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Entrevista

Patrizia Escoín, cantante de Los Romeos: “En los 90 el mundo del rock era un campo de nabos y una machirulada”

Patrizia Escoín, cantante de Los Romeos, en el centro de la foto

Rafa Cervera

23 de abril de 2026 21:47 h

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La nostalgia manda. Y llegar a fin de mes, también. A los músicos de rock del siglo XX nadie les advirtió que en el futuro, tal vez, la vida se complicaría demasiado y que el prestigio no paga las facturas. Volver es un verbo esencial en el lenguaje de la música pop. Volver de cualquier manera, sin preocuparse demasiado del cómo y el cuándo también es una actitud habitual. Total, siempre va a haber un público interesado en revivir su juventud.

Ese no es el caso de Los Romeos, la banda de Castellón que, a principios de los noventa se hizo popular con música de una pureza incuestionable que también poseía un gran tirón. Hacían rock veloz con melodías pop. Eran demoledores y muy divertidos. También tenían una lideresa, Patrizia Escoín, que, pese a su juventud, rompió esquemas en aquel momento.

No había muchas cantantes de rock por aquel entonces, y menos aún, con tanta popularidad y exposición como la que tuvieron Los Romeos a lo largo de aquel 1990, cuando canciones como Mi vida rosa y Muérdeme se infiltraron en las listas de éxitos. “La verdad es que, en general, en el rock no había apenas mujeres”, explica Pat por teléfono. “Estaba Aurora Beltrán con los Tahúres Zurdos, estaba Mercedes Ferrer, que tocaba la guitarra, y era como ¡ah, toca la guitarra! Y Aurora también, ¡toca la guitarra! Yo también quiero tocar la guitarra. Para mí eran como diosas. Es muy diferente de cómo es ahora. Seguimos afianzados en el patriarcado en cualquier plano de nuestra vida, pero en aquel momento, el mundo del rock era un campo de nabos total, y una machirulada. Menos mal que hemos cambiado todos, incluida yo”.

Volvamos al principio de esta historia: Los Romeos, que se separaron en 1996, anunciaron a finales del año pasado que se reunían. El próximo día 24 comienza la gira que celebra el 35 aniversario del debut discográfico del grupo, Los Romeos. Las entradas para Madrid y València ya se han agotado. A Madrid volverán en otoño para un segundo concierto. No hay disco nuevo. Tampoco lo necesitan, sus viejas canciones suenan a todo menos a viejo. Han actualizado sus dos singles grabándolos con artistas invitados que no están en esto porque sí sino porque son fans.

“Carlos Galán (director de Subterfuge, el sello que patrocina este regreso y donde sacarán un recopilatorio) nos propuso regrabar un par de temas con colaboraciones. Las versiones originales suenan muy bien, así que si hacíamos una nueva versión tenía que haber un porqué. Paco Trinidad (el productor de sus dos primeros álbumes) hizo un trabajo genial, difícil de mejorar. Lo fantástico es colaborar con gente de ahora. Y cuando preguntó con quién haríamos Muérdeme, dijimos que con Samantha Hudson. Desde el principio no pensábamos en otra. Y ella dijo que sí”, explica de su colaboración con Hudson.

Cree que con Samantha Muérdeme mantiene la misma fuerza que tenía cuando salió la primera vez, “es la misma declaración de intenciones”. “Ella era la persona ideal para cantarla. Hace unos años colgó unas fotos estupendas suyas con una camiseta de Lula (la banda que Pat fundó tras la separación de Romeos), y vamos, yo dije, 'Dios, qué ilusión'. Mi vida rosa la hemos grabado con La La Love You, que en su día ya la versionaron. Han metido sintes, han metido un montón de voces. Yo siempre he respetado mucho nuestro legado y me daba mucho miedo estropearlo, porque no hay necesidad”, dice Escoín.

Yo siempre he respetado mucho nuestro legado y me daba mucho miedo estropearlo, porque no hay necesidad

Patrizia Escoín Cantante

Los Romeos aparecieron en escena a finales de los años ochenta. Lo hicieron en Castellón, una ciudad que, aunque el resto del país no se haya enterado todo lo bien que debiera, siempre fue buen caldo de cultivo para el rock, el pop y el punk. Su génesis coincide con los días finales de una de las grandes bandas de la ciudad. Después de varios años dando guerra, sin conseguir trascender el estatus de banda de culto, Morcillo el bellaco y los Rítmicos empezaba a acusar señales de cansancio. Pedro López, su bajista, salía entonces con Pat y comenzó a escribir canciones para ella.

Al final, los Rítmicos dejaron de ser la banda de acompañamiento de Morcillo para convertirse, con Pat al frente, en Los Romeos, una dinamo musical impensable sin la presencia de Juan Carlos Tomás (guitarra), José Ángel Leirós (guitarra) y Julián Nemesio (batería). Comenzaron a dar conciertos y grabaron una maqueta. El éxito llegó en 1990. Paco Trinidad produjo su debut y consiguió el milagro de hacer de él un disco atemporal: “No sabemos cómo lo hizo, pero es un disco perfecto de principio a fin. No sé si es porque lo registramos de una manera atípica, grabándolo canción a canción. Nos pilló a todo en estado de gracia. Fue perfecto”.

Unos de los ganchos del cuarteto era precisamente su cantante. Una mujer muy joven, 17 años, que cantaba con una autoridad y una determinación poco habituales entonces. No tenían miedo a los tabús y la letra de Muérdeme pulverizaba unos cuantos: “Muérdeme en el trasero /Donde a mí me gusta más / Siempre voy a ras del suelo / Que más da”. “Pedro y yo estábamos súper enamorados, éramos súper jóvenes y el sexo era top. Para nosotros lo más importante era el sexo, salir por la noche. Y entonces hizo Muérdeme. Era de él, pero yo, por ejemplo, quería que me mordieran en el culo”, recuerda.

Samantha Hudson y Patrizia Escoín cantan una nueva versión de 'Muérdeme'

“Cuando afirmo eso soy yo la que decido. Yo le digo a él que sí me puede morder en el trasero. Luego, cuando crecí, me molestaban esas letras. No veía tan claro que fueran empoderadoras porque las veía hechas desde un punto de vista masculino. Pero, aunque las escribiera un hombre, a mí me convertían en una persona poderosa. Por esa letra me han caído muchos palos. Cuando hablo de feminismo siempre hay algún machirulo que pregunta si yo no era la de 'muérdeme en el culo', y que eso ahora no se podría decir. ¿Cómo que no se podría decir? Pues lo vamos a volver a decir”, argumenta.

Después de aquel glorioso disco homónimo, Los Romeos grabaron dos álbumes más, Sangre caliente (1992) y Sin conexión (1996). La banda dejó de existir en 2006, cuando un infarto acabó con la vida de Pedro mientras dormía. Continuar sin él no tenía sentido alguno y la popularidad del grupo había ido diluyéndose. Sus componentes pasaron a dedicarse a otros proyectos. Pat montó Lula, y luego, con el batería Tommy Ramos, Los Amantes y, más tarde, Exfan. Durante estos veinte años, las ofertas para reunir a Los Romeos no han dejado de llegar. Nunca aceptaron. Hasta ahora. 

“No hemos tenido necesidad de volver. La relación entre nosotros nunca acabó mal, hemos seguido viéndonos. Pero yo no quería volver, por la ausencia de Pedro y porque me gusta seguir hacia adelante y nunca mirar atrás. No me apetecía volver a cantar las canciones de mi juventud. Y también he tenido mucho cuidado de no hacer nada cutre con Romeos. Nos han propuesto muchísimas cosas, pero nunca nos pareció que debíamos aceptarlas. Teníamos claro que no hacía falta. Todo estaba dicho, la música sonaba muy bien. Pero el momento es ahora. Pero el resto de la banda me dijeron: ”Si no lo hacemos ahora ya no lo vamos a hacer“. Ellos ya tienen 60, yo tengo 55. Y es así. Creo que con esto volveremos a darle un poco de notoriedad a las canciones que hizo Pedro”, zanja.

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