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Los municipios de la zona de Cofrentes alertan de la perdida de más de 1.000 empleos directos si se cierra la nuclear

Cofrentes, Jalance, Jarafuel, Ayora, Teresa de Cofrentes, Zarra, Cortes de Pallás, Requena y Almansa piden que la nuclear se mantenga abierta

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Central nuclear de Cofrentes

Los municipios más próximos a la única central nuclear valenciana, Jalance, Jarafuel, Ayora, Teresa de Cofrentes, Zarra, Cortes de Pallás, Requena y la propia Cofrentes, además de la manchega Almansa, han emitido un comunicado conjunto alertando ante los rumores del posible cierre de la central de sus consecuencias en el empleo de la zona. Así cifran enás de mil empleos directos y otros tantos indirectos.

Por primera vez desde el cisma que provocó en 2009 el fallido depósito de residuos nucleares, todos los ayuntamientos se han unido para pedir que se mantenga abierta la instalación. Precisamente en ese mismo año caducaba la licencia de 25 años que tenía la central que se puso en marcha en 1984, licencia que se consiguió renovar por 10 años en febrero de 2011, apenas un mes antes de que se produjera el accidente de Fukushima, cuyo reactor tiene similitudes tecnológicas con el de Cofrentes.

Pero ahora vuelve a estar en el centro del debate, puesto que en febrero de 2021, dentro de poco más de dos años, se debe tomar una nueva decisión.

Presión institucional

Ante la posibilidad de que se plantee no renovar el permiso, o que incluso Iberdrola renuncie a solicitarlo, a pesar de que la central es rentable económicamente a día de hoy para la compañía, la reacción de los ayuntamientos afectados no se ha hecho esperar.

En el comunicado conjunto las poblaciones muestran su preocupación así porque el cierre supondría "un impacto devastador en las poblaciones cercanas. Se perderían más de mil empleos directos y otros mil indirectos, con lo que más de 2.000 familias que dependen de la central, se verían seriamente afectadas, lo cual supone un impacto dramático sobre el 20% de la población de esta comarca del interior de la Comunidad Valenciana".

Consideran que la instalación es "el motor socio económico del valle de Ayora-Cofrentes, extendiéndose su influencia económica a las poblaciones de Almansa y Requena; además, contribuye con impuestos locales y autonómicos a la generación de riqueza en una zona que no dispone de otros importantes núcleos empresariales".

Por si acaso la reacción fuera negativa, los ayuntamientos aseguran que “cuando se tenga que producir el cierre del parque nuclear por la obsolescencia del mismo, este debe ser ordenado y también justo para los municipios de influencia de las centrales, es decir, con criterios homogéneos para todas ellas y respetando el orden de antigüedad. Un cierre repentino y no planificado en el tiempo, imposibilitaría una transición equitativa en los entornos de las centrales, por lo que es imprescindible que se haya llevado a cabo un plan real y efectivo de dinamización empresarial en las zonas de influencia”.

Y aseguran que antes que Cofrentes habría que cerrar otras centrales con mayor antigüedad con un plan de dinamización empresarial en las zonas de influencia.

El cierre de la nuclear es un mantra que se repite en la zona desde hace años. El fantasma de la despoblación y la inmigración sin un plan que asegure un futuro a los habitantes de la zona planea sobre cada decisión al respecto. El siguiente paso corresponde a Iberdrola, que debe posicionarse sobre si solicitara una nueva prórroga, y al Gobierno de España, para concedérsela o denegársela.

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