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Los olvidados del sistema existimos y queremos reconocimiento

Las personas afectadas por la falta de vivienda tienen experiencia, opinión, y propuestas políticas y prácticas para resolver su situación. Los políticos no pueden seguir pasando de largo.

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Es necesario garantizar el acceso a la vivienda y visibilizar la situación de las personas afectadas

Es necesario garantizar el acceso a la vivienda y visibilizar la situación de las personas afectadas José Alfonso, rojo y negro.info

Acabamos de tener unas nuevas elecciones. Una vez más, durante la campaña, nuestros políticos se han peleado por ver quién de ellos va a gobernar, lanzando todo tipo de promesas que generalmente luego no se cumplen. Más que tratar de convencernos, lo que tendrían que hacer es responsabilizarse con el pueblo, ya que su obligación es crear políticas pensando en él. Sin embargo, para las personas que por estar en una situación más difícil, realmente necesitamos de nuestros gobernantes, la política en general no funciona.

Si tuviera que destacar un aspecto prioritario a mejorar, sería el de la política de vivienda. Porque las leyes españolas, hoy en día, desprotegen a muchas familias, dejando sin hogar a muchísimas personas, gran parte de ellas invisibilizadas.

Muchas veces se ha pedido que nos digan el número de viviendas vacías que hay. Sin embargo no dan respuesta. Es una información que no quieren dar, al igual que otras. Pero no sólo desconocemos este dato, sino también el de cuántas familias quedan en el olvido por no poder completar su solicitud de vivienda, ni siquiera en el cupo de especial necesidad. Muchas familias, estando en una situación muy difícil, descubrimos cómo el proceso de solicitar una vivienda pública está hecho de tal manera que, cuanta más necesidad tienes de ella, más obstáculos encuentras para poder cumplir con todos los requisitos que te ponen. En determinadas situaciones es prácticamente imposible.

Mientras tanto la necesidad de vivienda, para muchas personas, es una urgencia con carácter casi inmediato. Se trata de un derecho tan básico y tan importante en la vida de todas las personas que debería ser algo prioritario de lo que se responsabilizaran nuestras gobernantes y mandatarios. Necesitamos ya una política de vivienda funcional que dé solución a tantas y tantas familias que nos encontramos en desamparo al no tener un hogar, completamente excluidas de la intimidad, la seguridad y la vida en familia que facilita una vivienda digna. La situación de estas familias no debe continuar invisibilizada.

Sin embargo, en los últimos meses, en vez de desarrollar una ley efectiva para que no haya, de una vez por todas, nadie sin hogar, se están desarrollando leyes que endurecen las medidas contra la ocupación, la única salida que encuentran muchas personas en la situación actual.

Hay que garantizar el acceso a la vivienda y dejar de perseguir las alternativas que encontramos quienes estamos en situación más difícil.

Pero para que una política de vivienda sea realidad en todos los aspectos y en todos los ámbitos, no basta con eso. Hay hay que garantizar que las condiciones de acceso sean adecuadas. Hay cuatro que son especialmente importantes:

  • Tiene que ser accesible en función de los ingresos de los que se disponga, incluyendo gastos de comunidad, luz, agua, etc.
  • Tiene que ser una opción a largo plazo, al menos 10 años, para que, mientras, puedas tener tiempo de cambiar de verdad tu situación. Si te dan sólo dos años, como se plantea en las viviendas de emergencia, te los pasas buscando a ver dónde te vas a meter cuando pase este tiempo: no te da tiempo a otra cosa, con las dificultades que hay hoy en día.
  • Tiene que haber condiciones que aseguren el respeto de todas las familias. No se deben formar guettos con sólo un tipo de familias, pero tampoco permitir la discriminación y el racismo entre diferentes culturas.
  • Para ello, las instituciones responsables de la vivienda pública deberían contar con mediadores a las diferentes culturas presentes en los barrios, que sean reconocidos por las familias como tales, en vez de educadores que vienen a controlar e imponer un determinado modelo de comportamiento.
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