Cómo evitar los errores más comunes a la hora de las compras y así lograr una vuelta al cole más barata
La vuelta al cole en este curso escolar que arranca en pocos días se presenta como una de las más costosas de los últimos años. El desembolso medio por alumno podría superar la barrera de los 500 euros. Ante esta situación y según muchos expertos, uno de los errores financieros habituales es tratar el mes de septiembre como un gasto imprevisto y aislado en lugar de integrarlo en el presupuesto anual. Planificar con antelación los gastos de la vuelta al cole distribuyendo aportaciones en meses previos evita errores de financiación de última hora, lo que alivia la temida cuesta postvacacional.
Otro fallo frecuente es lanzarse a las tiendas sin antes revisar los armarios y cajones del propio hogar. Comprar cuadernos, pinturas o tijeras totalmente nuevos sin hacer un inventario previo del material en buen estado genera gastos innecesarios. Asimismo, a veces se desperdicia la gran oportunidad de que los hermanos más pequeños hereden uniformes, libros o estuches de los mayores. Esta vieja pero efectiva costumbre de heredar prendas y materiales escolares en buenas condiciones supone un ahorro directo y automático para el presupuesto familiar.
Llevar a los niños de compras para equipar la vuelta a las aulas suele ser, según muchos expertos en consumo, una trampa costosa. Los más pequeños son sumamente influenciables por la publicidad y se encaprichan fácilmente de artículos llamativos. Al acudir a los establecimientos sin ellos, los padres evitan estas compras compulsivas e innecesarias. En ocasiones también es más sencillo ceñirse a las marcas blancas, que resultan excelentes aliadas de la economía doméstica al ofrecer la misma utilidad que marcas más famosas.
El error de comprar en el primer establecimiento que se visita también priva a las familias de un ahorro sustancial. Comparar tarifas en internet y librerías físicas permite reducir el gasto en libros de texto hasta en un 25%. Igualmente, la falta de previsión a la hora de reservar los manuales con antelación impide aprovechar las promociones y descuentos por reserva anticipada que ofrecen los comercios online y las grandes superficies. Navegar por la red y realizar búsquedas virtuales facilita la comparación de los costes desde la comodidad de casa.
En la adquisición de uniformes se cometen errores como adquirir todas las prendas en el colegio. Comprar la ropa directamente en el centro educativo en lugar de tiendas externas puede encarecer la factura más de 40 euros. Para ahorrar, se deben adquirir en el colegio las prendas con logotipo y comprar los pantalones o polos básicos en tiendas genéricas. Además, no prever el crecimiento de los niños al comprar la ropa ajustada obliga a realizar nuevos desembolsos a mitad de curso por no elegir tallas con margen.
El empeño por estrenar absolutamente todo representa otra fuga de dinero totalmente evitable. Plataformas de economía circular registran cifras récord y permiten ahorrar hasta la mitad del presupuesto en libros y ropa . No recurrir a la segunda mano o al intercambio de material escolar entre particulares puede privar a los hogares de recuperar hasta 200 euros por alumno. Del mismo modo, ignorar los programas de préstamo voluntario y de libros gratuitos que promueven los colegios y comunidades autónomas supone renunciar a un alivio económico directo.
Desgravar gastos
No contemplar el formato digital para los libros de texto es otra oportunidad de ahorro que suele pasarse por alto. Una cesta escolar con libros de texto digitales cuesta menos que una con manuales tradicionales en papel, lo que puede recortar la factura por estudiante. Otro error común es comprar las lecturas obligatorias del curso en lugar de acudir a las bibliotecas públicas o de las asociaciones de familias para conseguirlas en préstamo temporal y gratuito.
Finalmente, caer en la tentación de comprar packs de material innecesario solo porque están de oferta es un error de consumo. Asimismo, muchas familias pierden dinero al no guardar las facturas de libros o uniformes, perdiendo el derecho a desgravar estos gastos en la siguiente declaración de la renta. Tampoco se suele investigar la existencia de becas autonómicas o municipales destinadas a transporte, comedor o material escolar. Consumir con sentido común, comparar y planificar son las herramientas definitivas para una vuelta al cole más barata.
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