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Bruselas cuestiona por primera vez la “estructura del mercado eléctrico”

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el pasado martes en el Parlamento Europeo.

Andrés Gil

Corresponsal en Bruselas —

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“El gas es el más caro y define todo el precio. Este sistema de mercado ya no funciona. Tenemos que reformarlo”, ha dicho la presidenta de la Comisión Europea. Hay un nuevo sentido común en Bruselas en relación al mercado eléctrico. Por primera vez desde que España promoviera hace un año la idea de la reforma de un mercado que lleva a que la energía más cara marque el precio de la factura eléctrica en un momento del gas disparado, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha hecho un alegato público, ante el Parlamento Europeo, a favor de una reforma que ni siquiera había defendido la comisaria de Energía, Kadri Simson, o el propio informe de ACER, los reguladores europeos, que prefieren defender las bondades del statu quo, por mucho que el statu quo sea cada vez más difícil de sostener en el tiempo por los precios de la factura de la luz.

“Los precios de la electricidad, los precios de la energía se están disparando y estamos haciendo mucho al respecto”, ha argumentado Ursula von der Leyen en el turno de cierre del debate sobre las conclusiones de la última cumbre europea: “Hemos publicado una caja de herramientas que muchos de nuestros Estados miembros están utilizando para gravar los beneficios caídos del cielo y ayudar a los hogares y empresas vulnerables. Pero también sabemos que esto supone un alivio a corto plazo que realmente no cambiará nada la estructura del mercado”.

“¿Y cuál es el problema de la estructura del mercado?”, se ha preguntado Von der Leyen: “Que tenemos un mercado de la electricidad diseñado de una manera que era necesaria hace 20 años cuando comenzamos a introducir las energías renovables. Así, son las renovables las que entran primero porque en ese momento eran mucho más caras, y luego venía el resto de la energía, como el petróleo, el gas, la nuclear o el carbón. Y el que entra el último, el más caro, es el que define el precio”.

“Hoy en día, el mercado es completamente diferente”, ha proseguido Von der Leyen: “Son las energías renovables las más rentables y las más baratas. Y entran primero y, luego, al final, entra el gas. El gas es el más caro, pero define todo el precio. Este sistema de mercado ya no funciona. Tenemos que reformarlo, tenemos que adaptarlo a las nuevas realidades del dominio de las renovables. Esta es la tarea que la Comisión ha asumido ahora. Esto no es trivial, es una gran reforma. Llevará su tiempo. Tiene que estar bien pensada. Pero tenemos que dar un paso adelante para adaptar nuestro mercado eléctrico a las condiciones actuales”.

A la espera de la excepción ibérica

Madrid y Lisboa están a la espera del último visto bueno de Bruselas para hacer realidad aquel primer acuerdo político del Consejo Europeo del 25 de marzo, en Bruselas, tras una intensa cumbre de líderes de la UE que pactaron reconocer a España y Portugal una excepcionalidad ibérica por su mínima interconexión eléctrica con el resto de países –un 2,8%–.

A partir de ahí, un mes después, la vicepresidenta de Competencia europea, Margrehte Vestager, cerró otro acuerdo político, más concreto, sobre los detalles técnicos.

Pero, desde entonces, se fueron sucediendo los días sin que España y Portugal enviaran la propuesta formal para su evaluación por parte de Bruselas. Después de que la propia Comisión Europea la reclamara, Madrid y Lisboa la enviaron a principios de mayo. Y, según anunció el 9 de mayo el primer ministro portugués, António Costa, la Comisión Europea dio su visto bueno preliminar, a falta del definitivo que aún no han llegado si bien ambos gobiernos lo esperan para los próximos días toda vez que la propuesta definitiva de España y Portugal llegó a Bruselas el 23 de mayo.

“Si bien no se han tomado decisiones formales aún, la Comisión se ha mantenido en estrecho contacto con las autoridades españolas y portuguesas sobre el diseño de la medida”, explica un portavoz a elDiario.es: “España y Portugal ya han notificado formalmente el mecanismo temporal de emergencia para mitigar el impacto de los precios de los combustibles fósiles en el precio mayorista de la electricidad en el Mercado Ibérico de Electricidad. El objetivo de la legislación es permitir que España y Portugal tomen medidas proporcionadas y temporales para abordar los niveles de precios de la electricidad excepcionalmente altos, manteniendo los incentivos para la transición energética sostenible y preservando la integridad y los beneficios del mercado único, sin restricciones a los flujos transfronterizos. La Comisión se compromete a finalizar su evaluación rápidamente”.

Bruselas añade: “El principal objetivo de la Comisión es llegar a decisiones jurídicamente sólidas, evaluando urgentemente la compatibilidad de las medidas temporales de emergencia en el mercado de la electricidad mediante un procedimiento acelerado, asegurando al mismo tiempo, tal y como solicita el Consejo Europeo, que las medidas reduzcan los precios al contado del mercado de la electricidad para empresas y consumidores, y no afecten las condiciones comerciales en forma contraria al interés común. La Comisión toma nota de las circunstancias muy excepcionales que justifican la adopción del mecanismo, incluido su diseño específico y el tiempo limitado de aplicación”.

La propuesta inicial de España y Portugal pasaba por fijar un precio de 30 euros por megavatio hora (MWh) a la generación con gas natural, pero finalmente acordaron con Bruselas elevar ese tope para los ciclos combinados hasta los 50 euros/MWh, que se aplicará durante un periodo de un año, empezando por una cifra más baja, de 40 euros/MWh. Para lograr ese acuerdo político, también se tuvo que desechar la idea de que ese precio fuera distinto para las exportaciones de energía a Francia.

La diferencia entre el precio real del gas y el tope fijado se cargará a los consumidores, pero el resultado será un importante ahorro neto en la factura.

Según la vicepresidenta Teresa Ribera, la medida se traducirá en un bajada del 30% de los consumidores acogidos al PVPC, al que están acogidos en torno al 40% de los hogares y a los que el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, calificó de “tontos” porque están pagando más, aunque las tarifas del mercado libre (más estables, pero más elevadas hasta esta crisis energética) ya están experimentando fuertes subidas, según la asociación de consumidores Facua.

Esta última empresa es la que más abiertamente se ha opuesto a la medida, que ha sido muy bien recibida por la gran industria, que cubre el 70% de su consumo eléctrico en el pool.

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