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La Eurocámara se dispone a ratificar el tratado de libre comercio con Japón sin haberse debatido en los parlamentos nacionales

La UE ha optado por la vía rápida con el JEFTA y, a diferencia del CETA y el TTIP, no ha requerido visto bueno de cada país porque en el texto no se incluían los arbitrajes

El PSOE, que se abstuvo con el CETA en el Congreso de los Diputados, anuncia que votará a favor este miércoles en Estrasburgo ante la "amenaza proteccionista de Trump"

El texto contará con el voto afirmativo del bloque PP, S&D y ALDE; y el contrario de verdes y la izquierda del GUE

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La UE y Japón firmarán mañana en Tokio su Acuerdo de Asociación Económica

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, y el presidente de la Comision Europea, Jean-Claude Juncker, se saludan antes del comienzo de de una cumbre bilateral, en julio de 2017. EFE

Hay quien llama a los funcionaros de la UE eurócratas. Pero lo cierto es que los técnicos comunitarios son brillantes para conseguir lo que persiguen. Las tramitaciones de los tratados comerciales con EEUU y Canadá –el TTIP y el CETA– han estado plagadas de ruido, manifestaciones en las calles, movilizaciones y dolores de cabeza en algunos países, incluso en los regionales belgas. 

La tramitación del JEFTA –que se lleva negociando desde 2013–, sin embargo, está pensada para ir por la vía rápida. ¿Por qué? Porque se ha optado por un documento que, a juicio de la UE, recoge competencias exclusivas de la UE. Es decir, que no afecta a competencias nacionales, por lo que no requiere de aprobación en los países. 

¿Y cómo se ha conseguido eso? Porque se calificado el tratado de "no mixto", es decir, porque se ha separado el acuerdo comercial en sí, que es lo que se ratifica este miércoles en el Parlamento Europeo, del establecimiento de tribunales de arbitraje. Sin eso en el texto, los tribunales de arbitraje, la UE decide que no se mete en las leyes nacionales y que por tanto no es un acuerdo mixto y basta con el visto bueno de los Estados miembros en el Consejo Europeo y la posterior ratificación de la Eurocámara. Así, los parlamentos nacionales no van a poder opinar, enmendar ni votar este tratado.

Una vez que los acuerdos comerciales sean considerados de competencia "exclusiva" de la UE, pueden ser aprobados por una mayoría calificada, lo que significa solo 16 de los 28 estados, siempre que representen el 65% de la población de la UE.

"Nosotros estamos a favor de este acuerdo porque es fundamental desde el punto de vista geostratégico y de los puntos de vista de los intereses de España", explica la eurodiputada socialista Inmaculada Rodríguez Piñero: "Desde que Trump alcanzó la presidencia, el orden internacional basado en reglas se está tambaleando, y es importante establecer una política que refuerce el comercio basado en reglas, inclusivo y con principios y valores de la UE. Vivimos en un mundo en el que sin influencia económica no se tiene influencia política, y tanto el acuerdo con Canadá como Japón, refuerza la posición de la UE con países clave en el ámbito global".

"Tras los problemas del TTIP y el CETA, lo que la UE ha hecho es un escándalo", afirma el responsable de Internacional de Podemos, Pablo Bustinduy: "Han decidido considerar que estos tratados no afectan a las competencias legislativas de los Estados y que no tengan que pasar por la ratificación. Se saltan todas las etapas en las que han encallado los tratados anteriores". 

"Los eurodiputados somos lo que tenemos que representar los intereses de los ciudadanos europeos", tercia Rodríguez Piñero: "¿Tienen que estar los parlamentos nacionales involucrados en el seguimiento? Sí, estaría bien. Es bueno debatir en los parlamentos nacionales y dar información de lo que se está negociando en Europa. Todo tiene implicación directa".

¿Por qué el PSOE se abstuvo en el Congreso de los Diputados con el CETA alegando incluso que podía ser inconstitucional y da ahora su voto favorable al JEFTA? "H a cambiado el momento político,  cuando se tomó la decisión del CETA [verano de 2017], no había aparecido el Trump que ahora conocemos [juró el cargo en enero de 2017]. El riesgo de Trump hace que lo más importante sea tejer alianzas fuertes con aquellos socios que nos pueden  ayudar con los mismos principios, valores y criterios", explica la eurodiputada socialista.

Rodríguez Piñero reconoce ausencias en el tratado: "Falta compromiso de Japón en dos convenciones de la OIT,  porque su régimen judicial de trabajo forzoso no es el que nosotros tenemos, pero hay un compromiso de corregirlo". Pero defiende el sí: "Desde que entre en vigor, en febrero, el 96% de los aranceles serán retirados, lo que facilitará el comercio de nuestras empresas. Hemos recibido muestras de apoyo del sector agropecuario, muy interesado en el acuerdo. ¿Preferimos seguir con Japón como estamos o firmamos un acuerdo que nos permite avanzar? ¿Seguimos sin tener mayor penetración en el sureste asiático o queremos apostar por esa capacidad de crecer y competir en mejores condiciones?"

"El acuerdo es el más importante en volumen nunca firmado por la Unión Europea",  explica el eurodiputado de Catalunya en Comú, Ernest Urtasun, "Japón y la UE suman un PIB de más de 20 billones de dólares, y el acuerdo crearía un bloque comercial equivalente en volumen al NAFTA, el acuerdo de libre comercio de Norteamérica".

"La Comisión Europea vuelve a insistir en un acuerdo comercial al estilo del TTIP y del CETA pese al rechazo social que provoca por la amenaza que supone para los servicios públicos, el medio ambiente y, en este caso, para sectores clave de la industria europea como pueden ser el automóvil y la pesca", afirma la eurodiputada de IU Marina Albiol: "Como los anteriores, el JEFTA se ha negociado en secreto, sin consultar a los actores sociales y en casi exclusivo contacto con los lobbies empresariales. El PSOE de Pedro Sánchez tiene ante sí una nueva oportunidad para poner en práctica políticas de izquierdas. Es imposible defender desde el Gobierno los servicios públicos y luego aceptar en Europa acuerdos neoliberales de libre comercio destinados a acabar con esos servicios públicos".

Urtasun, por su parte, señala algunos aspectos que le preocupan del tratado: "Igual que en el CETA, si un servicio es previamente privatizado y el acceso al mercado liberalizado, será muy difícil retomar el control público del mismo. En materia de servicios públicos, la UE ha utilizado la llamada Public Utility Clause para la exclusión de los servicios públicos del acuerdo. Sin embargo, muchos expertos aseguran que ésta no da suficientes garantías por la limitación de la definición de servicio público y que se refiere básicamente a monopolios públicos o a servicios con "derechos exclusivos".

"La UE ha perdido peso en el PIB mundial", argumenta Rodríguez Piñero, "hemos pasado de segunda potencia comercial a tercera, superados por China. La UE necesita una mayor penetración con el sureste asiático, que es lo más dinámico del mundo.  Hay que buscar aliados para el modelo de crecimiento sostenible, algo que está claramente recogido en el acuerdo".

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