el privilegio de dar algún concierto. Pero en este momento estoy un poco más agotada. Aún así, el ser humano siempre se reinventa, siempre nos adaptamos. Y en primavera del año que viene, si no ha cambiado el asunto, habrá que tomar medidas y adaptarse para hacer varios pases. No sé, algo hay que hacer porque es imposible vivir sin música.

¿Hay unión entre los trabajadores del sector? Muchos denuncian abusos laborales, ¿qué cree que habría que mejorar?

Me acuerdo que en el confinamiento sentí por primera vez que nos estábamos empezando a reunir, a hacer videollamadas y todo esto, muchos compañeros. Porque claro, hay muchas cosas que hay que solucionar sobre las condiciones de la cultura de este país más allá de la pandemia. Esto lo que ha hecho es desenmascarar lo que ya había y parece que es como el atraco final.

Entonces sí que creo que estamos más unidos que nunca porque nos hemos dado cuenta de que casi todo el mundo se une y que a nosotros, en la música, nos había costado un poquito más. Se piden muchas medidas y con razón.

Su canción La puerta violeta se convirtió en éxito a la par que el movimiento feminista implosionaba en España, con la histórica marcha del 8M y todo lo que trajo consigo. ¿Cree que hemos avanzado algo en este tema?

Avanzamos pasito a pasito, más si me comparas con mi madre o con mi abuela. Evidentemente queda muchísimo por hacer y eso quien lo niegue es que no sabe mirar o escuchar bien. Y, por supuesto, hay gente con ganas de dar muchos pasos hacia atrás. Pero eso es una reacción normal, extrema, cuando un movimiento ha sido muy potente. El feminismo avanza lentamente porque es una revolución de amor, pero queda muchísimo por hacer.

Nos encontramos en una situación bastante crispada en la sociedad. ¿Qué opina de la clase política de hoy en día?

A veces no sabes si estás escuchando lo que ocurre en el Congreso o estás viendo un programa de entretenimiento en la televisión. Creo que el nivel de discurso político es muy diferente al de otras épocas. Y, sinceramente, a mí me interesa muchísimo la política, está claro, pero me agotan ciertos discursos porque no aportan nada. No se está mirando el progresar y llegar a soluciones

Ha colaborado con numerosos artistas ¿Con quién más le gustaría hacerlo?

A veces me escribe algún compañero por WhatsApp y alucino, porque no solo es mi ídolo sino que también se ha convertido en amigo. Me falta muy poca gente con la que colaborar, la verdad es que no puedo pedir mucho más. Pero, por mirar alto, me encantan Residente de Calle 13 y Silvio Rodríguez. También Jorge Drexler, que somos colegas pero nunca he cantado con él y me gustaría. O Luz Casal o Manolo García, que es uno de mis artistas raíz y me moriría por hacer un dúo con él.

Es muy activa en las redes sociales, tiene muchos seguidores e interactúa con ellos ¿Cómo lleva la exposición al público? ¿Le resulta difícil lidiar con la fama?

Siempre quiero utilizar las redes sociales para bien, para que de verdad me acerquen a la gente y para dar una opinión desde el respeto siempre porque antes de cantautora soy persona, claro, aunque en mi caso va un poco unido. Me parece que son un arma muy poderosa para lanzar mensajes necesarios. Pero la exposición a veces la llevo regular porque no la sé gestionar. Pido ayuda porque, aunque estudié psicología, voy a una psicóloga cuando necesito ayuda.

También es verdad que últimamente, como sé que me afectan mucho las cosas, yo misma pongo mis barreras. Intento no leer determinados comentarios, me he puesto filtros, por ejemplo en Twitter, donde no me pueden llegar comentarios de odio gratuito. Vivo más tranquila aunque no del todo porque creo que jamás me acostumbraré a esto.

Muestra una actitud siempre optimista ¿Sigue manteniendo ese sentimiento teniendo en cuenta lo que está ocurriendo actualmente?

Es verdad que yo soy muy positiva, pero últimamente no lo soy tanto. Me esfuerzo siempre por sacar la parte positiva porque, cuando una lo medita bien, siempre la hay. Pero va a ser verdad que cuanto más mayor te haces, más cuenta te das de que hay muchas injusticias. Y que a veces quizás el hombre es lobo para el hombre y no bondadoso por naturaleza. Pero prefiero ser utópica toda mi vida y me quedo con que la gente es buena.

¿Cómo se ve en un futuro a medio plazo? ¿Algún deseo por cumplir?

Con esta nueva situación yo lo que quiero es subirme al escenario y cantar las nuevas canciones. Es lo que más deseo, poder trabajar. Yo no puedo pedir mucho más, porque he cumplido ya demasiadas metas, es más bien ‘virgencita que me quede como estoy’. Y que nunca me falte la inspiración, claro.

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