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EXTREMADURA

Opinión

El terrorismo machista

“¿Qué ocurriría si en vez de ser mujeres asesinadas fuesen políticos, futbolistas, o banqueros?? Las autoridades, la prensa y noticiarios, los partidos políticos y militancias reaccionarían con la misma indiferencia que cuando no paran de asesinar a mujeres?”

“Se sigue cuestionando a las mujeres, quitándole importancia, hablando de las denuncias falsas u otros argumentos para desviar la atención. Si en vez de ser mujeres fueran unos 70 futbolistas “muertos” al año, o empresarios, o,.... habría un revuelo increíble”

“Es esta apología patriarcal que evidencia la prensa cuando utiliza breves minutos para mencionar la noticia de que una mujer la acuchillan en plena calle y el titular es que “muere” una mujer, parece que a las mujeres nos ha dado por morirnos por nosotras mismas. ¿No es asesinada?”

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El terrorismo machista se está convirtiendo en algo cotidiano, pero no por ello el Gobierno toma medidas, y la sociedad silencia mientras que los informativos “informan”, de breves instantes como noticia exprés. Mientras las noticias sobre el fútbol que emite la televisión pública (pagado con dinero público) se llevan el tiempo y los recursos necesarios para que la población siga de cerca la vida de los futbolistas varones, ya que se les erige como modelo de masculinidad de éxito.

Mientras se halaga a estos señores con gran escasez cultural y comportamiento nada honorables, se sigue cuestionando a las mujeres, quitando importancia a los asesinatos machistas, hablando de la violencia hembrista o sobre las malas mujeres que matan...todo para desviar la atención.

¿Qué ocurriría si en vez de ser mujeres asesinadas fuesen políticos, futbolistas, o banqueros?? Las autoridades, la prensa y noticiarios, los partidos políticos y militancias reaccionarían con la misma indiferencia que cuando no paran de asesinar a mujeres? ¿Sería igual de lícito tras un atentado terrorista, que las mujeres mostráramos nuestra desconfianza de la policía y la justicia y buscáramos datos de “los pobres terroristas muertos”?

Se sigue cuestionando a las mujeres, quitándole importancia, hablando de las denuncias falsas u otros argumentos para desviar la atención. Si en vez de ser mujeres fueran unos 70 futbolistas “muertos” al año, o empresarios, o,.... habría un revuelo increíble. Si fueran 70 personas de un mismo grupo social las que murieran por unas circunstancias conocidas perfectamente, seria claramente denominado terrorismo y por ello aplicado medidas radicales de eliminación.

La desigualdad, la discriminación, la violencia existen, y no hacer nada para cambiarlo, (para cambiar algo que es injusto), es permitir que continúe. Los comentarios de personajes públicos sobre ETA, el nazismo, o el racismo esta investigado por la fiscalía y denunciado por los medios, pero pasa totalmente desapercibido si los comentarios son machistas. ¿No pusieron una multa por la pitada al himno nacional en un campo de fútbol pero no hubo repercusiones, casi ni comentarios denunciándolo, los mensajes machistas de apoyo a un futbolista maltratador? ¿Esta es la política y la ética del deporte?

Es esta apología patriarcal que evidencia la prensa cuando utiliza breves minutos para mencionar la noticia de que una mujer la acuchillan en plena calle y el titular es que “muere” una mujer, parece que a las mujeres nos ha dado por morirnos por nosotras mismas, ¿no es asesinada?

Además con total anonimato del autor, sin nombre ni referencias, (a diferencia que si fuese un terrorista o delincuente nos invadirían con informaciones de su nombre, origen y lo malo que tiene hasta el ADN!!, pero a los machistas violentos y /o asesinos se les protege).

Al igual que cuando algún varón muere por accidente o actos injustos y violentos se le nombra, se le da identidad, la prensa genera sentimientos de empatía y afinidad hacia la víctima, pero cuando la víctima es mujer además asesinada por ser mujer, en este caso la víctima no tiene nombre, ni historia, ni vida, ni familia que deja. Solo una cifra rápida.

Eso cuando las nombran como “chicas” (como los titulares de la prensa de hoy cuando encuentran a Marina Okarynska y Laura del Hoyo) o preguntan a la vecindad sobre lo que ocurría (la prensa siempre elige a personas expertas en el tema para los testimonios). Pero eso sí, suelen “informar” sobre su nacionalidad, ¿nos quieren hacer creer que a las mujeres nos matan según el lugar de nacimiento?

¡Cuánta manipulación para que parezca que cambia y que todo siga igual!!. Lo terrible es que no hay lugar en el mundo donde las mujeres estemos libres de violencias machistas. El machismo no ha muerto, tras los asesinatos y la impasibilidad social nos indica que está más vivo que nunca, solo que ahora se disfraza con padres que pierden la custodia (cuando realmente nunca se ocupó de la crianza activa), cuentan el negocio del divorcio para las mujeres (cuando perdieron su carrera profesional para ser “buena” mujer y madre), o las mujeres que maltratan y matan a hombres .... es solo el refuerzo del machismo más cruento que se basan en invenciones y mentiras repetidas.

Esa posición aparentemente neutral de la mayoría es estar a favor del machismo, es ser machista. Estos comportamientos cotidianos que vivimos en nuestros entornos llenos de micromachismos están perpetuando la desigualdad y sienta las bases de esta atroz violencia. Para eliminar esta injusta y virulenta hegemonía patriarcal es necesario desnaturalizarla, poner en evidencia lo invisible. Toda la violencia “permitida” que sufren en silencio tantos años las mujeres que conviven con el maltrato y la violencia económica, psicológica, física,... cotidianamente, esa ni se contabiliza, ni se visibiliza, parece que se autoriza. Esta violencia añadida a la violencia estructura, de este patriarcado de “consentimiento” que por acción u omisión hacen que las cosas no cambien y se mantengan los privilegios establecidos por el patriarcado más retrógrado.

La Exposición de Motivos de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género comienza así: “La violencia de género no es un problema que afecte al ámbito privado. Al contrario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión.”

La Organización de Naciones Unidas en la IV Conferencia Mundial de 1995 reconoció ya que la violencia contra las mujeres es un obstáculo para lograr los objetivos de igualdad, desarrollo y paz.

¿Pero qué medidas se toman para impedir esta matanza violenta contra las mujeres que nos están matando continuamente solo por el hecho de ser mujer? De momento las autoridades silencia y recortan partidas presupuestarias para prevención e intervención, sin acabar de ajustar los protocolos ni exigir la adecuada formación de las y los profesionales que intervienen en algún momento del proceso de la denuncia por violencia machista.            

La ONU no solo debe exigir el cumplimiento de la estrategia de formación, debe exigir el cumplimiento de la aplicación del marco normativo que tipifica como delito la violencia contra las mujeres!

"Las violencias machistas son un grave problema, no solo para las mujeres y sus hijos e hijas, sino también para la sociedad en su conjunto y para el logro de la igualdad, el desarrollo y la paz (Naciones unidas 1986). Y por ello debemos enfrentarlo conjuntamente: es un asunto de todas y todos."

Estos comportamientos naturalizados y normalizados en lo más profundo de la sociedad, solo es la legitimación del machismo que se va sofisticando en la discriminación y la perpetuación de las desigualdades. No debemos olvidar que el machismo otorga unos privilegios a los varones que se aferran a ellos elaborando cualquier tipo de estrategia para mantenerlos, a pesar que el precio que se pague sea la vida de tantísimas mujeres. Así lamentable funciona el patriarcado, cambiando para que todo siga igual.

Las instituciones, los partidos, la sociedad civil debería considerar la violencia machistas como lo que es, un problema estructural, donde los asesinatos y agresiones de todo tipo a las mujeres solo reflejan la punta del iceberg, de una sociedad donde se privilegia de una manera antidemocrática a la mitad de la población. El machismo detenta el poder y se coloca a sus “miembros” en una situación de supremacía. Solo un 4% de las denuncias por violencia de género acaban en condenas. Dejemos de excusar al machismo y tirar balones fuera, dejemos de criminalizar a las mujeres (por que no denuncia, porque retiran la denuncia, porque algo habrá hecho...).

Es terrorismos machista ya que han sido 798 varones que han asesinado a sus parejas o ex parejas, (también asesinaron estos y muchos varones más a sus amistades, familiares,...pero no son consideradas víctimas de violencia de género) desde el 2003. Es terrorismo cuando viviendo en democracia no se puede construir sobre la sangre de miles de mujeres, sobre el sufrimiento de sus hijas e hijos, sobre su pobreza y su exclusión. Pero es un terrorismo consentido, pues los varones quedan ocultos y eluden responsabilidades sociales tanto en la prevención como en la resolución.

La democracia y el poder político hasta ahora no tenían en su lista de prioridades las necesidades e intereses de las mujeres. Ahora toca a la democracia que se ponga en acción en su lucha por la igualdad, hacer suyas las reivindicaciones del feminismo, es decir, la igualdad de oportunidades para todas las personas sin ningún tipo de discriminación (directa/indirecta) por razón de sexo, identidad y/u orientación sexual. Las mujeres tenemos derecho a ser ciudadanas de primera, o sea, tenemos el mismo derecho a disfrutar de la igualdad y la libertad que la otra mitad de la población. El estado de derecho debe proteger de forma eficaz a las mujeres para asegurar su integridad.

Desmonta el machismo, desautoriza cualquier conducta machista, no seas cómplice. Hoy dedico unos minutos alzando la voz a una rotundo ¡basta ya!.

Por Teresa, Natividad, Gisela, Sandra, Mª Isabel, Francisca, Encarnación, Maria, Ángeles, Beatriz, Maryna, Gema, Charo, Laura... Ya no más silencios cómplices.

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