La cara y la cruz para Jumbo-Visma

Wout van Aert, en cabeza de su grupo

El Jumbo-Visma, como el Lotto belga o la La Française des Jeux, tenía antes como patrocinador a la casa nacional de apuestas, en este caso de los Países Bajos. En las etapas cuarta y quinta del Tour de Francia, las primeras en el Hexágono aunque con incursiones belgas, el equipo más potente de la carrera parece haber querido regresar a apostar en los juegos de azar. En Calais, orquestaron un ataque conjunto que Wout van Aert, de amarillo, remató volando -literalmente- hacia la meta y en solitario, aunque algún rival en el pelotón desconocía esta fuga y esprintó como si no hubiera un mañana... para nada.

Pero en la suerte de París-Roubaix de este miércoles, camino de Arenberg, el equipo neerlandés se ha visto desarbolado por todo tipo de incidencias. Ha habido un momento de acumulación de pinchazos, de cambios de bicicleta descoordinados, de coches que no llegaban y de no saber dónde se ubicaba cada corredor. Van Aert ha salvado el liderato -por 13 segundos- y Jonas Vingegaard mantiene sus aspiraciones -a 21 segundos de Tadej Pogačar-, pero tras la etapa Primož Roglič se ha dejado dos minutos y complica sus aspiraciones... si es que su objetivo real no es intentar una cuarta Vuelta a España consecutiva.

La carrera ha surcado tramos adoquinados duros y ha dejado imágenes de abril en julio. En la que ha sido la mejor etapa de lo que va de Tour ha llegado una fuga, decidida justamente, no porque el ganador sea el más justo -que tampoco quiere decir que no lo sea- sino por el estrecho margen con el que el veterano Simon Clarke -de los más mayores en la historia en ganar- se ha impuesto al peleón Taco van der Hoorn.

Pogačar, solo, sin equipo y con la suerte de no haber tenido averías o caídas, ha roto la carrera y se ha fugado con Jasper Stuyven, un especialista del terreno. Sin embargo, el resultado final ha sido menos vistoso que la huida, ya que el grupo reorganizado del grueso de los favoritos ha llegado a apenas unos segundos al final. Pero al menos sí ha eliminado -en principio- para la victoria final a su compatriota esloveno. El Tour encara ahora cuatro jornadas con recorridos atractivos. De entrada, este jueves hay otra miniclásica. Los seguidores esperan a Mathieu van der Poel, con bajo rendimiento, como él mismo ha admitido en Eurosport. Lo probable es que el que aparezca nuevamente sea Magnus Cort Nielsen, escapado día sí y día también desde su Dinamarca natal y que luce el maillot de la montaña.

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