Casado completa la 'operación Iturgaiz': cómo tomar el control total del PP vasco sin reunirse con la presidenta saliente

Amaya Fernández y el portavoz en San Sebastián, Borja Corominas, en Ermua

La 'operación Iturgaiz' ha sido un éxito para Pablo Casado. Génova, en dos tiempos, ya ha tomado el control del PP vasco, primero forzando la salida de Alfonso Alonso en febrero y rescatando como candidato en las autonómicas a Carlos Iturgaiz y, segundo, dándole también las llaves de la sede del partido en la Gran Vía de Bilbao y apartando a la presidenta interina, Amaya Fernández, que era la 'número dos' de Alonso y que aspiraba a dar continuidad a un modelo de perfil foralista y moderado al estilo del PP gallego de Alberto Núñez Feijóo. Y lo ha hecho, además, sin aparente oposición interna a pesar de las divisiones existentes y de la raquítica presencia institucional de la formación conservadora, a la que Iturgaiz dejó con solamente 4 escaños de 75 en el Parlamento Vasco, cuatro veces menos que los que él mismo logró en 1998, en su primera etapa al frente del partido (1996-2004). elDiario.es/Euskadi reconstruye la enésima crisis interna de los 'populares' vascos.

Carlos Iturgaiz vuelve a tocar el acordeón en unas elecciones vascas 22 años después

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1 - El preámbulo guipuzcoano

El preámbulo de esta historia se escribió en enero en Gipuzkoa. Borja Sémper, uno de los mayores activos del PP vasco, decía adiós a la vuelta de la Navidad. Era portavoz parlamentario y el año pasado, en las municipales, con una campaña personalista y alejada de las siglas, constituyó toda una excepción en Euskadi y en España: en Donostia subió el porcentaje de votos cuando apenas unas semanas antes Casado había desplomado al PP en las generales en toda España. En septiembre de 2019, Sémper ya había verbalizado el malestar del partido en Euskadi con la dirección nacional. Cuando Alonso, Fernández y él mismo lideraron una convención para resituar el proyecto y darle un acento vasquista, Cayetana Álvarez de Toledo les había acusado de tibieza con el nacionalismo. Sémper, que también era el líder en Gipuzkoa, se marchó pero propuso como relevo natural a otro Borja, a Corominas. Catalán, excargo público en Madrid, recayó en Donostia y se convirtió en la mano derecha de Sémper. Pero Génova bloqueó hasta en dos ocasiones la junta directiva en la que iba a ser nombrado. La presidencia interina recayó en José Luis Arrue, que todavía sigue en el cargo.

2 - El 'alonsazo'

El lehendakari, Iñigo Urkullu, convocó elecciones anticipadas a principios de febrero. Fijó la fecha para el 5 de abril. Luego la pandemia arrasaría con todo y se hicieron el 12 de julio, pero los partidos se vieron obligados a situarse ya entonces. Génova impuso a Alonso una coalición leonina con Ciudadanos, un partido inexistente en Euskadi, con cero cargos públicos pero un historial abultado de disputas internas. El resultado se ha visto tras los comicios: PP+Cs logró seis escaños, cuatro para los azules y dos para los naranjas. Teodoro García Egea capitaneó aquella operación poniendo el listón tan alto para Alonso que se vio obligado a dimitir. "El futuro es aterrador. Se nos va el último presidente del PP vasco. El próximo será un delegado de Génova", escribió en el grupo de Whastapp del PP un colaborador del depuesto. El final de Alonso se fraguó en Madrid, en un viaje exprés un domingo. Le llevó un amigo que pudo constatar la tensión que se vivió en los despachos de la sede central del PP. Estaba decidido: el candidato iba a ser Carlos Iturgaiz.

3 - La cohabitación Fernández-Iturgaiz

Amaya Fernández, la secretaria general del PP vasco, a quien Alonso fichó en el Ayuntamiento de Barakaldo, asumió de manera temporal la presidencia. Mientras, Iturgaiz tomaba todo el control de la estrategia, de la campaña y del discurso. Cambió el estilo y cambiaron las formas. Se habla mucho del Gobierno "socialcomunista" de España y de su socio vasco, el PNV, cuando antes la misión era contener precisamente la fuga de votos al nacionalismo moderado. Fernández quedó relegada y ya se empezaban a detectar algunas maniobras para un relevo en la cúpula. Fernández, incluso, perdió a su equipo de comunicación. En la campaña electoral todo el protagonismo fue para Iturgaiz. Pero no recayó en él toda la responsabilidad del fracaso. De hecho, en Génova no ha pesado en nada el fiasco electoral, duramente criticado por Fernández públicamente pero también en los foros del partido. "Nos hemos pegado un tiro en el pie", llegó a decir. Es más, Iturgaiz ha planteado como uno de sus objetivos "reforzar la presencia institucional del PP vasco". El CIS sitúa a Iturgaiz como el líder político peor valorado en Euskadi, incluso por detrás de la portavoz de Vox, Amaia Martínez Grisaleña.

4 - De viaje a Madrid

En este contexto, llegó septiembre. Amaya Fernández es convocada para un viaje a Madrid. Altos cargos del partido le comunican los planes de Casado: está fuera e Iturgaiz tomará las riendas más pronto que tarde. Ninguna fórmula intermedia fue valorada. No habría ni congreso ni primarias: se iba a hacer en una junta directiva. Para reforzar el mensaje, se apelaría a que la situación sanitaria impide los grandes eventos. El presidente del PP nunca se ha reunido con Fernández en esta fase y siempre ha actuado con personas interpuestas. Sí lo ha hecho con Iturgaiz, que también se ha desplazado estos días a la capital antes del nuevo estado de alarma. El PP, en este proceso, ha proyectado una imagen de unidad. El nuevo presidente repite que cuenta con el apoyo no sólo de Casado sino también de las tres territoriales (Álava, Bizkaia y Gipuzkoa) y de Nuevas Generaciones. La posible oposición de los 'alonsistas' a la segunda fase de la 'operación Iturgaiz' ha sido inexistente. "Que vengan a un congreso regional y verán cómo Alfonso les arrasa en las primarias", se oía en Euskadi en febrero. ¿Dónde ha quedado aquello? Los presidentes provinciales -Iñaki Oyarzábal, Raquel González y José Luis Arrue- han avalado el plan, como muestran los equilibrios en el nuevo equipo de Iturgaiz. Laura Garrido, alavesa y una de las que más sintió el 'alonsazo', es la nueva secretaria general. Mikel Lezama, guipuzcoano, es ahora portavoz con solamente 27 años. El partido destaca que los tres hablan euskara. Fuentes del entorno de Iturgaiz añaden como clave que Génova eligió como sustituto de Alonso a una figura querida y respetada en la organización, no a un advenedizo. Garrido, por ejemplo, estaba muy unida a Alonso pero quien la nombró vicesecretaria siendo una veinteañera fue Iturgaiz, como cuenta ella misma. Ocurre algo similar con otro 'peso pesado' alavés, Carmelo Barrio, colaborador del exministro de Sanidad pero antes mano derecha del ahora presidente en su primera etapa. Incluso Borja Corominas forma parte de la dirección recién nombrada.

5 - Los tres discordantes

Siguiendo la 'hoja de ruta' decidida por el equipo de Casado, la propia Fernández convocó la junta directiva en la que se acabaría su mandato. La cita, el jueves 8 de octubre a las 17.30 horas. 48 horas antes, Iturgaiz ya había llamado a Garrido para ofrecerle ser secretaria general. La reunión arrancó con unas últimas palabras de la presidenta depuesta. No hubo reproches, aunque sí una breve explicación de sus viajes a Madrid. Deslizó también que ella no cambiaría de chaqueta. "No creo en las personas que se hacen enmiendas a la totalidad por supervivencia política", reivindicó, según cuentan los asistentes a este periódico. Su parlamento terminó por emocionarla. A ella misma le tocó dirigir la votación. De 70 miembros que componen la junta directiva participaron 57, algunos físicamente en la sede de Bilbao y los menos por vía telemática. 54 votaron a favor -incluida Fernández- pero tres no lo hicieron. "¿Quién quiere salvar su voto?", se preguntó. Es la fórmula que se emplea en el PP para quienes no votan 'sí'. Entre esas tres personas hay una persona muy cercana a Alonso en el Parlamento Vasco, un exalto cargo en Álava de mucha influencia en el partido y un vizcaíno.

6 - Cambio de sillas

Superado el trámite, Iturgaiz fue proclamado presidente. Fernández abandonó la mesa presidencial y cedió su silla. En sus primeras palabras, el nuevo dirigente del PP vasco apeló a la unidad de España, al cierre de filas en el partido y a la necesidad de reforzar el constitucionalismo en Euskadi. Se llevó la mano al corazón en señal de agradecimiento cuando sus compañeros lo ovacionaron. Recordó a todos sus predecesores, salvo a sí mismo. En todas las fotografías que han trascendido de la jornada sale Iturgaiz; en ninguna Fernández. El 19 de octubre se celebrará la primera Ejecutiva de la nueva etapa. Mientras, Fernández pasa a ser la portavoz del reducidísimo PP en las Juntas Generales de Bizkaia. En 2021 llegarán los congresos provinciales. Ya no importa la fecha del congreso vasco. 'Génova locuta, causa finita'.

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Publicado el
9 de octubre de 2020 - 21:23 h

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