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'Orange Is the New Black' T7: las reclusas de Litchfield y la libertad envenenada

Nicky (Natasha Lyonne) y 'Red' (Kate Mulgrew).

A la mitad del metraje de Cadena perpetua, la cámara salía por fin de la prisión de Shawshank. Lo que venía a continuación podía entenderse casi como un cortometraje independiente de la trama, a través del cual el compungido espectador descubría qué ocurría con Brooks (James Whitmore) una vez este era puesto en libertad y podía reintegrarse en la sociedad. No le iba muy bien.

Tras toda una vida encerrado entre cuatro paredes, el antiguo bibliotecario de Shawshank era incapaz de rehacerla, de encontrarle un sentido fuera de los barrotes. La experiencia tan dura vivida en prisión lo había dejado marcado e incapaz de avanzar, y no podía dejar de pensar en sus compañeros. Los que se habían quedado atrás. Los que se habían convertido en su familia.

Orange Is the New Black llega a su fin este verano, y lo hace consciente del poso que el presidio ha dejado en sus protagonistas. Piper Chapman (Taylor Schilling) ha salido de la cárcel junto a Sophia Bursett (Laverne Cox) tras varios traslados, un motín y un redescubrimiento del amor entre los muros de Litchfield.

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Seis series de intriga para prevenir las siestas veraniegas

Álvaro Cervantes, en 'La Zona'

Es la historia de siempre. Después de comer, te pones una serie de la que has oído hablar muy bien. Y, en efecto, la ficción que se despliega ante tus ojos no está mal. Es entretenida, entiendes de dónde vienen esas alabanzas. Pero hace calor, estás digiriendo la comida, y cuando te quieres dar cuenta ya has caído en un profundo sueño.

Puede ocurrir en tu casa, en la habitación de hotel, o incluso en la playa. Y parece que no hay ninguna serie que pueda impedirlo, que ninguna conseguirá engancharte lo suficiente como para que puedas olvidarte de todo y puedas concentrarte en la historia que tienes delante.

Los thrillers, no obstante, tienen más posibilidades de esquivar los sudorosos estragos de las tardes de verano. Sus giros, sus personajes enigmáticos, los cliffhangers en los que a sus creadores les gusta incurrir, son un remedio perfecto contra la siesta involuntaria. Y estas seis series, que hoy te recomendamos para mantener tu cabeza ocupada en verano, más aún.

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'La voz más alta (The Loudest Voice)': auge y caída de un depredador sexual

Cartel promocional de 'La voz más alta'.

El inicio del movimiento #MeToo suele encuadrarse en torno a octubre de 2017 cuando, después de la publicación de un reportaje del New York Times que destapaba los abusos cometidos durante décadas por el productor Harvey Weinstein, la actriz Alyssa Milano animó vía Twitter a que otras mujeres compartieran experiencias similares a la suya. No obstante, la revuelta de las víctimas contra el machismo y el maltrato institucional puede rastrearse hasta mucho antes. En 2006, por ejemplo, Tarana Burke utilizó la misma expresión para mostrar su apoyo a mujeres negras que, como ella, habían sufrido acoso sexual.

El inicio oficial del #MeToo, como luego confirmó la misma Milano, cabe adscribirlo por tanto al esfuerzo de Burke, aunque durante la más de una década que transcurrió entre 2006 y 2017 estallara otro caso de resonancia similar y capaz de anteceder la caída de Harvey Weinstein y otros hombres poderosos de la industria de Hollywood. En julio de 2016, la presentadora de Fox News Gretchen Carlson acusó a su jefe Roger Ailes de acoso sexual, propiciando su renuncia al puesto de director ejecutivo de la cadena.

Esto lo cuenta La voz más alta (The Loudest Voice), miniserie coproducida por Showtime y Blumhouse Television que se ha esmerado en contratar un equipo a la altura de la importancia de lo narrado. La historia de Roger Ailes, fallecido hace dos años, extiende sus tentáculos hasta gran parte de la realidad sociopolítica que vivimos, y no sólo en lo referente a los movimientos #MeToo y Time’s Up.

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'Line of Duty' temporada 5: el cerco se estrecha

Cartel promocional de la quinta temporada de 'Line of Duty'.

En la ficción policíaca, la figura de los agentes de Asuntos Internos suele constituirse como una amenaza extra e imprevisible. El comportamiento del arrojado protagonista, obsesionado con el caso de turno —o con mantener en secreto un problemático pasado— rápidamente acoge las sospechas de sus superiores, y es enviada a la comisaría una partida de agentes circunspectos, sombríos y dispuestos a dejarle exhausto con preguntas inquisitivas.

Hace 7 años, Line of Duty se decidió a ponerle rostro a estos agentes. La Unidad Anticorrupción de Birmingham, presentada con las siglas AC-12, tenía como misión esclarecer los engaños e irregularidades que se dejaban entrever en el departamento de policía. Y todo daba comienzo cuando Steve Arnott, interpretado por Martin Compston, se unía al equipo.

Arnott era el detective más joven de la unidad, y su ambición de ascender chocó rápidamente con los deseos análogos de su compañera Kate Fleming (Vicky McClure). Una persona concienzuda, obsesionada con la profesionalidad y con que las emociones no interfirieran lo más mínimo en su trabajo, que a medida que fue conociendo a Arnott pudo dejar de lado la competitividad y permitir que le uniera a este algo parecido a una relación fraternal.

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'City on a Hill' y de cómo Kevin Bacon hizo posible el milagro de Boston

Aldis Hodge y Kevin Bacon protagonizan ‘City on a Hill’.

"We shall be a city upon a hill, the eyes of people are upon us", dijo John Winthrop, gobernador de Massachussets, en 1630. Con esta frase lapidaria anunciaba su intención de que Boston, capital de su gobierno, fuera todo un ejemplo de rectitud para sus compatriotas, y la ciudad acabara conformándose como una amalgama de las virtudes de la nación. La colina sobre la que se asentaba Boston era tanto física como metafórica, o eso le gustaba pensar a Winthrop.

En 1992, sin embargo, la ciudad se hallaba muy lejos de este modelo de perfección, inseparable del puritanismo que siglos antes promulgaban los seguidores de Winthrop pero no muy distinto del que pretendían mantener las autoridades. Estas se encontraban desbordadas ante los terribles índices de criminalidad y la corrupción anidaba dentro de ellas, mientras el racismo era una constante y tipos como Decourcy Ward, dadas las circunstancias, lo tenían doblemente difícil.

Ward está interpretado por Aldis Hodge en City on a Hill, la nueva serie de Showtime que recrea esta época y esta ciudad, y viene de Brooklyn decidido a cambiar las cosas. Acaba de ser nombrado fiscal del distrito y su intención es lidiar con el crimen sin dejarse seducir por sus tentaciones, al tiempo que es víctima instantánea de los prejuicios de los habitantes, tanto por parte de lo que tiene que combatir como de sus propios compañeros.

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'Hierro': cuando el escenario se convierte en un personaje más

En 'Hierro', la isla se convierte en un personaje más.

El género del murder mystery suele ser más estimulante cuanto mayor es su coqueteo con la claustrofobia y más se estrechan sus paredes en torno a un número concreto de sospechosos. El investigador, en dicho escenario, va interrogando exhaustivamente a cada uno de ellos y haciendo sus cábalas paralelamente a las del televidente o lector, que sabe (como él sabe) que el asesino está entre ellos.

A lo largo de las cerca de seis décadas en que se extendió su producción, Agatha Christie fue la reina de este tipo de historias. Ya fuera junto a Hércules Poirot o Miss Marple, el lector accedía en sus novelas a un cosmos limitado donde, según se desplegaba la trama, dejaba de importar todo lo que ocurría fuera de ese vagón de tren, ese barco, o esa mansión en medio de ninguna parte.

Christie sabía, como lo saben los responsables de Hierro, que cuanto más asfixiante fuera el caso mayor sería la implicación del receptor. El asesinato del joven Fran (Alex Zacharias) el día de su boda, sin embargo, no tiene lugar en una habitación cerrada que desconcierte a los policías. Tampoco en un tren lleno de gente que ya se la tenía jurada de antes.

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'Hierro': Candela Peña se enfrenta al aislamiento y la hostilidad para resolver un asesinato

Candela Peña y Darío Grandinetti protaonizan 'Hierro'.

En Chinatown, a Jack Gittes (Jack Nicholson) le rompían la nariz por meterla donde no le llamaban. En La isla mínima, las enigmáticas marismas del Guadalquivir enmarcaban las desventuras de dos policías incapaces de fundirse con su entorno, y de dejar de parecer forasteros observados con suspicacia por los lugareños. Unas reacciones similares a las que despierta la jueza Candela Montes (Candela Peña) a su llegada a la isla de El Hierro, donde acaba de producirse un asesinato.

El Hierro es la isla más remota del archipiélago canario, y su adscripción a la provincia de Santa Cruz de Tenerife no ha impedido que en ella se haya criado una población con sus propias reglas, tradiciones y códigos. Una población donde Díaz (Darío Grandinetti) ha sabido más o menos echar raíces para conseguir poner en pie un negocio no demasiado lícito pero que, tras el asesinato que empuja a Candela sobre sus pasos, empieza a tambalearse.

Hierro, serie desarrollada por los hermanos Jorge (director) y Pepe Coira (creador), da inicio como tantas otras formidables intrigas policíacas: con el hallazgo de un cadáver. En este caso, el de Fran (Alex Zacharias), que ese mismo día se iba a casar con Pilar (Kimberly Tell), la hija de Díaz. Algo que no sólo conduce al llanto desgarrador de una hija caprichosa y malcriada por su padre, sino a que el dudoso cariz de las actividades de este pasen a primer plano.

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'Animado presidente' T2, el Donald Trump más salvaje se enfrenta a Alexandria Ocasio-Cortez

El Trump más salvaje (y naranja) protagoniza la segunda temporada de 'Animado presidente'.

El primer episodio de Animado presidente se estrenó en Showtime el 11 de febrero de 2018. Poco más de un año antes, Donald Trump había sido elegido presidente de los EEUU, y la realidad que nos rodeaba había emprendido un rumbo inesperado y terrorífico, capaz de superar cualquier amago de ficción, o de intento de afrontar la excentricidad de aquel personaje con una risa distanciada.

Con alguien como Trump en el poder, cualquier posible carcajada era susceptible de congelarse, de revelarse insensata ante la gravedad de la situación y los peligros a los que arrojaba al mundo. Y, sin embargo, gente como Bill Maher, Trevor Noah o John Oliver (todos provenientes del late night estadounidense) intentaron defender esa carcajada. Mantenerla con vida porque entendían que, ahora, era más necesaria que nunca.

Stephen Colbert fue uno de ellos, y sus esfuerzos acabaron conduciendo a la producción de Animado presidente, cuya segunda temporada estrena Movistar Series. Antes de convertirse en una ambiciosa apuesta televisiva con artistas como Steve Conner o Mack Williams (responsable de la fantástica Archer) involucrados, la recreación humorística del gobierno de Donald Trump se había limitado a unos cuantos sketches emitidos en The Late Show with Stephen Colbert.

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'Riviera' temporada 2: intrigas y chantajes con sabor mediterráneo

Julia Stiles encabeza el reparto de 'Riviera'.

Cuando Georgina (Julia Stiles) se mudó a la Riviera francesa jamás llegó a pensar que su vida correría peligro. De hecho, este destino no le inspiraba otra cosa que satisfacción y la certeza de que ya no tendría que preocuparse por su bienestar económico, garantizado por su recién estrenado marido Constantine (Anthony LaPaglia). Pero Constantine murió. En el primer episodio de Riviera.

La explosión en el yate donde este millonario celebraba una de sus extravagantes fiestas supuso un punto y aparte para la vida de Georgina. Esta joven apasionada por el arte se encontraba sola e indefensa entre los miembros de la familia de su marido muerto; un clan, el de los Clio, que bajo sus engañosos modales ocultaban una intención muy clara de preservar el statu quo ahora que había muerto el patriarca.

Así, de la noche a la mañana, la protagonista tuvo que enfrentarse a las intrigas de ese clan con el que compartía alojamiento, y esas palabras de cortesía envenenada que tanto nos dan la vida a los fans de los culebrones sofisticados. Una agresividad llameante camuflada en unas exquisitas maneras que dejan entrever con claridad lo muchísimo que se odian quienes las muestran. Y en Riviera, para alegría y estímulo de la audiencia, se odian todos.

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'Instinto': las limitaciones del deseo

Mario Casas en un fotograma de Instinto.

"Claro que te quiero, Bill, pero hay una cosa muy importante que debemos hacer cuanto antes: follar", le decía Nicole Kidman a un confundido Tom Cruise al final de Eyes Wide Shut. Con su última película, Stanley Kubrick se marcaba una monumental reflexión sobre el ser humano y su conflictiva relación con el deseo, y clausuraba una década cinematográfica, la de los 90, que había conseguido convertir el erotismo en un reclamo para la taquilla.

De Instinto básico a La última seducción, pasando por Acoso, el sexo se vinculó con tramas siniestras, rodeadas de violencia, que acentuaban la perdición para el hombre (generalmente interpretado por un Michael Douglas en constante empalme) al tiempo que refrendaba su incombustible capacidad de atracción. En este último film de Barry Levinson, más que en cualquier otro, acababa relacionándose también con el poder y las dinámicas empresariales, e incluso con una peculiar psicosis tecnológica.

Si sorprenden los primeros minutos de Instinto es porque, probablemente, no se tenga constancia de la tremenda locura paranoico-erótica que supusieron los años 90. Su protagonista, Marco Mur (Mario Casas), es el joven líder de ALVA, una todopoderosa empresa tecnológica a punto de terminar de desarrollar un coche que utilice el viento como energía. Algunos de los planos dedicados a retratar el interior de la compañía, por tanto, parecen ciencia ficción. Pero solo son una máscara.

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